Goldman Sachs advierte que la crisis en Ormuz vuelve a amenazar el suministro mundial de petróleo

Nueva York, 9 julio.– El banco de inversión Goldman Sachs advirtió que el recrudecimiento de las tensiones en el Golfo Pérsico vuelve a poner en riesgo el suministro mundial de petróleo, al considerar que una prolongada interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz podría frenar la recuperación de la producción de crudo en Oriente Medio y generar nuevas presiones sobre los mercados energéticos internacionales.
En su más reciente análisis sobre el mercado petrolero, la entidad modificó la evaluación que había presentado apenas una semana antes, cuando anticipaba un escenario de exceso de oferta mundial sustentado en la progresiva normalización del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.
Ahora, el banco sostiene que esa recuperación ha perdido fuerza tras los recientes ataques a buques petroleros y la persistencia de un alto el fuego que considera frágil e incierto.
Goldman Sachs explicó que el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio mundial de crudo, vuelve a convertirse en el principal foco de preocupación para los mercados internacionales.
La institución considera que el deterioro de la seguridad marítima podría alterar nuevamente el flujo de exportaciones de petróleo desde Oriente Medio, con efectos sobre la inflación, los costos energéticos y el desempeño de los mercados financieros.
Los analistas del banco indicaron que los productores de la región habían comenzado a reactivar pozos cerrados durante el último mes, pero advirtieron que las nuevas interrupciones en el tránsito marítimo amenazan con ralentizar ese proceso.
De acuerdo con Goldman Sachs, la producción petrolera de Oriente Medio permanece todavía unos 10,5 millones de barriles diarios por debajo de los niveles registrados antes del conflicto armado.
El informe también destaca que el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, que había logrado recuperarse hasta cerca del 80 % de los niveles previos a la guerra, volvió a deteriorarse tras los últimos incidentes, situándose ahora en torno al 70 %, lo que evidencia un impacto real sobre el movimiento de crudo y no únicamente un riesgo potencial.
Según el banco, la incertidumbre sobre la seguridad en la zona está llevando a numerosas compañías navieras a actuar con mayor cautela antes de cruzar el estrecho, mientras persistan amenazas contra los buques comerciales.
Esa situación incrementa los riesgos logísticos y limita la capacidad efectiva de transportar el petróleo disponible hacia los mercados internacionales.
Goldman Sachs subrayó que el estrecho de Ormuz constituye una de las rutas marítimas más estratégicas para el abastecimiento energético mundial, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento repercute rápidamente sobre los precios internacionales del crudo y las expectativas de los inversionistas.
La entidad recordó que la semana anterior había proyectado un escenario completamente distinto, basado en la expectativa de que la normalización del tránsito marítimo permitiría absorber un eventual exceso de oferta previsto para el próximo año. Sin embargo, la nueva situación obliga a revisar ese pronóstico, ya que una interrupción prolongada de la navegación podría retrasar la llegada de nuevos barriles al mercado y reducir la relevancia de ese posible excedente.
El análisis resalta que la disponibilidad potencial de petróleo no siempre se traduce en suministro efectivo, especialmente cuando factores geopolíticos, ataques a la infraestructura energética, sanciones internacionales o riesgos para la navegación limitan la capacidad de exportación de los países productores.
Goldman Sachs también llamó la atención sobre el hecho de que esta nueva amenaza surge en un contexto de inventarios internacionales de petróleo y productos refinados relativamente reducidos, después de que numerosos gobiernos recurrieran durante los últimos meses a la liberación de reservas estratégicas para compensar las interrupciones ocasionadas por el conflicto en Oriente Medio.
Ese menor nivel de existencias reduce el margen de maniobra de los consumidores y aumenta la sensibilidad del mercado frente a cualquier nueva interrupción del suministro. En consecuencia, una eventual paralización prolongada del tránsito por Ormuz podría traducirse en mayores costos logísticos, incrementos en las primas de riesgo y nuevas presiones alcistas sobre los precios del petróleo.
Para Goldman Sachs, el cambio de escenario también tiene implicaciones más amplias para la economía global. Un encarecimiento sostenido del crudo podría influir sobre la inflación, las tasas de interés, los costos del transporte y las expectativas de crecimiento económico, además de modificar las perspectivas de los mercados de acciones, bonos, divisas y otros activos financieros.
El banco concluye que la atención del mercado permanecerá centrada en dos factores fundamentales durante las próximas semanas: la recuperación de la confianza de las compañías navieras para reanudar el tránsito normal por el estrecho de Ormuz y la capacidad de los productores de Oriente Medio para mantener la reapertura de sus instalaciones petroleras en un entorno marcado todavía por una elevada incertidumbre geopolítica.
