
Federer celebra una carrera inolvidable antes de ingresar al Salón de la Fama
NUEVA YORK.— Roger Federer disfrutaba ganar y, durante el período más brillante de su carrera, lo hacía casi siempre. Sin embargo, al aproximarse su ingreso al Salón Internacional de la Fama del Tenis, el suizo reconoce que su legado trasciende ampliamente las victorias y los trofeos acumulados.
Sus extraordinarios resultados habrían sido suficientes para garantizarle un lugar permanente en la historia del tenis, pero representaban solamente una parte de las razones por las cuales disfrutaba competir.
Federer también sentía especial satisfacción al viajar a los torneos, conocer personas y establecer nuevas amistades, tanto con quienes se encontraban al otro lado de la red como con los aficionados sentados en las graderías.
Solamente después de retirarse comprendió plenamente la influencia que su personalidad, comportamiento y relación con los demás tuvieron sobre la manera en que sería recordado.
El extenista admitió que le sorprendió comprobar que, después de su retiro, muchas personas hablaban no solamente de su estilo de juego, sino también de lo que aportó al deporte fuera de las canchas.
Durante su etapa competitiva, Federer pensaba principalmente en sus golpes de derecha y revés, en salvar puntos de quiebre y en conquistar partidos y campeonatos. Con el paso del tiempo entendió que también importa la conducta que un deportista mantiene en los vestidores, los pasillos y su relación con periodistas, directores de torneos, recogepelotas y demás integrantes del circuito.
Será exaltado en Newport
Federer tendrá la oportunidad de repasar toda su trayectoria este sábado, cuando sea exaltado al Salón Internacional de la Fama del Tenis en Newport, Rhode Island.
El suizo, de 45 años, será homenajeado junto con Mary Carillo, exjugadora y reconocida comentarista deportiva.
La ceremonia representará la primera visita de Federer a Newport, un dato que resulta llamativo debido a la enorme cantidad de lugares que recorrió durante sus años en el tenis profesional.
Además de sus frecuentes participaciones en ciudades como Nueva York, Londres y París, sedes de tres de los cuatro torneos de Grand Slam, Federer también disputó exhibiciones en escenarios menos habituales.
En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, jugó un encuentro de exhibición contra Rafael Nadal que congregó a casi 52.000 espectadores. Posteriormente enfrentó a Alexander Zverev en Ciudad de México ante más de 42.000 aficionados.
Esos partidos se celebraron cerca del final de su carrera, cuando los problemas físicos lo obligaron a reducir considerablemente su calendario.
Federer no disfrutaba limitar sus apariciones porque le encantaba visitar numerosos lugares, incluso aquellos que no organizaban las competiciones de mayor importancia.
Al revisar sus 25 años dentro del circuito, el suizo siente especial satisfacción por las amistades que consiguió y por comprobar que muchas personas todavía extrañan su presencia.
Los aficionados suelen acercarse para expresarle cuánto lamentan que ya no esté compitiendo. Esas manifestaciones le recuerdan la extraordinaria etapa que vivió como jugador y la profunda nostalgia que siente por el circuito profesional.
Aclamado en su regreso al US Open
La afición demostró esta semana cuánto extraña a Federer cuando el extenista regresó al US Open para participar en una exhibición.
Fue su primera aparición como jugador en Flushing Meadows desde 2019. Las filas para ingresar al estadio Arthur Ashe se parecían a las observadas durante las jornadas nocturnas de la segunda semana del torneo, pese a que la competición principal todavía no había comenzado.
Federer conquistó cinco títulos consecutivos del US Open entre 2004 y 2008, uno de los períodos de mayor dominio protagonizados por un jugador en la historia del tenis.
Entre 2004 y 2006 acumuló un impresionante récord de 247 victorias y apenas 15 derrotas. Además, alcanzó diez finales consecutivas de torneos de Grand Slam entre 2005 y 2007, una marca histórica, y ganó ocho de esos campeonatos.
Al concluir su carrera, Federer había obtenido 1.251 victorias, conquistado 103 títulos y levantado 20 trofeos de Grand Slam.
Andre Agassi, quien perdió contra el suizo en la final del US Open de 2005, lo describió como el mejor rival al que enfrentó. La declaración fue difundida en un video presentado por el torneo antes de que Federer ingresara a la cancha el martes.
Elegancia y comportamiento deportivo
Federer no solamente se distinguió por ganar, sino también por la manera en que lo hizo. Su estilo combinaba elegancia y creatividad, sin la rigidez atribuida a algunos antiguos campeones ni los constantes estallidos de temperamento protagonizados por otras figuras del tenis.
Ese comportamiento le permitió recibir reconocimientos que iban más allá de su capacidad deportiva.
El suizo ganó el premio de deportividad de la ATP de manera consecutiva entre 2004 y 2009, y volvió a obtenerlo todos los años desde 2011 hasta 2017.
También fue elegido el jugador favorito de los aficionados durante 19 años seguidos, desde 2003 hasta 2021.
Todos esos reconocimientos acompañaron una carrera durante la cual obtuvo cerca de 130,6 millones de dólares en premios.
Federer también alcanzó el primer lugar de la clasificación mundial y se mantuvo allí durante 310 semanas. En 2014 encabezó al equipo de Suiza que conquistó por primera vez la Copa Davis.
El tenis continúa presente en su vida
Federer todavía juega ocasionalmente con sus hijos. Él y su esposa, Mirka, son padres de dos parejas de gemelos.
También procura asistir cada año a varios torneos para mantenerse vinculado con el deporte que marcó su vida.
El extenista asegura que actualmente se encuentra en una etapa cómoda y tranquila, pero continúa disfrutando sus apariciones ocasionales dentro del mundo del tenis.
Federer considera que ese deporte sigue siendo el elemento que conecta buena parte de todo lo que lo rodea. Recuerda con satisfacción las amistades que estableció entre jugadores, organizadores y otros integrantes del circuito.
El suizo espera que otros jugadores, al momento de retirarse, puedan experimentar la misma gratitud y satisfacción que siente al revisar su trayectoria.
Antes de recibir el máximo reconocimiento institucional del tenis, Federer resume su carrera como una etapa extraordinaria en la que disfrutó profundamente, construyó amistades duraderas y dejó una huella que supera ampliamente sus estadísticas, según la publicación original de The Associated Press.
