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domingo, 25 de octubre de 2026
Francia eleva a 1,314 los detenidos tras las protestas del sábado; convocan nuevas movilizaciones

Francia eleva a 1,314 los detenidos tras las protestas del sábado; convocan nuevas movilizaciones

·25 de octubre de 2026·5
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París, 25 de octubre de 2026.— Las autoridades francesas elevaron este domingo a 1,314 el número de personas detenidas durante las protestas del sábado contra el alto costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, una jornada que reunió a cientos de miles de manifestantes y terminó con enfrentamientos en varias ciudades.

El balance actualizado del Ministerio del Interior también registra alrededor de 50 policías heridos. Estas cifras sustituyen el recuento provisional de cerca de mil arrestos anunciado el sábado por el ministro Laurent Nuñez.

La movilización mantuvo la presión sobre el Gobierno del presidente Emmanuel Macron, mientras organizaciones sindicales y los “chalecos amarillos” comenzaron a preparar nuevas acciones para el 31 de octubre y una jornada de huelga y manifestaciones para el 5 de noviembre.

El Ministerio del Interior calculó que 410,000 personas participaron en las protestas del sábado en todo el país, incluidas 110,000 en París. La Confederación General del Trabajo (CGT), por su parte, situó la participación nacional cerca de 800,000 y la de la capital en 250,000.

El recuento oficial nacional fue inferior al de la semana anterior, cuando las autoridades contabilizaron 550,000 manifestantes.

Las marchas reunieron a estudiantes de secundaria y universitarios, trabajadores, sindicatos y participantes del movimiento de los “chalecos amarillos”. Las demandas confluyeron en la defensa del poder adquisitivo, mejores condiciones educativas y mayor inversión en los servicios públicos.

El dispositivo de seguridad incluyó 70,000 policías y gendarmes. El Gobierno buscaba impedir que se repitieran los saqueos y daños generalizados registrados el fin de semana anterior.

Aunque buena parte de las manifestaciones transcurrió pacíficamente, la tensión aumentó al final de los recorridos.

En París, los principales incidentes se produjeron en las inmediaciones de la Porte de Vincennes, donde concluía la marcha. La Prefectura de Policía informó de la presencia de más de 500 personas a las que identificó como responsables de ataques contra los agentes y de un intento de entrada en un concesionario de automóviles.

Las fuerzas antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los grupos. Las autoridades habían impuesto un recorrido alejado del centro de la capital, una decisión cuestionada por los organizadores.

En Marsella se registraron incendios de contenedores, lanzamiento de piedras y botellas contra los agentes y saqueos en comercios. También hubo enfrentamientos en Lyon, Rennes, Nantes, Burdeos, Toulouse y otras localidades.

En Lyon, alrededor de 10,000 personas salieron a las calles pese a la prohibición de manifestarse, según la prefectura del Ródano. La policía dispersó grupos con gases lacrimógenos para impedir que llegaran a la zona comercial de Presqu’île, afectada por disturbios la semana anterior.

En Montpellier, la prefectura de Hérault contabilizó 6,300 participantes en una concentración igualmente prohibida. Su balance provisional del sábado incluyó ocho detenidos y dos agentes heridos.

El ministro del Interior informó además de dos personas gravemente heridas durante los incidentes de Toulouse y Clermont-Ferrand. Estos casos son distintos del balance de policías lesionados divulgado el domingo; las fuentes revisadas no ofrecen un recuento nacional consolidado de civiles heridos.

Nuñez defendió el despliegue y sostuvo que permitió contener la violencia. También atribuyó parte de los incidentes a grupos de extrema izquierda y bandas criminales, una valoración del Gobierno que debe distinguirse del carácter diverso de las marchas.

Los sindicatos criticaron las prohibiciones y restricciones. La CGT aseguró que esas medidas no detendrán la movilización y reclamó respuestas urgentes a las demandas sociales.

El movimiento tiene uno de sus principales orígenes en las protestas estudiantiles por falta de personal y recursos educativos. Las reivindicaciones incluyen más profesores, reparación de instalaciones, ampliación del acceso a la educación superior y ayuda frente a los gastos de alojamiento y manutención.

Macron recibió el viernes a representantes de estudiantes de secundaria. Estos señalaron que hubo compromisos sobre el sistema de admisión universitaria, pero defendieron mantener las protestas hasta conocer medidas concretas.

Este domingo, Solidaires y SUD Education respaldaron nuevas manifestaciones para el 31 de octubre. Los “chalecos amarillos” también llamaron a continuar las acciones, mientras la CGT mantiene la convocatoria del 5 de noviembre.

Los sindicatos policiales advirtieron, entretanto, de las dificultades de sostener durante un período prolongado un despliegue de la magnitud del sábado. El Gobierno enfrenta así la continuidad de las demandas sociales y la necesidad de garantizar la seguridad en nuevas jornadas de protesta.

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