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martes, 22 de septiembre de 2026
Estados Unidos y China buscan frenar riesgos comunes mientras disputan el liderazgo mundial en inteligencia artificial

Estados Unidos y China buscan frenar riesgos comunes mientras disputan el liderazgo mundial en inteligencia artificial

·21 de septiembre de 2026·5

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HONG KONG, 21 sept.— El presidente estadounidense, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, tienen previsto reunirse esta semana en medio de una acelerada competencia entre sus países por dominar la inteligencia artificial y de una creciente preocupación internacional ante la posibilidad de que esa tecnología escape al control humano.

Las expectativas de que Washington y Beijing encuentren áreas de entendimiento sobre la seguridad global de la IA están condicionadas por la rivalidad económica, tecnológica y geopolítica que mantienen ambas potencias.

Mientras China continúa reduciendo la distancia que la separa de Estados Unidos, los dos gobiernos han expresado inquietud por la posibilidad de que los sistemas desarrollados por su rival sean utilizados en perjuicio de su seguridad nacional.

Scott Singer, codirector de la Iniciativa sobre Inteligencia Artificial de China de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, consideró que el diálogo sobre IA está sujeto a los altibajos de la relación general entre Washington y Beijing.

Antes del encuentro entre Trump y Xi, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo conversaciones en Nueva York con el viceprimer ministro chino He Lifeng.

Bessent informó que ambos países discutieron la creación de un mecanismo permanente de diálogo sobre inteligencia artificial. Estados Unidos también propuso establecer un sistema de notificación para informar sobre incidentes relacionados con IA que puedan alcanzar el nivel de amenaza para la seguridad nacional.

Comunicación ante emergencias tecnológicas

Las conversaciones podrían concentrarse en aquellos riesgos capaces de perjudicar simultáneamente a Estados Unidos y China, entre ellos los ciberataques potenciados por IA, el uso de la tecnología para desarrollar armas biológicas, las fallas graves en modelos avanzados y una eventual pérdida del control humano.

Sun Chenghao, investigador principal del Centro para la Seguridad y la Estrategia Internacional de la Universidad Tsinghua, en Beijing, consideró que todavía existe un espacio significativo para la cooperación si el diálogo se limita a esos peligros compartidos.

A su juicio, sería un error reducir todo el debate sobre la seguridad de la inteligencia artificial a la competencia geopolítica. China también presta cada vez más atención a los riesgos de pérdida de control, utilización maliciosa, ataques informáticos y seguridad de los agentes autónomos de IA.

Bessent explicó que el mecanismo propuesto permitiría a Washington y Beijing comunicarse cuando un incidente tecnológico afecte o amenace la seguridad nacional. El objetivo estadounidense sería alcanzar una visión compartida sobre los peligros y las metas comunes.

Michael Kratsios, asesor científico y tecnológico de Trump, también destacó la importancia de mantener conversaciones con China. Señaló que ambos países pueden sostener un diálogo productivo sobre la prevención de riesgos capaces de afectarlos por igual.

Los dos gobiernos están especialmente preocupados por la posibilidad de que la IA sea utilizada para atacar infraestructuras esenciales.

Los documentos chinos sobre gobernanza tecnológica identifican las finanzas, la electricidad, las telecomunicaciones y el transporte como sectores particularmente expuestos a los riesgos derivados de los modelos de inteligencia artificial más avanzados.

Samm Sacks, investigadora principal del Instituto para Estados Unidos, China y el Futuro de los Asuntos Globales de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, afirmó que representantes chinos han mostrado un interés verdadero en discutir con expertos estadounidenses el intercambio de información sobre incidentes vinculados con IA y ciberseguridad.

Xiao Qian, subdirectora del Instituto de Gobernanza Internacional de Inteligencia Artificial de la Universidad Tsinghua, sostuvo que un acuerdo para reportar emergencias tecnológicas podría contribuir a construir gradualmente confianza entre los dos países.

Controles estadounidenses afectan el desarrollo chino

Trump ha reiterado que la nación que gane la competencia por la inteligencia artificial se impondrá en el escenario mundial. El mandatario insiste en que Estados Unidos debe mantener su ventaja tecnológica sobre China y ha restado importancia a los pedidos de ejecutivos estadounidenses para disminuir el ritmo de desarrollo de la IA por razones de seguridad.

Beijing, por su parte, acusa a Washington de intentar establecer un monopolio tecnológico mediante restricciones que dificultan el crecimiento de la industria china, incluido el acceso a los chips más avanzados del mundo.

