
Guerras, crisis climática y riesgos de la inteligencia artificial dominan Asamblea General de la ONU
NACIONES UNIDAS, 21 sept.— Los líderes mundiales se reúnen esta semana en la sede de las Naciones Unidas bajo la sombra de guerras prolongadas, profundas divisiones políticas, perturbaciones económicas y crecientes temores de que una inteligencia artificial sin controles pueda representar una amenaza para la humanidad.
La reunión anual de alto nivel de la Asamblea General estará marcada por los conflictos en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, República Democrática del Congo y Myanmar. Frente a ese panorama, persiste una interrogante fundamental: ¿tienen los gobernantes reunidos en Nueva York la voluntad y la capacidad necesarias para detener esas guerras?
A las crisis bélicas se suman el aumento sostenido de la temperatura global, los fenómenos climáticos extremos, la desigualdad dentro de los países y entre las naciones, y las alteraciones de la economía internacional.
El bloqueo de rutas marítimas y las dificultades en las cadenas de suministro han aumentado los precios, reducido las perspectivas de crecimiento y complicado las condiciones de vida de cientos de millones de personas.
Futuro de Naciones Unidas entra en discusión
El futuro de la propia Organización de las Naciones Unidas también ocupará un lugar central en los debates. A sus 81 años, la estructura de poder de la institución continúa reflejando principalmente el orden internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial y no la realidad política y económica del siglo XXI.
Los 193 Estados miembros aprobaron un amplio paquete de reformas que contempla la modernización de instituciones fundamentales, entre ellas el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, la transformación del organismo enfrenta numerosos obstáculos. Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia continúan ejerciendo una influencia desproporcionada como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, debido a su capacidad para vetar cualquier resolución sustantiva.
Aunque existe un amplio reconocimiento sobre la necesidad de ampliar y modificar ese organismo, alcanzar un acuerdo sobre la representación de las regiones y la distribución del poder ha resultado mucho más difícil que formular promesas de reforma.
Detrás de los debates públicos también se intensificarán las especulaciones sobre quién dirigirá la ONU durante los próximos años. El segundo mandato de cinco años del secretario general, António Guterres, concluye el 31 de diciembre y hasta el momento no ha surgido un sucesor claramente definido.
Esta será, por tanto, la última Asamblea General de Guterres con la presencia de los principales líderes mundiales en su condición de secretario general.
Un encuentro todavía decisivo
Pese a las críticas, las limitaciones institucionales y las dificultades financieras, Naciones Unidas continúa siendo el principal punto de encuentro para sus 193 países miembros.
Alrededor de 130 jefes de Estado y de Gobierno tienen previsto intervenir en la Asamblea General a partir del martes, acompañados por decenas de ministros y representantes diplomáticos.
Entre los principales oradores estarán el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario francés, Emmanuel Macron. Ambos intervendrán el martes, después del discurso inaugural de Guterres sobre el estado del mundo.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, y el gobernante de Irán, Masoud Pezeshkian, pronunciarán sus discursos el miércoles.
No se espera la asistencia de los máximos líderes de China, Rusia e India, tres de las potencias con mayor influencia en el escenario internacional.
El embajador de Francia ante Naciones Unidas, Jérôme Bonnafont, consideró extremadamente importante que los líderes reunidos esta semana respalden a la ONU como el espacio donde las naciones pueden encontrarse, especialmente en una época caracterizada por la polarización.
Bonnafont afirmó que su país continúa comprometido con el multilateralismo y considera que la semana de alto nivel ofrece a las naciones una oportunidad para reiterar que prefieren la cooperación y el diálogo antes que la confrontación.
Además de los discursos pronunciados desde el podio de la Asamblea General, se celebrarán cientos de reuniones privadas en pequeñas salas de la ONU, hoteles, misiones diplomáticas y restaurantes de Nueva York.
Un año difícil para la organización
La ONU ha atravesado un período especialmente complicado. El organismo ha quedado marginado en su principal responsabilidad de garantizar la paz y la seguridad internacionales, mostrando escasa capacidad para detener los conflictos en Oriente Medio y Ucrania.
