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sábado, 22 de agosto de 2026
Escándalos, crisis económica y fracturas políticas ponen a prueba el Gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia

Escándalos, crisis económica y fracturas políticas ponen a prueba el Gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia

·22 de agosto de 2026·5

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LA PAZ, Bolivia, 22 agosto.– El presidente boliviano Rodrigo Paz cierra una de las semanas más difíciles de sus nueve meses de gestión, golpeado simultáneamente por la destitución de una figura clave de su equipo económico, la ruptura con un importante aliado legislativo, nuevas tensiones por el precio de los combustibles y el encarcelamiento de un influyente asesor acusado de tentativa de feminicidio.

La sucesión de acontecimientos está poniendo a prueba la capacidad política de Paz y debilitando una posición que ya era frágil en momentos en que intenta transformar la economía boliviana después de casi dos décadas de gobiernos socialistas encabezados por el Movimiento al Socialismo (MAS).

“Estos no son tiempos fáciles para el país”, reconoció el mandatario el jueves.

Paz llegó al poder el año pasado después de un vertiginoso ascenso político, pero desde entonces ha debido enfrentar sucesivas crisis. De los 15 ministros que integraron originalmente su gabinete, solamente seis permanecen en sus cargos, después de rupturas políticas, denuncias de corrupción y protestas callejeras.

A ello se agrega el deterioro de su relación con el vicepresidente Edman Lara, cuyo atractivo populista resultó fundamental para el triunfo electoral de Paz. La alianza entre ambos terminó convirtiéndose rápidamente en un enfrentamiento abierto.

También han pesado los problemas económicos. Los esfuerzos gubernamentales por garantizar el suministro de combustible terminaron en otra crisis cuando gasolina contaminada provocó daños en más de 10,000 vehículos y condujo al arresto del exministro de Hidrocarburos.

El Gobierno también soportó durante casi ocho semanas protestas y bloqueos en La Paz, con manifestantes que utilizaron dinamita y reclamaron la renuncia del presidente. Paz consiguió superar esas crisis, pero analistas consultados por The Associated Press (AP) consideran que los últimos acontecimientos podrían representar su mayor desafío hasta ahora.

Destituido el ministro de Economía

Uno de los principales golpes ocurrió el viernes, cuando Paz destituyó al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, considerado el principal arquitecto de la transformación económica favorable al mercado impulsada por el nuevo Gobierno.

La decisión se produjo días después de que la Asamblea Legislativa votara para obligar a Espinoza a abandonar el cargo.

Los legisladores aprovecharon una controversia relacionada con la compra de un automóvil de lujo por parte del ministro y su ausencia en una audiencia legislativa sobre la situación económica para expresar el creciente descontento provocado por la persistente inflación y la escasez de combustibles y divisas.

La Fiscalía abrió el lunes una investigación penal contra Espinoza por denuncias de que habría falsificado documentos y presentado información incorrecta sobre sus ingresos durante la adquisición de un Audi Q4 por 5,000 dólares, un precio muy inferior al valor de mercado del vehículo.

Espinoza rechazó haber cometido irregularidades y atribuyó la diferencia en el precio a un error administrativo.

Inicialmente, Paz calificó de inconstitucional la decisión del Congreso e insistió en que su ministro continuaría en el cargo. Sin embargo, posteriormente cambió de posición y terminó destituyéndolo.

El episodio dejó en evidencia la debilidad parlamentaria del mandatario, particularmente después de que el dirigente del partido de centroderecha Unidad Nacional, hasta entonces un aliado legislativo fundamental, rompiera con el Gobierno la semana pasada por el uso recurrente de decretos presidenciales.

La analista política boliviana Verónica Rocha consideró que la votación contra Espinoza permitió observar con claridad la verdadera correlación de fuerzas en el Congreso y mostró que actualmente resulta desfavorable para el Gobierno, que depende cada vez más de las decisiones adoptadas por otras organizaciones y legisladores.

La salida de Espinoza ocurre además en un momento particularmente delicado para la estrategia económica de Paz.

El Gobierno necesita que el Congreso apruebe un acuerdo por 1,900 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), desbloquee un préstamo de 200 millones de dólares del Banco Mundial y adopte legislación destinada a facilitar la entrada de dólares al país.

Todo esto ocurre mientras crece el malestar social por las consecuencias del ajuste fiscal.

Después de que el Gobierno eliminara el año pasado los generosos subsidios que Bolivia había mantenido durante largo tiempo sobre los combustibles, provocando aumentos para los consumidores, esta semana elevó en 84% el precio del diésel vendido al por mayor.

