
Estados Unidos endurece sanciones contra Cuba en medio de apagones y creciente crisis económica
LA HABANA, 3 sept.– El Gobierno de Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra Cuba como parte de su campaña para aumentar la presión económica sobre la isla, afectada por una prolongada crisis energética, escasez de combustibles, inflación y apagones cada vez más extensos.
Entre las personas y entidades alcanzadas por las medidas figura Fidel Ernesto Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, así como la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo de Cuba (Abapet).
Abapet tiene a su cargo la importación de equipos especializados y piezas de repuesto indispensables para mantener en funcionamiento la envejecida y deteriorada red eléctrica cubana, que ha sufrido numerosos colapsos durante los últimos años.
Brett Erickson, especialista en sanciones y socio gerente de la consultora Obsidian Risk Advisors, consideró que las medidas estadounidenses buscan dificultar el funcionamiento de equipos esenciales y profundizar la crisis energética que atraviesa Cuba.
A juicio del experto, Washington intenta aumentar al máximo la presión sobre La Habana y la administración del presidente Donald Trump no parece dispuesta a aceptar otro resultado que no implique un cambio de régimen.
Erickson señaló que esa posición es impulsada firmemente por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien ha mantenido durante años una política crítica frente al Gobierno comunista cubano.
El especialista anticipó que las autoridades de la isla tratarán de evadir las restricciones debido a la necesidad de obtener las piezas y los equipos requeridos para sostener el sistema eléctrico.
Sin embargo, advirtió que Cuba deberá recurrir a mecanismos de compra más complejos y costosos, lo que podría aumentar la inflación y agravar todavía más la situación económica.
Los apagones generales se han vuelto frecuentes en la isla, mientras algunas interrupciones diarias del servicio eléctrico superan las 24 horas debido a las fallas de la red y a la reducción de las reservas de combustible.
La situación comenzó a empeorar después de que Trump amenazara, a finales de enero, con imponer aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara petróleo a Cuba.
Según Erickson, la estrategia estadounidense procura elevar las dificultades y el sufrimiento de la población hasta provocar una reacción contra el Gobierno cubano. En su opinión, las medidas podrían conducir deliberadamente hacia una emergencia humanitaria.
Las conversaciones sostenidas entre Estados Unidos y Cuba durante los primeros meses de 2026 quedaron interrumpidas, mientras Washington ha incrementado progresivamente las sanciones contra empresas y organismos estatales de la isla.
Erickson prevé que Estados Unidos continúe dirigiendo sus medidas contra compañías estatales cubanas cada vez más pequeñas, con la intención de reducir sus posibilidades de operación y financiamiento. Washington ya había sancionado anteriormente a entidades como la compañía estatal cubana de petróleo y gas.
El Departamento de Estado anunció las nuevas restricciones apenas horas después de que funcionarios cubanos ofrecieran una rueda de prensa para explicar las históricas reformas económicas aprobadas en junio.
Antes de conocerse las sanciones, el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, responsabilizó al Gobierno estadounidense por la compleja situación atravesada por Cuba durante el último año.
Pérez-Oliva Fraga calificó el embargo económico impuesto por Washington como una política genocida y sostuvo que las dificultades actuales de la isla tienen una causa conocida.
Los extensos apagones continúan golpeando directamente a la población. Yaqueline Bernal, de 49 años, relató que llevaba sin electricidad desde el domingo y expresó especial preocupación por las consecuencias para sus ocho nietos pequeños.
Bernal explicó que la falta de energía también interrumpe el abastecimiento de agua y deja a las familias en una situación de incertidumbre, sin saber cuándo serán restablecidos los servicios básicos.
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, condenó las nuevas sanciones mediante un mensaje publicado en la red social X, en el que afirmó que “el castigo colectivo es un crimen”.
Rodríguez acusó a Estados Unidos de imponer medidas calculadas para causar sufrimiento a toda la población y desencadenar una crisis humanitaria. También reclamó el fin del embargo y pidió que se permita a Cuba vivir en paz.
Por su parte, el embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, lanzó duras críticas contra Rubio, a quien acusó de mentir y actuar sin escrúpulos, además de advertir que Cuba no olvidará lo que calificó como sus crímenes.
Rubio respondió que las personas y entidades sancionadas forman parte de una red financiera y de inteligencia vinculada a la familia Castro, a la que atribuyó actos de corrupción y evasión de las restricciones estadounidenses.
El secretario de Estado acusó a las élites del Gobierno comunista de enriquecerse mientras los cubanos comunes padecen hambre, así como de utilizar mecanismos ilícitos y promover una ideología marxista en Estados Unidos y otros países del hemisferio occidental.
Rubio aseguró que tanto él como Trump mantienen sin cambios su compromiso de promover lo que describió como la libertad de Cuba, confirmando que Washington continuará su política de presión contra el Gobierno de la isla.
Fuente: AP.
