
Expresidente Abdalá Bucaram y su hijo reciben condenas de más de nueve años de prisión
Quito, 10 sept.- El expresidente ecuatoriano Abdalá Bucaram fue condenado a nueve años y cuatro meses de prisión por su participación en una estructura de delincuencia organizada dedicada a la comercialización ilegal de pruebas para detectar el COVID-19 y otros insumos médicos durante la emergencia sanitaria.
La decisión fue emitida la noche del miércoles por un tribunal penal, casi tres décadas después del breve período en el que Bucaram gobernó Ecuador.
El exmandatario, de 74 años, escuchó el fallo de manera telemática desde la camilla de una clínica de Guayaquil, varios días después de que su familia informara que había sido sometido a una intervención cardíaca.
En una fotografía difundida por sus familiares en la red social X, Bucaram aparecía despierto y con sus lentes colocados sobre la frente. El tribunal había ordenado a la Policía Nacional resguardar la clínica para garantizar su comparecencia durante la lectura de la sentencia, aplazada en por lo menos seis ocasiones.
El fallo estableció que el exgobernante y su hijo Jacobo Bucaram participaron como cooperadores en el delito de delincuencia organizada. Jacobo recibió la misma condena de nueve años y cuatro meses de prisión.
Debido a su edad, el expresidente podrá cumplir la sentencia bajo la modalidad de arresto domiciliario, de acuerdo con las disposiciones contempladas en la legislación ecuatoriana.
Otros dos condenados
El tribunal también dictó condenas contra otras dos personas vinculadas al expediente, cuyo proceso judicial se prolongó durante aproximadamente seis años.
Leandro Berrones, exagente de tránsito, fue condenado a 13 años y cuatro meses de prisión al ser considerado autor directo del delito.
El ciudadano israelí Sheinman Oren recibió una pena reducida de dos años y ocho meses debido a su colaboración con las autoridades durante el proceso.
La sentencia todavía puede ser apelada por los condenados.
Un tercer extranjero relacionado con el caso, el también israelí Shy Dahan, fue asesinado en agosto de 2020 dentro de una cárcel de Guayaquil, pocos días después de rendir testimonio ante las autoridades.
Venta ilegal de insumos durante la pandemia
De acuerdo con la sentencia, los acusados integraron en 2020 una estructura delictiva que obtuvo beneficios económicos mediante la negociación ilegal de unas 21,000 pruebas rápidas para detectar el COVID-19.
La organización también comercializaba medicamentos, mascarillas y otros artículos médicos que escaseaban en Ecuador durante uno de los momentos más críticos de la pandemia.
Las operaciones investigadas se habrían realizado entre marzo y agosto de 2020, cuando el sistema sanitario ecuatoriano afrontaba una grave emergencia y Guayaquil figuraba entre las ciudades más afectadas de América Latina.
Según la investigación, agentes de tránsito brindaron seguridad a dos extranjeros encargados de trasladar los insumos médicos hasta la residencia de Bucaram, ubicada en Guayaquil.
Las autoridades determinaron que los involucrados se presentaban falsamente como integrantes del cuerpo diplomático o agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
Durante un allanamiento efectuado como parte de una investigación por la adquisición con sobreprecio de materiales médicos destinados a hospitales públicos, las autoridades encontraron esos productos dentro de la vivienda del expresidente.
Entre los artículos hallados había fundas para cadáveres valoradas en 150 dólares cada una, pese a que su precio en el mercado era de aproximadamente 15 dólares, una diferencia utilizada por la Fiscalía como ejemplo del incremento artificial aplicado a los insumos.
En la residencia de Bucaram también fueron encontradas una pistola, municiones sin el permiso correspondiente y varios bienes considerados patrimoniales.
Esos hallazgos provocaron que inicialmente se le impusiera arresto domiciliario preventivo. Sin embargo, posteriormente fue sobreseído en ese proceso.
La legislación penal de Ecuador establece una condena de hasta 10 años de prisión por delincuencia organizada, pena que puede aumentar cuando concurren circunstancias agravantes.
Bucaram afirma que es inocente
Antes de la audiencia, el exmandatario publicó un extenso mensaje en su cuenta de X en el que aseguró encontrarse “en peligro de muerte” y anunció que acudiría ante organismos internacionales para denunciar lo que calificó como un nuevo atropello en su contra.
“Somos inocentes”, afirmó Bucaram en la publicación.
Sus abogados todavía tienen la posibilidad de presentar un recurso contra la sentencia.
Bucaram se convirtió en el cuarto expresidente ecuatoriano condenado por hechos de corrupción, después de Jamil Mahuad, Rafael Correa y Lenín Moreno. Este último fue sentenciado recientemente a cinco años de prisión por el delito de cohecho.
Una presidencia breve y polémica
Abdalá Bucaram gobernó Ecuador entre agosto de 1996 y febrero de 1997. Su administración terminó después de apenas seis meses, cuando el Congreso lo destituyó en medio de numerosos escándalos que afectaron a su gobierno.
Los legisladores justificaron la destitución alegando “incapacidad mental”, aunque esa condición nunca fue sustentada mediante un diagnóstico profesional.
Bucaram desarrolló un estilo político considerado atípico. Durante sus presentaciones públicas bailaba, cantaba sobre las tarimas, empleaba un lenguaje popular y protagonizaba comportamientos calificados como excéntricos.
Entre esas conductas figuraban cantar con fuertes alaridos, comer con las manos y chuparse los dedos en público, actuaciones que generaron críticas y cuestionamientos durante su breve paso por la Presidencia.
Tras ser destituido, fue acusado de malversación de fondos públicos y de irregularidades relacionadas con sobreprecios en programas gubernamentales.
Bucaram se exilió en Panamá durante dos décadas. Los procesos abiertos en su contra prescribieron y regresó a Ecuador en 2017.
Durante los últimos años ha enfrentado distintos problemas de salud, entre ellos un infarto y afecciones respiratorias.
Con informacion de AP