Alfredo Montufar-Helu, especialista de la firma consultora Ankura, estimó que una flexibilización de los controles estadounidenses sobre las exportaciones de tecnologías avanzadas probablemente no será considerada durante el encuentro.

Según el experto, ambos países buscan ventajas competitivas en demasiados sectores, por lo que el margen para una cooperación amplia en inteligencia artificial continúa siendo limitado.

El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó este mes un ensayo en el que pidió reducir la velocidad del desarrollo de la IA y defendió que Estados Unidos continúe buscando mecanismos para limitar el avance tecnológico chino.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China respondió que las advertencias de Amodei sobre el país asiático eran confrontativas y constituían una campaña destinada a provocar miedo. Beijing sostuvo que todas las partes deberían cooperar en el desarrollo y la seguridad de la inteligencia artificial.

Modelos chinos desafían a empresas estadounidenses

Pese a las restricciones, los modelos chinos compiten cada vez más directamente con los sistemas estadounidenses más avanzados.

Las plataformas desarrolladas por empresas como Moonshot AI y DeepSeek han demostrado durante este año que pueden alcanzar, según algunas mediciones, capacidades comparables a las de modelos creados por compañías estadounidenses como Anthropic y OpenAI.

Los sistemas chinos también suelen operar con costos inferiores y están ampliando su presencia en numerosos países, incluido Estados Unidos.

Will Cong, profesor de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, explicó que los controles de exportación no han impedido que China desarrolle modelos capaces de competir en la frontera tecnológica.

Sin embargo, esas restricciones han reducido la velocidad de expansión de las empresas chinas al limitar la capacidad informática disponible para atender a grandes cantidades de usuarios.

Los fabricantes de chips de China también han conseguido avances frente a sus competidores estadounidenses. Las empresas tecnológicas del país recurren cada vez más a procesadores nacionales para reducir su dependencia de proveedores extranjeros.

George Chen, especialista de The Asia Group, consideró que esos avances proporcionan a Xi una mayor confianza para negociar con Trump.

Acusaciones por extracción de capacidades
Otro punto de conflicto son las denuncias estadounidenses de que compañías chinas estarían copiando o extrayendo capacidades de los principales sistemas de inteligencia artificial desarrollados en Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense y varias empresas tecnológicas han intensificado las acusaciones sobre una práctica conocida como “destilación”, mediante la cual un modelo utiliza las respuestas de otro sistema avanzado para mejorar su propio funcionamiento.

Las autoridades chinas han rechazado esas imputaciones y cuestionado que el proceso pueda considerarse malicioso.

Anthropic acusó a modelos chinos de DeepSeek y Moonshot de canalizar algunas solicitudes de sus usuarios hacia Claude, su plataforma de inteligencia artificial.

Rebecca Arcesati, especialista del Instituto Mercator para Estudios de China, explicó que los laboratorios chinos podrían intentar aprovechar la enorme infraestructura de entrenamiento y procesamiento de sus competidores estadounidenses, debido a que las restricciones impuestas por Washington limitan la potencia informática disponible en China.

Funcionarios chinos y algunos analistas tecnológicos sostienen, sin embargo, que la destilación es una práctica común dentro de la industria y no constituye la principal explicación para el rápido mejoramiento y la capacidad de innovación de los modelos desarrollados en el país.

Beijing también teme a la IA estadounidense

China ha manifestado sus propias preocupaciones sobre las amenazas que los sistemas estadounidenses podrían representar para sus infraestructuras esenciales.

Entre los modelos que generan inquietud se encuentra Claude Mythos, la poderosa plataforma desarrollada por Anthropic.

El Gobierno chino también advierte sobre la capacidad de la inteligencia artificial para facilitar la difusión de desinformación política y desafiar sus estructuras de gobierno.

Xiao Qian señaló que será difícil alcanzar una cooperación significativa sobre seguridad tecnológica si una de las partes considera sistemáticamente el progreso de la otra como una amenaza para su seguridad nacional.

No obstante, la especialista sostuvo que las diferencias entre Washington y Beijing hacen que el diálogo resulte todavía más necesario.

El encuentro entre Trump y Xi pondrá a prueba si las dos mayores potencias en inteligencia artificial pueden separar, al menos parcialmente, la prevención de riesgos globales de su competencia por el liderazgo tecnológico, económico y estratégico.

Con información de The Associated Press.

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