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domingo, 9 de agosto de 2026
Guerra con Irán pone bajo presión las reservas militares de Estados Unidos

Guerra con Irán pone bajo presión las reservas militares de Estados Unidos

·8 de agosto de 2026·13

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Naciones Unidas, 8 agosto.- La guerra entre Estados Unidos e Irán, que se prolonga desde hace cinco meses en medio de una creciente incertidumbre, ha estado marcada por sucesivos acuerdos de paz y ceses de hostilidades que no han logrado poner fin al conflicto. Ahora Washington enfrenta una nueva amenaza: el posible agotamiento de algunos de sus principales sistemas de armamento, según un reporte del diario IPS.

Un informe difundido el 5 de agosto por la cadena estadounidense CNN indicó que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han utilizado casi el 80 % de los interceptores destinados a uno de sus sistemas fundamentales de defensa antimisiles. Esta situación habría dejado las reservas en niveles “peligrosamente bajos”, mientras los mediadores intentan reactivar las conversaciones entre Washington y Teherán.

CNN señaló que los aliados estadounidenses en el Golfo también están preocupados por la disminución de las reservas de defensa aérea, debido a que una intensificación del conflicto por parte del presidente Donald Trump podría dejarlos en una posición más vulnerable.

Varios de esos países dependen de los sistemas estadounidenses para su protección y reconocen que la escasez de interceptores podría reducir su capacidad de responder ante ataques iraníes con misiles y drones.

Por su parte, el diario The New York Times publicó el 4 de agosto un desglose más detallado sobre el armamento utilizado. De acuerdo con el periódico, Estados Unidos ha desplegado 1,200 misiles Patriot de un inventario militar compuesto por 2,330 unidades.

También habría empleado más de 1,000 misiles Tomahawk de un total disponible de 3,000, así como más de 1,100 misiles aire-tierra de largo alcance Joint Air-to-Surface Standoff Missile, conocidos como JASSM, de un inventario de 4,400.

Asimismo, Washington habría desplegado entre 190 y 290 interceptores del sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud, conocido como THAAD, de unas reservas totales estimadas en 300 unidades, además de otros proyectiles autopropulsados.

Diversas informaciones indican que, durante una cumbre celebrada en Camp David el primer fin de semana de agosto, el presidente Trump exigió explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, sobre lo que fue descrito como una “escasez extrema de municiones”.

Sin embargo, ante la difusión de informes y análisis sobre la reducción de las reservas militares, Trump negó públicamente que Estados Unidos enfrente una escasez de armamento.

“Disponemos de cantidades ingentes de armas”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.

Trump aseguró, además, que grandes cantidades de armamentos están siendo fabricadas y enviadas a Estados Unidos conforme a las necesidades del país. También afirmó que las compañías de defensa construyen actualmente el mayor número de plantas y fábricas registrado en la historia estadounidense.

Expertos alertan sobre las víctimas civiles

Simon Adams, catedrático de Derechos Humanos de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Murdoch, en Australia, declaró a IPS que la guerra impulsada por Trump contra Irán no solo ha afectado las reservas militares estadounidenses, sino también la manera en que algunos políticos de Washington observan el conflicto.

“La guerra que Trump ha elegido librar contra Irán no solo ha afectado a las reservas de armas, sino que ha mermado la capacidad de algunos políticos de Washington para ver a las personas y los lugares en un mapa como algo más que objetivos y molestias que pueden influir en los precios del petróleo”, sostuvo.

Adams recordó que Irán es una nación con 90 millones de habitantes y no debe ser visto únicamente a través de la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.

El especialista mencionó la muerte de 120 niñas en un ataque aéreo contra una escuela en Minab y advirtió que demasiadas personas inocentes han perdido la vida durante las hostilidades.

“Desde las 120 niñas de una escuela que murieron en un ataque aéreo en Minab hasta las últimas víctimas civiles, han fallecido demasiadas personas inocentes. No debe derramarse más sangre”, demandó.

El experto también cuestionó las reiteradas amenazas de Trump de bombardear Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra y de aniquilar la civilización iraní. A su juicio, esas declaraciones representan una amenaza abierta de cometer crímenes de guerra.

Adams señaló, al mismo tiempo, que las autoridades iraníes continúan ejecutando públicamente en la horca a manifestantes y negando a la población sus derechos humanos fundamentales.

El académico es expresidente y exdirector ejecutivo del Centro para las Víctimas de la Tortura, una destacada organización internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos y la asistencia humanitaria.

A juicio de Adams, los únicos sectores que están “ganando” con esta guerra son los fabricantes de armas, las compañías petroleras y los partidarios de la teocracia y el autoritarismo, tanto en Irán como en Estados Unidos.

Acuerdos que no lograron terminar la guerra

De acuerdo con IPS, varios intentos de detener las hostilidades terminaron relegados o incumplidos durante los últimos meses.

En abril de 2026, Pakistán negoció un alto el fuego inicial con una duración de dos semanas. El acuerdo fue prorrogado posteriormente de manera indefinida, pero la situación volvió a degenerar en enfrentamientos intermitentes.

El 15 de junio de 2026, Trump y funcionarios iraníes anunciaron que habían alcanzado un marco para establecer un acuerdo provisional de paz y un memorándum de entendimiento. La iniciativa buscaba terminar las hostilidades y permitir la reapertura del estrecho de Ormuz.

Dos días después, el 17 de junio, Estados Unidos e Irán firmaron formalmente el convenio, conocido como el Memorándum de Islamabad.

El documento estableció una ampliación del alto el fuego y abrió un período de 60 días para negociar un tratado de paz definitivo y global. Pese a esos esfuerzos, el conflicto continúa sin una solución permanente y con crecientes interrogantes sobre su impacto humano, económico y militar.

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