
Estados Unidos conmemora 25 años del 11-S y recuerda un día que cambió su historia
Nueva York, 11 sept.- Estados Unidos conmemora este viernes el 25 aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, una jornada dedicada a recordar a las víctimas, la conmoción nacional y las profundas consecuencias provocadas por los ataques de Al Qaeda contra símbolos del poder económico y militar estadounidense.
Las ceremonias incluyen colocación de ofrendas florales, izamiento de banderas, minutos de silencio, vigilias, lectura de los nombres de las víctimas y actividades de voluntariado en diferentes lugares del país.
Una reciente encuesta indica que cerca de la mitad de los adultos estadounidenses considera el 11-S como el acontecimiento histórico más trascendental ocurrido durante sus vidas. Para otros, especialmente quienes nacieron después de los ataques, el aniversario representa una oportunidad de aprendizaje y reflexión sobre una tragedia que se desarrolló en una sola mañana, dejó casi 3,000 muertos y generó consecuencias que todavía perduran.
Entre quienes mantienen viva la memoria está el agente de la Policía de Nueva York Casey Kloepfer, quien tenía cuatro años cuando su padre, el oficial Ronald Kloepfer, salió de la estación policial de Brooklyn donde trabajaba para responder a la emergencia en el World Trade Center. Nunca regresó a casa.
Casey creció escuchando relatos sobre la vocación de servicio de su padre y decidió seguir sus pasos. Ingresó en junio a la Policía de Nueva York y, a sus 29 años, utiliza el mismo número de placa de Ronald. También forma parte del equipo de lacrosse del cuerpo policial, fundado por su progenitor.
El joven agente reconoce la responsabilidad de continuar ese legado y asegura que procura honrarlo convirtiéndose en el mejor policía posible.
Trump participa en la ceremonia del Pentágono
El 11 de septiembre de 2001, extremistas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los utilizaron para atacar las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York; el Pentágono, próximo a Washington, y un campo cercano a Shanksville, Pensilvania.
El impacto de dos aeronaves provocó el derrumbe de las Torres Gemelas, entonces entre los edificios más altos del mundo y símbolos del poder económico estadounidense. Otro avión abrió una enorme brecha en el Pentágono, sede del Departamento de Defensa.
Las autoridades concluyeron que el cuarto aparato también se dirigía hacia la capital estadounidense, pero cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la cabina y enfrentaran a los secuestradores.
El presidente Donald Trump afirmó durante una actividad conmemorativa celebrada esta semana en Washington que existen momentos históricos que dividen el tiempo entre “lo que ocurrió antes” y todo lo sucedido después.
Trump, quien se encontraba en su ciudad natal de Nueva York el día de los atentados, tiene previsto participar en la ceremonia del Pentágono. El vicepresidente JD Vance acudirá a la conmemoración en el Monumento Nacional del 11 de Septiembre, en Manhattan, mientras otros funcionarios de la administración estarán presentes en el Memorial Nacional del Vuelo 93, en Pensilvania.
Los homenajes se extenderán mucho más allá de los lugares atacados. Entre las actividades programadas figuran la proyección de haces de luz desde el monte Washington, en Nuevo Hampshire; una subida simbólica de escaleras en el estadio de fútbol de la Universidad Estatal de Misisipi, y una ceremonia en el monumento dedicado al 11-S en Honolulu.
Un nuevo homenaje a las víctimas de enfermedades
La ceremonia de la zona cero de Nueva York tradicionalmente se realiza sin discursos políticos. Durante el acto, familiares leen los nombres de todas las víctimas, interrumpiendo la lectura con minutos de silencio que marcan los momentos cruciales de los atentados y del derrumbe de las torres.
Por primera vez, la conmemoración incorporará un minuto de silencio para recordar a quienes estuvieron expuestos a las nubes de polvo tóxico liberadas por el colapso y murieron posteriormente de cáncer u otras enfermedades.
Aún no existe una cifra definitiva sobre la cantidad de personas que desarrollaron problemas de salud relacionados con la contaminación producida por los escombros.
Los efectos del 11-S se extendieron a numerosas áreas de la vida estadounidense y tuvieron repercusiones internacionales. La denominada guerra global contra el terrorismo, encabezada por Washington, incluyó las invasiones de Afganistán e Irak. La guerra afgana se convirtió en el conflicto armado más prolongado de la historia estadounidense.
También fueron establecidos centros secretos de detención de la CIA en varios países, donde sospechosos de terrorismo fueron sometidos a duros interrogatorios. Fuerzas estadounidenses localizaron y mataron en Pakistán, en 2011, al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.
Sin embargo, Khalid Sheikh Mohammed, señalado como el principal cerebro de los atentados, continúa esperando juicio, 23 años después de su captura.
Los ataques transformaron la seguridad aérea, ampliaron las facultades federales de vigilancia y recopilación de inteligencia e impulsaron nuevas regulaciones bancarias. También abrieron un debate todavía vigente sobre el equilibrio entre la protección de la población y las libertades individuales.
El Departamento de Seguridad Nacional, numerosas leyes estatales contra el terrorismo y los miles de millones de dólares destinados a programas locales y estatales de prevención surgieron como parte de la respuesta al 11-S. De esa época procede también la campaña de vigilancia ciudadana resumida en la consigna: “Si ve algo, diga algo”.
Unidad, prejuicios y polémica política
Los atentados generaron una oleada de patriotismo que motivó a numerosos estadounidenses a ingresar en las Fuerzas Armadas, los departamentos de bomberos, la Policía y otras instituciones públicas.
Pero, junto con la unidad nacional recordada por muchos, la tragedia también alimentó la desconfianza, los prejuicios y los delitos de odio contra musulmanes.
Durante los últimos 25 años, los estadounidenses musulmanes han incrementado su participación en la vida pública, desde las legislaturas estatales y el Congreso hasta la Alcaldía de Nueva York, encabezada actualmente por Zohran Mamdani, el primer musulmán en ocupar ese cargo.
La presencia de Mamdani en la ceremonia de la zona cero ha generado críticas, pese a que sus antecesores participaron habitualmente en el homenaje.
Entre los críticos figuran el exgobernador republicano George Pataki, familiares de víctimas y el exalcalde republicano Rudy Giuliani. Algunos cuestionamientos aluden a declaraciones realizadas anteriormente sobre los atentados por personas vinculadas políticamente con Mamdani.
El alcalde demócrata respondió que ama a Nueva York y a Estados Unidos y expresó su deseo de que la conmemoración se concentre en las familias de las víctimas, los socorristas y los ciudadanos que se ayudaron mutuamente después de lo que definió como un horrendo acto terrorista.
Mamdani, de 34 años, era estudiante de primaria en Nueva York cuando ocurrieron los ataques.
Aunque el 11 de septiembre no constituye un feriado federal, el Congreso lo designó como Día del Patriota y Día Nacional del Servicio y la Conmemoración.
Jay Winuk, cuyo hermano Glenn murió en los atentados, fundó junto con su amigo David Paine la organización de voluntariado 9/11 Day, bajo la convicción de que prestar servicio a los demás constituye una manera adecuada de recordar a las víctimas.
La organización promueve actividades como preparación de alimentos, ayuda comunitaria y otros proyectos voluntarios. Este año coordinó que decenas de pantallas publicitarias de Times Square interrumpan sus anuncios a las 9:11 de la mañana. Durante ese momento, mostrarán únicamente la hora.
