
George W. Bush advierte que el aislacionismo hace olvidar a Estados Unidos las lecciones del 11-S
Dallas, Texas, 10 sept.- El expresidente estadounidense George W. Bush advirtió que las corrientes aislacionistas que resurgen periódicamente en Estados Unidos pueden llevar al país a ignorar una de las principales lecciones dejadas por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001: que los acontecimientos ocurridos fuera de sus fronteras pueden afectar directamente su seguridad interna.
Bush hizo el planteamiento durante una conversación organizada por el Centro Presidencial George W. Bush en Dallas, con motivo del vigesimoquinto aniversario de los ataques. El encuentro fue moderado por Condoleezza Rice, quien era su asesora de Seguridad Nacional cuando ocurrieron los atentados y posteriormente ocupó la Secretaría de Estado.
“Nuestra nación atraviesa ocasionalmente períodos aislacionistas en los que la actitud es: ‘Tenemos demasiados problemas en casa, por lo tanto, ¿a quién le importa lo que sucede en el extranjero?’”, manifestó el exmandatario.
“Lo que para mí realmente significa es que no prestan atención a la lección del 11-S. Lo que sucede en el extranjero importa para nuestra seguridad nacional en casa”, agregó.
Aunque Bush no mencionó directamente al presidente Donald Trump, sus declaraciones se producen en momentos en que la política estadounidense mantiene un intenso debate sobre el papel del país en el mundo, sus alianzas tradicionales y el enfoque de “Estados Unidos primero” defendido por la actual administración.
El exgobernante republicano sostuvo que los atentados demostraron que Estados Unidos no puede desentenderse de los conflictos, las amenazas terroristas y los movimientos extremistas surgidos en otros países bajo el argumento de que debe concentrarse exclusivamente en sus problemas internos.
Sus palabras representan una defensa del compromiso internacional de Washington y contrastan con los sectores que favorecen una reducción de la participación estadounidense en los asuntos mundiales.
Los ataques que transformaron su Presidencia
Bush ocupaba la Presidencia cuando miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales el 11 de septiembre de 2001.
Dos de las aeronaves fueron impactadas contra las torres del World Trade Center en Nueva York y una tercera contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, en las afueras de Washington. El cuarto avión cayó en un campo de Shanksville, Pensilvania, después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control.
Cerca de 3,000 personas murieron como consecuencia de los ataques, que transformaron la política exterior y de seguridad de Estados Unidos y marcaron el resto de la Presidencia de Bush.
El entonces mandatario se encontraba visitando una escuela primaria en Sarasota, Florida, cuando su jefe de gabinete, Andrew Card, se acercó y le informó que un segundo avión había impactado el World Trade Center y que Estados Unidos estaba bajo ataque.
Durante la conversación celebrada en Dallas, Bush recordó el proceso mediante el cual debió tomar decisiones de seguridad en medio de la incertidumbre sobre la magnitud de los atentados y la posibilidad de que se produjeran nuevos ataques.
Entre las órdenes más difíciles estuvo la autorización para derribar aviones comerciales que no respondieran a las instrucciones de las autoridades y que pudieran estar bajo el control de secuestradores.
Los atentados llevaron a su administración a declarar la llamada “guerra contra el terrorismo”, invadir Afganistán y aprobar importantes cambios en materia de inteligencia, vigilancia y seguridad nacional.
Su Gobierno también ordenó en 2003 la invasión de Irak, una decisión que continúa generando controversias debido a que no fueron encontradas las armas de destrucción masiva utilizadas como una de las principales justificaciones para la intervención.
Bush insiste en mantener la atención internacional
El planteamiento del expresidente parte de la consideración de que las amenazas desarrolladas en otros territorios pueden llegar a Estados Unidos si Washington ignora sus causas o permite que organizaciones extremistas aumenten sus capacidades.
Bush ha defendido durante años la cooperación con los aliados, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la participación de Estados Unidos en los asuntos internacionales.
Su advertencia adquiere mayor relevancia ante el avance de posiciones aislacionistas dentro del Partido Republicano y el creciente cuestionamiento sobre el costo de las alianzas, las operaciones militares y la ayuda estadounidense a otras naciones.
El exmandatario no presentó durante esa reflexión una propuesta específica de política exterior ni pidió una nueva intervención militar. Su mensaje estuvo dirigido a evitar que la preocupación por los problemas internos conduzca a la indiferencia ante amenazas procedentes del exterior.
La conversación con Rice formó parte de las actividades conmemorativas organizadas antes del 25.º aniversario de los atentados. Bush también tenía previsto asistir a los actos de recordación en la Zona Cero de Nueva York.
El mensaje del expresidente se resume en que proteger a Estados Unidos no depende únicamente de reforzar sus fronteras o atender sus dificultades domésticas, sino también de comprender los acontecimientos internacionales antes de que sus consecuencias alcancen el territorio estadounidense.
Fuentes: C-SPAN, George W. Bush Presidential Center y Reuters.
