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martes, 6 de octubre de 2026
¡Escándalo! Al menos diez dominicanos habrían sido llevados a Rusia bajo engaño para combatir contra Ucrania

¡Escándalo! Al menos diez dominicanos habrían sido llevados a Rusia bajo engaño para combatir contra Ucrania

·6 de octubre de 2026·13
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Por La Redacción

Santo Domingo, 6 de octubre de 2026.— Una oferta de empleo como electricista, un salario de entre 1,800 y 2,000 dólares y un boleto aéreo pagado fueron suficientes para que un dominicano de 39 años abandonara La Romana con la esperanza de mejorar la vida de su familia.

Semanas después, según el testimonio de una pariente recogido por Listín Diario, se encontraba sometido a entrenamiento militar en Rusia, preparándose para una guerra a la que nunca había aceptado ir.

El hombre, identificado únicamente como “Gumbi”, habría encontrado en el lugar a un grupo de diez dominicanos procedentes de Bajos de Haina, San Cristóbal y La Romana. Su relato apunta a una presunta red que utiliza promesas de trabajo para trasladar ciudadanos a territorio ruso y vincularlos posteriormente con el conflicto contra Ucrania.

La denuncia se suma a los reclamos de madres y otros familiares que han piqueteado la Embajada de Rusia en Santo Domingo para exigir el regreso de sus parientes. Ante esos señalamientos, el agregado de la misión diplomática, Alexander Agafonov, anunció que investigarían la presunta presencia de dominicanos en el frente de batalla, después de recibir documentación entregada por representantes de derechos humanos.

Para “Gumbi”, el viaje comenzó el lunes 7 de septiembre en el Aeropuerto Internacional Las Américas. Según explicó su familiar, identificada con el seudónimo HE para proteger su identidad, realizó escalas en tres países antes de llegar a Rusia el 11 de septiembre.

El contacto inicial había llegado a través de un amigo. Después comenzó a comunicarse con una mujer que hablaba con acento colombiano y que le ofreció trabajo como electricista. Le solicitaron sus documentos de identificación y pasaporte; posteriormente recibió el pasaje, cuyo costo habría asumido la supuesta empresa contratante.

Nada de lo que le habían presentado, de acuerdo con el testimonio publicado por Listín Diario, incluía incorporarse a un ejército.
Al llegar a Rusia, la mujer con la que había coordinado el viaje no apareció. En su lugar, dos hombres lo recibieron, lo subieron a un vehículo y lo trasladaron durante unas siete horas hasta la República de Baskortostán.

Las primeras señales de alarma surgieron al observar el ambiente y escuchar conversaciones que no coincidían con el empleo prometido. Tres días después comunicó a su familiar que sospechaba que lo enviarían a la guerra, pues no recibía explicaciones claras sobre lo que ocurriría.

Foto de archivo

Luego, según la denuncia, le retuvieron el pasaporte y firmó un contrato que confirmó el propósito militar de su traslado. La expectativa de trabajar en su oficio quedó sustituida por ejercicios físicos, disciplina de campamento y preparación para combatir.

Desde entonces, su rutina incluye levantarse a una hora establecida, realizar entrenamientos y limpiar el alojamiento. A las once de la noche todos deben estar acostados. Su pariente aseguró que el esfuerzo físico le ha provocado dolores persistentes en las piernas.

La comunicación también se ha reducido. Al principio podían conversar con frecuencia, pero después le cambiaron su número telefónico por uno ruso y las llamadas comenzaron a ser intermitentes.

El 2 de octubre, siempre según el relato familiar, “Gumbi” inició una última fase de entrenamiento con simulaciones de situaciones de combate antes de un eventual envío al frente. El testimonio no establece que ya haya participado en enfrentamientos.

Mientras él permanece en Rusia, su familiar enfrenta la incertidumbre con apoyo de allegados, amigos y miembros de su iglesia. Contó a Listín Diario que, en los momentos de mayor angustia, ha intentado aislarse, pero las personas cercanas han procurado acompañarla.

La preocupación también ha llevado a otras familias hasta las puertas de la representación rusa. Madres que participaron en las protestas denunciaron que sus hijos viajaron atraídos por empleos civiles y terminaron vinculados a actividades militares. Reclamaron la intervención de las autoridades dominicanas y rusas para lograr su retorno.

Foto de archivo

Agafonov explicó que la embajada no contaba previamente con reportes sobre esos casos y facilitó sus datos de contacto a Carlos Sánchez, representante de derechos humanos en la región Sur, para coordinar una reunión cuando dispusieran de información oficial.

El anuncio constituye un compromiso de indagación; no confirma todavía las circunstancias denunciadas ni el número de afectados.
En el caso de “Gumbi”, HE afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores ha recibido la denuncia y la información disponible.

También destacó el acompañamiento del diputado de la Fuerza del Pueblo Carlos de Pérez, quien ha expuesto tres casos de residentes de La Romana y enviado una carta al presidente Luis Abinader.

La familiar pidió una mayor intervención del mandatario y distinguió entre quienes pudieron viajar con conocimiento del destino militar y quienes, como asegura que ocurrió con su pariente, aceptaron una oferta laboral sin saber que terminarían preparándose para combatir.

A miles de kilómetros del campamento, su espera tiene un objetivo concreto: volver a verlo llegar a la casa de la que salió buscando un porvenir mejor.

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