La medida enfureció a sectores agrícolas y generó llamados a una huelga nacional.

Casey Cagley, asesor sénior de la firma de consultoría estratégica Red Telescope Global, señaló que Paz ha conseguido algunos avances, entre ellos el acuerdo preliminar con el FMI y financiamientos de otros organismos multilaterales, pero esos logros todavía no se han traducido en alivio para el costo de vida ni en reformas económicas significativas.

Arrestan a un influyente asesor presidencial

El episodio más explosivo de la semana se produjo el martes con el arresto de Fernando Cerimedo, estratega político argentino cercano a Paz y conocido por haber trabajado en operaciones digitales para dirigentes de derecha latinoamericanos, entre ellos el presidente argentino Javier Milei y el expresidente brasileño Jair Bolsonaro.

La Fiscalía boliviana acusó a Cerimedo de tentativa de feminicidio después de que dos hombres disfrazados como trabajadores de reparto dispararan tres veces contra su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller, en las afueras de un hotel.

Desde el hospital, Beller, de 33 años, acusó a Cerimedo de haber organizado el ataque para impedir que divulgara supuestas pruebas de corrupción que, según ella, comprometerían al asesor y a otras personas cercanas al presidente Paz.

Un informe médico compartido por Beller con AP documentó heridas en el pecho, un brazo, el cuello y los hombros, incluida una fractura que requería una intervención quirúrgica.

El mismo documento indicó que Beller tenía entre cuatro y seis semanas de embarazo.

Cerimedo negó cualquier participación en el ataque. Su abogado calificó las acusaciones de Beller como una maniobra destinada a desestabilizar al Gobierno boliviano.

Milei pareció salir indirectamente en defensa de su antiguo asesor el jueves al republicar en X mensajes que describían el ataque contra Beller como un supuesto montaje.

La investigación adquirió otra dimensión después de que Beller publicara fotografías en las que aparecían cajones llenos de dinero.

Los fiscales allanaron posteriormente cuatro propiedades vinculadas con Cerimedo y aseguraron haber incautado más de 500,000 bolivianos, equivalentes a unos 44,000 dólares, además de cantidades no especificadas de dólares estadounidenses y euros.

Los investigadores también confiscaron equipos que describieron como una “granja de bots”, es decir, una red automatizada de cuentas falsas utilizada para operar en redes sociales.

A última hora del viernes, un juez de la región oriental de Santa Cruz ordenó que Cerimedo permaneciera 180 días en prisión preventiva mientras avanzan las investigaciones.

El senador José Manuel Ormachea advirtió desde el Congreso que las acusaciones tienen capacidad para sacudir al Gobierno y reclamó explicaciones de las autoridades, al considerar que el creciente caos político podría dejar a la administración en una posición extremadamente vulnerable.

Gobierno minimiza influencia de Cerimedo

La administración de Paz ha tratado de reducir la importancia del asesor argentino dentro de la estructura gubernamental.

Funcionarios describieron a Cerimedo como una persona que desempeñó un papel muy importante como asesor durante la campaña electoral, pero que actualmente solo sería consultado ocasionalmente.

Los críticos del presidente cuestionan esa versión.

Entre ellos se encuentra el propio vicepresidente Lara, quien ha descrito a Cerimedo como una figura poderosa que operaba entre bastidores, ejercía influencia sobre las comunicaciones gubernamentales y promovía determinados nombramientos dentro de la administración.

La controversia llega precisamente cuando la relación entre Paz y Lara se encuentra profundamente deteriorada y el mandatario necesita reconstruir apoyos políticos para impulsar su programa económico.

La combinación de todos estos problemas —la pérdida del principal responsable de su política económica, las investigaciones por presunta corrupción, el encarcelamiento de un asesor cercano, la fractura de sus alianzas parlamentarias, la confrontación con el vicepresidente y el malestar generado por los combustibles— ha convertido la última semana en una prueba especialmente difícil para el presidente boliviano.

Paz ha demostrado durante sus primeros nueve meses que puede sobrevivir a fuertes crisis políticas y sociales. Sin embargo, los especialistas advierten que cada nuevo conflicto reduce su margen de maniobra.

Cagley considera que el presidente todavía puede superar los actuales problemas, pero anticipó que el camino será extremadamente complicado.

El desafío inmediato para Paz será evitar que los escándalos terminen paralizando su Gobierno mientras intenta conseguir respaldo parlamentario para los acuerdos financieros internacionales y las reformas con las que prometió estabilizar una economía afectada por la inflación, la falta de dólares y la persistente escasez de combustibles.

Fuente: The Associated Press (AP), reportes de Paola Flores e Isabel Debre.

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