
Gobierno de Trump restringe visas por supuesta discriminación contra blancos en Sudáfrica
Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 16 sept.— El gobierno del presidente Donald Trump anunció nuevas sanciones contra Sudáfrica, entre ellas prohibiciones de viaje dirigidas a funcionarios a quienes Estados Unidos atribuye responsabilidad en actos de discriminación contra ciudadanos blancos y otros grupos minoritarios.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, informó que Washington revocará visas o rechazará las solicitudes presentadas por ciudadanos extranjeros considerados responsables o cómplices de promulgar y aplicar leyes o políticas que permitan expropiar terrenos sin compensación, discriminar por motivos raciales o incitar a la violencia contra grupos étnicos y raciales minoritarios en Sudáfrica.
“Estados Unidos no permitirá que ese comportamiento quede sin respuesta”, afirmó Rubio en un comunicado. Agregó que esas actuaciones perjudican la paz, la estabilidad económica y el Estado de derecho, además de resultar incompatibles con los pilares de la política exterior estadounidense.
El gobierno sudafricano ha rechazado enérgicamente las acusaciones de Washington sobre una supuesta discriminación contra la población blanca. Las autoridades de ese país califican los señalamientos impulsados por la administración Trump como infundados y producto de informaciones falsas.
Rubio no identificó a los funcionarios que podrían verse afectados por las restricciones migratorias. Sin embargo, una organización que representa a integrantes de la minoría blanca sudafricana había solicitado anteriormente que Estados Unidos sancionara a dirigentes del Congreso Nacional Africano (ANC).
El ANC es el partido del presidente Cyril Ramaphosa y la principal fuerza política en el Parlamento sudafricano.
Las restricciones constituyen la medida más reciente adoptada por la administración Trump contra Sudáfrica, bajo el argumento de que los ciudadanos blancos, especialmente los afrikáners, son discriminados por el gobierno encabezado mayoritariamente por dirigentes negros.
Los afrikáners descienden principalmente de colonos neerlandeses y franceses que llegaron a Sudáfrica a partir del siglo XVII. Este grupo tuvo una participación central en el anterior régimen del apartheid, sistema que impuso durante décadas la segregación y discriminación institucional de la mayoría negra.
Blancos representan una minoría de la población
Sudáfrica tiene aproximadamente 62 millones de habitantes, de los cuales unos 4.5 millones son blancos. Esa población incluye a los afrikáners y a sudafricanos descendientes de británicos y de otros grupos europeos.
El gobierno estadounidense ha citado como evidencias de una política contraria a los blancos una controvertida ley que permite, en determinadas circunstancias, expropiar terrenos privados sin uso y sin entregar compensación a sus propietarios.
Washington también cuestiona las políticas de acción afirmativa destinadas a ampliar las oportunidades de la población negra y otros sectores históricamente excluidos, así como una pequeña cantidad de delitos violentos cometidos contra agricultores blancos.
Las autoridades sudafricanas sostienen que las políticas de transformación económica y social buscan corregir las profundas desigualdades heredadas del apartheid y niegan que exista una persecución institucional contra la población blanca.
El gobierno de Trump también ha criticado duramente la decisión de Sudáfrica de acusar a Israel, aliado de Estados Unidos, de cometer genocidio contra los palestinos durante la guerra en Gaza.
Sudáfrica presentó el caso ante la Corte Internacional de Justicia, el principal tribunal de las Naciones Unidas. Israel rechaza vehementemente la acusación.
Aumentan las sanciones contra Sudáfrica
Durante el segundo mandato de Trump, Estados Unidos ha aplicado otras medidas contra Sudáfrica por lo que califica como políticas contrarias a los blancos y a los intereses estadounidenses.
Entre esas acciones figura la decisión de impedir la participación de funcionarios sudafricanos en las reuniones del Grupo de los 20 que se celebrarán este año en Estados Unidos.
Washington también inició el desmonte gradual de la ayuda destinada al programa sudafricano de tratamiento del VIH, una de las principales iniciativas sanitarias sostenidas durante años con cooperación estadounidense.
La administración Trump puso en marcha, además, un programa especial para recibir como refugiados a afrikáners y otros sudafricanos blancos, bajo el argumento de que enfrentan una emergencia humanitaria.
Según The Associated Press, esa afirmación carece de fundamento y ha sido rechazada repetidamente por el gobierno de Ramaphosa.
Estados Unidos justificó las nuevas restricciones señalando que Sudáfrica no ha modificado las políticas cuestionadas por Washington.
La cuenta oficial del embajador estadounidense en Sudáfrica advirtió este miércoles en la red social X que la política de limitación de visas constituye apenas el primer paso de una serie de medidas progresivas.
La representación diplomática aseguró que las próximas acciones buscarán demostrar la determinación de Estados Unidos frente a las políticas sudafricanas que la administración Trump considera discriminatorias.
Las nuevas sanciones profundizan el deterioro de las relaciones entre Washington y Pretoria, en medio de fuertes desacuerdos por las políticas raciales y territoriales sudafricanas, el respaldo estadounidense a Israel y las posiciones internacionales asumidas por el gobierno de Ramaphosa.
