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miércoles, 26 de agosto de 2026
Federer regresa al US Open para una exhibición, pero descarta volver al tenis profesional

Federer regresa al US Open para una exhibición, pero descarta volver al tenis profesional

·25 de agosto de 2026·15

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NUEVA YORK, 25 agosto.– Roger Federer volverá a empuñar una raqueta en el estadio Arthur Ashe del Abierto de Estados Unidos este martes por la noche, por primera vez desde 2019, aunque el ganador de 20 títulos de Grand Slam dejó claro que su regreso a Nueva York no representa el comienzo de un intento por retornar al circuito profesional.

Federer, quien conquistó cinco títulos consecutivos del US Open durante una de las etapas más dominantes de su carrera, reconoció que siente cierto nerviosismo porque lleva años sin disputar un set individual competitivo y desconoce cómo responderá su tenis ante el público neoyorquino.

El suizo recordó que no juega un set de individuales desde que enfrentó a Hubert Hurkacz en Wimbledon en 2021, partido de cuartos de final que terminó siendo su última participación en un torneo de Grand Slam.

A sus 45 años, Federer admite que existe incertidumbre sobre cómo se desenvolverá en la cancha, pero al mismo tiempo se muestra entusiasmado por regresar a un escenario donde vivió algunos de los momentos más memorables de su extraordinaria carrera.

El compromiso de este martes tendrá carácter estrictamente de exhibición.

Federer disputará un set de individuales frente al estadounidense Andy Roddick, uno de sus grandes rivales durante sus años en la cima del tenis mundial.

Posteriormente jugará un set de dobles formando pareja con John McEnroe para enfrentarse a Roddick y Andre Agassi, reuniendo sobre la cancha a cuatro figuras que marcaron diferentes generaciones del tenis.

Federer, ganador de 20 campeonatos individuales de Grand Slam, considera que podrá responder adecuadamente a las exigencias de un encuentro de estas características, pese al largo período que lleva apartado de la competición.

Descarta tajantemente un regreso profesional

La presencia del suizo en Nueva York generó inevitablemente preguntas sobre la posibilidad de que pudiera plantearse un regreso competitivo, especialmente después de que Venus y Serena Williams continuaran vinculadas al tenis de alto nivel en edades avanzadas.

Federer eliminó cualquier expectativa al respecto.

El exnúmero uno mundial fue categórico al negar que tenga interés en regresar al circuito profesional o competir nuevamente en los grandes torneos.

Aunque mantiene una excelente condición física y continúa ejercitándose regularmente en el gimnasio, explicó que atraviesa largos períodos sin entrar a una cancha de tenis.

Su presencia en el Arthur Ashe responde, por tanto, a una celebración de su carrera y a la posibilidad de reencontrarse con los aficionados, no a un proyecto deportivo para regresar a la competición.

La prolongada ausencia tampoco parece haber reducido la popularidad del suizo.

Durante su presencia en las instalaciones del US Open numerosos aficionados mencionaban su nombre y la aparición de “Roger Federer” nuevamente en la pantalla gigante del estadio, antes de su entrenamiento vespertino, provocó entusiasmo entre los seguidores.

No es para menos: Federer levantó el trofeo del Abierto de Estados Unidos durante cinco años consecutivos, entre 2004 y 2008, convirtiendo el Arthur Ashe en uno de los principales escenarios de su época de dominio.

Una despedida que nunca pudo ofrecer

El regreso tiene además un importante significado emocional para Federer, porque nunca tuvo realmente la oportunidad de despedirse del público del US Open como jugador.

Cuando perdió ante Grigor Dimitrov en los cuartos de final de 2019, nadie podía imaginar que aquella sería su última participación en el torneo neoyorquino.

Federer todavía se encontraba entonces entre los mejores jugadores del mundo.

Ese mismo año había llegado hasta las semifinales de Roland Garros, donde perdió frente a Rafael Nadal, y posteriormente disputó la final de Wimbledon contra Novak Djokovic.

En aquella memorable definición en el All England Club, Djokovic terminó imponiéndose en un desempate del quinto set.

Con esos resultados, parecía completamente razonable pensar que Federer regresaría al US Open en 2020 y volvería a competir por el título.

Pero su carrera tomó otro rumbo.

Después de caer ante Djokovic en las semifinales del Abierto de Australia a comienzos de 2020, Federer fue sometido a una cirugía en la rodilla en febrero y posteriormente necesitó otra intervención en mayo.

Las lesiones marcaron el final

Federer intentó regresar a las grandes competiciones y volvió a Roland Garros en 2021, aunque tuvo que retirarse antes de disputar su encuentro de cuarta ronda.

Más tarde participó en Wimbledon y alcanzó los cuartos de final, donde perdió frente a Hurkacz.

En ese encuentro resultó evidente que el suizo atravesaba dificultades físicas y terminó perdiendo el tercer set por 6-0.

Federer fue sometido a una nueva operación de rodilla en agosto de 2021 y comprendió entonces que las posibilidades de otro regreso competitivo prácticamente habían desaparecido.

El legendario tenista recordó que llegó a la conclusión de que su rodilla ya no podía soportar las exigencias necesarias para competir al máximo nivel y que tampoco estaba dispuesto mentalmente a esperar varios años más para comprobar si podía intentar otra recuperación.

De esa manera terminó cerrándose una carrera que lo convirtió en uno de los jugadores más importantes de la historia del tenis.

De Nueva York al Salón de la Fama

Federer sabe que lo que ocurrirá este martes en el Arthur Ashe no será un partido de tenis competitivo en sentido estricto.

Incluso bromeó con la posibilidad de que él y Roddick sean considerados el uno con el otro y eviten complicarse excesivamente con dejadas durante la exhibición.

Sin embargo, el significado emocional será diferente.

Federer ya había regresado al Arthur Ashe hace un par de años como espectador y recibió una enorme ovación cuando su imagen apareció en la pantalla gigante.

Esta vez podrá estar nuevamente dentro de la cancha y considera que la ocasión representa una oportunidad para agradecer directamente al público y ofrecer la despedida que las circunstancias de su carrera le impidieron realizar años atrás.

Su paso por Nueva York será además la antesala de otro acontecimiento trascendental.

Después del US Open viajará a Newport, Rhode Island, donde el sábado será incorporado oficialmente al Salón de la Fama Internacional del Tenis, reconocimiento a una trayectoria que incluye 20 títulos individuales de Grand Slam y una de las épocas de mayor dominio registradas en este deporte.

Federer regresa así a uno de sus escenarios favoritos no con la intención de comenzar otra etapa competitiva, sino para reencontrarse con el público, compartir la cancha con viejos rivales y cerrar simbólicamente un capítulo que quedó pendiente cuando las lesiones terminaron anticipadamente con sus posibilidades de volver al Abierto de Estados Unidos.

Fuente: The Associated Press (AP)

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