
Escalada de ataques en el mar Negro amenaza exportaciones de granos y presiona los precios mundiales de los alimentos
KIEV, Ucrania, 14 de septiembre de 2026.— La intensificación de los ataques rusos y ucranianos contra puertos, terminales y embarcaciones comerciales en el mar Negro está poniendo en riesgo una de las principales rutas mundiales para el transporte de cereales, elevando los costos de navegación y alimentando temores de nuevas alzas en los precios del trigo, la harina y el pan.
Rusia y Ucrania se encuentran entre los mayores productores y exportadores agrícolas del mundo. Una interrupción prolongada de sus embarques afectaría particularmente a países de África, Oriente Medio y Asia que dependen de las importaciones procedentes de la región.
La situación se agravó durante los últimos meses con ataques contra embarcaciones, infraestructura portuaria y centros logísticos en el mar Negro y el mar de Azov. Las operaciones han causado muertes entre tripulantes, daños materiales y demoras en la salida de cargamentos.
En julio, los precios europeos del trigo llegaron a subir cerca de un 7 % en una sola jornada, en medio de los temores por la seguridad de las rutas comerciales y una posible reducción de las exportaciones procedentes de Rusia y Ucrania. Reuters informó que los ataques también redujeron la capacidad operativa de algunos puertos ucranianos.
Buques mercantes enfrentan mayores riesgos
La creciente peligrosidad de la navegación ha provocado que las compañías marítimas retrasen viajes, modifiquen sus itinerarios o exijan pagos más elevados para transportar alimentos por el mar Negro.
Los costos de los seguros contra riesgos de guerra también han aumentado. Esa prima adicional termina incorporándose al precio del flete y posteriormente se traslada a los importadores, molinos, panaderías y consumidores.
La Organización Marítima Internacional ha manifestado preocupación por los ataques contra buques mercantes y embarcaciones de búsqueda y rescate, algunos de los cuales han dejado marinos muertos o heridos.
El organismo de las Naciones Unidas sostiene que el corredor marítimo especial utilizado por Ucrania necesita mayores niveles de protección para preservar la vida humana, el medioambiente y la continuidad del comercio.
La OMI inició un proyecto de asistencia técnica financiado por Reino Unido, Francia y la Unión Europea para reforzar la seguridad de la ruta ucraniana. El programa contempla evaluar las necesidades de infraestructura y equipos, mejorar la capacidad de respuesta ante posibles derrames y facilitar el movimiento de buques y las operaciones portuarias. La iniciativa fue presentada oficialmente por la OMI.
Ataques de ambos bandos
Rusia ha intensificado los bombardeos contra la región de Odesa y otros puntos de la infraestructura portuaria ucraniana, mientras Kiev ha atacado embarcaciones, terminales y activos rusos que afirma son utilizados para sostener las operaciones militares de Moscú.
El Gobierno ucraniano acusa a Rusia de intentar paralizar sus exportaciones agrícolas y debilitar su economía mediante ataques contra puertos, almacenes, vías ferroviarias y rutas terrestres de comercio.
Moscú, por su parte, sostiene que sus operaciones están dirigidas contra objetivos militares. También acusa a Ucrania de atacar barcos e instalaciones rusas dedicadas a la exportación de granos y otros productos.
La Unión de Exportadores y Productores de Granos de Rusia advirtió que los ataques ucranianos podrían interrumpir los embarques rusos por el mar Negro. Según esa organización, más del 90 % de las exportaciones rusas de cereales utilizan normalmente puertos del mar Negro y del mar de Azov.
Rusia ha comenzado a desviar algunos cargamentos hacia puertos del Báltico, el Caspio y el extremo oriental del país. Sin embargo, esas alternativas poseen capacidades limitadas, requieren recorridos más extensos y pueden enfrentar dificultades ferroviarias y logísticas.
Ucrania también emplea rutas terrestres y fluviales a través de países de la Unión Europea, pero estos mecanismos suelen resultar más lentos y costosos que los embarques directos desde sus puertos del mar Negro.
Ucrania intenta preservar su corredor marítimo
Después de la retirada de Rusia de la iniciativa de granos negociada en 2022 por Naciones Unidas y Turquía, Ucrania estableció su propio corredor marítimo para mantener abiertas las exportaciones desde los puertos de la llamada Gran Odesa.
La ruta permitió recuperar parte del comercio perdido y movilizar decenas de millones de toneladas de alimentos y otras mercancías. Sin embargo, los ataques más recientes han vuelto a elevar el riesgo para navieras, tripulaciones y aseguradoras.
El proyecto anunciado por la Organización Marítima Internacional busca mantener el funcionamiento seguro y eficiente de ese corredor. La próxima etapa incluirá capacitación, asistencia técnica y la elaboración de un plan nacional para responder a emergencias y episodios de contaminación marina.
Países vulnerables podrían sufrir el mayor impacto
Las consecuencias de una paralización prolongada no se limitarían a Rusia y Ucrania. Numerosos países importadores dependen del trigo procedente del mar Negro para producir harina y mantener programas de subsidios al pan.
Egipto, Turquía, Líbano y varias naciones del norte de África y Oriente Medio figuran entre los compradores tradicionales de cereales de la región. Para estos países, una combinación de precios más altos, fletes costosos y monedas debilitadas podría traducirse en mayores gastos públicos y encarecimiento de productos básicos.
El impacto no sería inmediato ni uniforme. Los precios internacionales dependen también del volumen de las cosechas en Estados Unidos, Canadá, Europa, Argentina y Australia, además de las condiciones meteorológicas, las reservas disponibles, los precios de los fertilizantes y el costo de la energía.
No obstante, una pérdida simultánea y prolongada de suministros rusos y ucranianos reduciría las opciones de los compradores y aumentaría la competencia por los cereales disponibles.
El encarecimiento del petróleo representa una presión adicional: eleva el costo del combustible utilizado en la producción agrícola, el transporte terrestre, la molienda y la distribución de harina y pan.
Crece la preocupación humanitaria
Naciones Unidas advirtió en julio que la escalada de ataques contra puertos y buques coincidió con el inicio de una nueva temporada de cosecha en Ucrania, lo que renovó las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria mundial.
En una sesión del Consejo de Seguridad se informó que tres misiles impactaron el 19 de julio contra un barco que transportaba granos desde Odesa, provocando la muerte de diez civiles. El episodio se convirtió en una de las señales más graves del deterioro de la seguridad marítima. La ONU abordó los ataques y sus consecuencias comerciales.
El riesgo actual no significa necesariamente que el mundo se encamine de manera automática hacia una escasez generalizada. Otros productores pueden cubrir una parte del déficit y numerosos países importadores aumentaron sus reservas y diversificaron proveedores después de la crisis de 2022.
Sin embargo, especialistas del mercado advierten que esas medidas tienen límites. Si continúan los ataques y se bloquean durante un período prolongado los puertos rusos y ucranianos, los precios internacionales podrían registrar nuevas subidas y afectar principalmente a los consumidores de menores ingresos.
El desafío inmediato consiste en proteger los buques civiles, mantener abiertos los corredores comerciales y evitar que el mar Negro se convierta en un escenario donde cada cargamento de cereales tenga que atravesar una zona de combate. La continuidad de esas rutas será determinante para contener el precio del trigo y evitar que el costo de la guerra termine reflejándose con mayor fuerza en la harina y el pan de millones de familias.
Fuente; Agencias internacionales de noticia