A esa pérdida de influencia se agrega una delicada situación financiera. Estados Unidos acumuló miles de millones de dólares en cuotas pendientes, dejando a la organización con serias dificultades para financiar sus operaciones.
Richard Gowan, director del programa sobre asuntos e instituciones mundiales del International Crisis Group y veterano observador de Naciones Unidas, consideró, no obstante, que 2025 fue todavía peor.
Hace un año existía el temor de que Trump aprovechara su discurso ante la Asamblea General para anunciar la salida de Estados Unidos de la organización. El mandatario no comunicó esa retirada y la ONU logró continuar durante los siguientes 12 meses, aunque sus problemas financieros obligaron a recortar operaciones de mantenimiento de la paz y programas de ayuda humanitaria.
En los últimos días, Washington pagó 725 millones de dólares correspondientes a su contribución al presupuesto ordinario de Naciones Unidas para este año. La cantidad resultó suficiente para impedir que Estados Unidos perdiera su derecho al voto en la Asamblea General.
Ese pago también fue interpretado como una fuerte señal de que Trump mantendrá al país dentro de la ONU.
Gowan consideró que la organización ya no se encuentra en una caída libre, pero continúa atrapada en una crisis abierta o permanente. Comparó su situación con la de un paciente que ha salido de la sala de emergencias, pero permanece internado en un centro de traumatología por tiempo indefinido.
Mark Malloch-Brown, ex secretario general adjunto de Naciones Unidas e integrante de la junta directiva de la Fundación de las Naciones Unidas, sostuvo que la población mundial todavía confía en la organización, pero desea cambios.
Inteligencia artificial ocupa el centro del debate
El futuro de la inteligencia artificial se ha convertido en una de las principales preocupaciones internacionales debido a la rapidez de sus avances y a la ausencia de controles efectivos dentro de la industria.
Tampoco existen salvaguardas globales suficientes para una tecnología que ofrece importantes beneficios, pero cuyos riesgos y consecuencias todavía son desconocidos.
Días antes de la reunión, responsables de tres importantes empresas de inteligencia artificial advirtieron sobre la posibilidad de que la tecnología escape al control humano y solicitaron una pausa en su desarrollo.
Trump rechazó esas preocupaciones, calificándolas como un engaño, y defendió la continuación de los avances tecnológicos para mantener a Estados Unidos por delante de China.
El Consejo de Seguridad agregó a su programa una reunión de alto nivel sobre inteligencia artificial para la tarde del miércoles. La incorporación del tema refleja el aumento de la preocupación internacional y el interés en establecer alguna forma de regulación.
Ese mismo día, durante la mañana, el Consejo celebrará otra sesión de alto nivel sobre la guerra en Ucrania, con la participación de Zelenskyy.
Guterres advierte sobre tres amenazas existenciales
Guterres adelantó parte del contenido de su último discurso ante la reunión anual de líderes. La semana pasada dijo a periodistas que el poder mundial se encuentra en proceso de transformación dentro de una época de profunda incertidumbre.
El secretario general advirtió que el planeta enfrenta tres amenazas existenciales y afirmó que, en esas condiciones, la cooperación internacional resulta más necesaria que nunca.
Durante la semana también se realizarán reuniones dedicadas al aumento del nivel del mar, el financiamiento de la educación y la lucha por la igualdad de género.
Esther Brimmer, investigadora principal sobre gobernanza global del Consejo de Relaciones Exteriores y ex subsecretaria de Estado estadounidense para Asuntos de Organizaciones Internacionales durante el Gobierno de Barack Obama, destacó la importancia de los encuentros presenciales.
Brimmer explicó que esas conversaciones permiten a los países intercambiar y desarrollar propuestas que, en algunos casos, se convierten en medidas concretas varios meses después.
La especialista describió la situación internacional de 2026 como mucho más grave y compleja que la observada durante décadas anteriores. Sin embargo, expresó cierto optimismo al recordar que la comunidad internacional ha acumulado importantes experiencias de cooperación.
En medio de guerras, rivalidades entre potencias, crisis económicas y amenazas tecnológicas y climáticas, la Asamblea General volverá a medir la capacidad de Naciones Unidas para ofrecer respuestas colectivas a problemas que ningún país puede solucionar de manera aislada. Información de The Associated Press.
