
Greta Thunberg respalda las protestas estudiantiles en una Francia tensionada por el presupuesto y las próximas elecciones
París, 13 de octubre de 2026.— La activista ecologista sueca Greta Thunberg se sumó este martes a las protestas estudiantiles en Francia, donde las demandas de mejores condiciones educativas coinciden con un difícil debate presupuestario, una economía de escaso crecimiento y una creciente confrontación política ante las elecciones presidenciales de 2027.
Thunberg, de 23 años, acudió por la mañana al instituto Paul-Eluard de Saint-Denis, en las afueras de París, uno de los principales focos de la movilización. Allí expresó su orgullo por los estudiantes franceses que luchan por su futuro y anunció su intención de participar en la manifestación convocada en la capital.
La activista sostuvo que la insuficiente inversión en las escuelas transmite a los jóvenes el mensaje de que no constituyen una prioridad para la sociedad. A su juicio, las movilizaciones reflejan la decisión de una generación de exigir condiciones dignas de enseñanza y de rechazar la resignación frente al deterioro de los servicios públicos.
Thunberg consideró que la protesta juvenil representa una fuente de inspiración, aunque también una respuesta previsible cuando los estudiantes afrontan condiciones incompatibles con sus derechos básicos. Asimismo, afirmó que los dirigentes políticos viven alejados de la realidad de las nuevas generaciones.
Sus críticas también se dirigieron a la actuación policial. La activista calificó de extremadamente violenta la respuesta de las fuerzas del orden frente a estudiantes que reclaman condiciones mínimas y defendió que la función de la policía debería ser proteger a los jóvenes.
Marius Mesnil, cosecretario general de la Unión Sindical de los Liceos, celebró la incorporación de nuevos apoyos. En declaraciones a la cadena BFMTV, explicó que el movimiento busca ampliar la participación, independientemente de las etiquetas políticas o de la notoriedad de quienes se sumen.
La marcha principal de París fue convocada para las 14.00 horas, con un recorrido desde la plaza de Italia hasta los Inválidos, cerca de la sede del Gobierno y del Ministerio de Educación. La Unión Estudiantil llamó a participar bajo el lema “No nos escuchan, iremos a buscarlos”.
La jornada, denominada “Acto V”, sucede a las movilizaciones del 29 de septiembre y del 1, 6 y 8 de octubre. Los estudiantes intentan mantener la presión después de una disminución de la participación y ante la proximidad de las vacaciones escolares de Todos los Santos, que podrían interrumpir el impulso de las protestas.
Según las cifras del Ministerio del Interior recogidas en el reporte suministrado, las manifestaciones del 8 de octubre reunieron a 71,500 personas, frente a unas 256,000 registradas dos días antes. El ministro de Educación, Édouard Geffray, informó este martes de unos 200 institutos bloqueados y afirmó que la movilización mostraba señales de descenso.
Las reivindicaciones abarcan la falta de profesores, las aulas sobrecargadas y el deterioro de los edificios escolares. El malestar ha atraído apoyos de docentes, familias y sindicatos, mientras los enfrentamientos durante algunas movilizaciones han abierto otra discusión sobre el uso de la fuerza y la protección de los menores.
El conflicto también divide a los dirigentes políticos: Jean-Luc Mélenchon ha denunciado la actuación policial y pedido apoyo adulto para los estudiantes, mientras Marine Le Pen reclama que quienes dañen centros educativos, o sus padres cuando sean menores, paguen las reparaciones.
La protesta encuentra al Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu ante un Parlamento fragmentado desde las elecciones legislativas anticipadas de 2024. La falta de una mayoría absoluta dificulta los acuerdos presupuestarios. Recurrir al artículo 49.3 de la Constitución permitiría aprobar el presupuesto sin una votación ordinaria, pero expondría al Ejecutivo a una moción de censura.
En el terreno económico, el Gobierno calcula que Francia crecerá apenas un 0.5 % en 2026 y que el déficit público alcanzará el 5.4 % del producto interno bruto. Para 2027 propone un crecimiento del 1 % y reducir el déficit al 5 %, mediante un esfuerzo de ajuste de 54,000 millones de euros, de los cuales 43,000 millones corresponden a medidas incluidas en los proyectos presupuestarios.
La presión de la deuda limita la capacidad de responder a nuevas demandas. El Ministerio de Economía prevé que los intereses de la deuda pública alcancen 91,200 millones de euros en 2027, frente a 79,200 millones este año. El Ejecutivo sostiene que preservará áreas prioritarias, como educación, investigación y defensa, mientras contiene el gasto.
A esa estrechez se añade la inquietud de los mercados. Los ministros de Finanzas de la zona euro han reclamado la aprobación del presupuesto de 2027 para aportar previsibilidad, en un contexto de aumento del costo del financiamiento francés.
Todo ello ocurre a unos seis meses de las elecciones presidenciales, previstas para el 18 de abril de 2027, con una segunda vuelta el 2 de mayo. Emmanuel Macron, elegido en 2017 y reelegido en 2022, no puede aspirar a un tercer mandato consecutivo conforme a la Constitución vigente.
Las protestas educativas y la disputa sobre las cuentas públicas colocan así en el centro de la próxima contienda dos cuestiones estrechamente relacionadas: cómo mejorar los servicios que reciben los ciudadanos y cómo financiarlos cuando el crecimiento es débil y la deuda absorbe una parte creciente de los recursos.
Fuentes: EFE,
