
Hasta el tradicional “completo” refleja el golpe del costo de vida y la debilidad económica en Chile
SANTIAGO DE CHILE, 20 sept..– Durante décadas, el tradicional “completo”, la versión chilena del perrito caliente, ha sido una de las comidas más populares y accesibles del país. Sin embargo, la debilidad de la economía, el aumento del costo de vida, el desempleo y una inflación que vuelve a presionar los bolsillos están convirtiendo incluso este sencillo plato en un termómetro de las dificultades que enfrentan los consumidores.
A la hora del almuerzo, decenas de pequeños negocios instalados alrededor de la Plaza de Armas, en pleno centro de Santiago, continúan ofreciendo completos a trabajadores, estudiantes y transeúntes. Pero sus precios ya no son los de hace apenas unos meses.
Antonia Bravo Bustamante, estudiante de 21 años, contó a The Associated Press (AP) que recientemente podía comprar un completo por alrededor de 2.500 pesos chilenos, equivalentes a unos US$2.60, mientras ahora encuentra precios de 3.500 y hasta 4.000 pesos, aproximadamente entre US$3.60 y US$4.10.
La diferencia parece pequeña cuando se analiza aisladamente, pero refleja una situación mucho más amplia: alimentos, transporte y otros gastos esenciales han aumentado mientras numerosas familias aseguran que sus ingresos no avanzan al mismo ritmo.
Chile, al borde de una recesión
Los últimos indicadores oficiales han reforzado las preocupaciones sobre el desempeño de la economía chilena.
Los datos divulgados en septiembre muestran que el país acumuló dos trimestres consecutivos de contracción económica, colocándose al borde de una recesión.
A esa situación se suma una tasa de desempleo de 9.5%, el nivel más elevado registrado en aproximadamente cinco años. Al mismo tiempo, la inflación anual se aceleró por encima del 4%, impulsada especialmente por los precios de los alimentos, el transporte y los combustibles.
La debilidad económica llevó al Banco Central de Chile a reducir considerablemente sus perspectivas de crecimiento para 2026. La institución había proyectado anteriormente una expansión de entre 1% y 1.75%, pero ahora calcula que la economía crecerá solamente entre 0.25% y 0.75%.
La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, reconoció recientemente que existe la posibilidad de que la debilidad de la economía chilena tenga una duración mayor de la inicialmente proyectada.
El “completo”, comida popular desde hace casi un siglo
La historia del completo se remonta a comienzos de la década de 1930, cuando surgió en uno de los pequeños establecimientos del centro de Santiago.
Inspirado en el “hot dog” estadounidense, el plato chileno incorporó ingredientes que terminaron dándole una identidad propia.
Además de la salchicha y el pan, tradicionalmente puede llevar chucrut, tomate y mayonesa casera elaborada a base de papas. Con el paso del tiempo se añadieron ingredientes como la palta —aguacate—, hasta convertirse prácticamente en una comida completa, origen precisamente del nombre con el que los chilenos lo conocen.
Guillermo Cid, encargado del establecimiento al que se atribuye la creación del plato, explicó a AP que desde sus comienzos el completo estuvo estrechamente relacionado con las necesidades económicas de la población.
En aquella época, recordó, muchas personas disponían de pocos recursos y acudían al establecimiento porque podían alimentarse por un precio relativamente bajo.
Casi un siglo después observa una situación semejante: trabajadores que, en lugar de pagar por un plato completo en un restaurante, optan nuevamente por un completo para reducir el costo del almuerzo.
Canasta básica aumenta mientras los salarios quedan rezagados
Los números ayudan a explicar ese comportamiento.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Desarrollo Social, durante agosto la canasta básica de alimentos alcanzó los 92.327 pesos chilenos, poco menos de US$100.
El costo representa un incremento de aproximadamente 5% respecto del mismo período del año anterior.
Mientras tanto, el salario mínimo mensual se encuentra en 553.553 pesos, equivalentes aproximadamente a US$580.
A las presiones internas se ha añadido el impacto internacional del aumento de los combustibles relacionado con la guerra en Medio Oriente.
Rosanna Costa explicó que esa combinación termina trasladándose a la inflación, reduciendo la capacidad adquisitiva de las familias y creando un escenario en el que también se deteriora la confianza de consumidores y empresas.
Comer fuera de casa se convierte cada vez más en un lujo
Frente a un costo de vida creciente y recursos familiares limitados, muchos chilenos están modificando sus hábitos de consumo.
La alimentación es una de las áreas donde esos cambios resultan más visibles.
El profesor Mauricio Aravena explicó que los precios de los productos básicos han aumentado de manera prácticamente continua y que salir a comer, algo que tradicionalmente podía considerarse un pequeño lujo, se ha vuelto todavía menos accesible.
El ajuste alcanza incluso las actividades sociales.
La profesora Tabata Martinich relató que hasta el año pasado podía organizar con mayor frecuencia salidas con sus amistades. Ahora, explicó, las reuniones tienden a realizarse en casa y los participantes prefieren cocinar en lugar de acudir a restaurantes.
La razón es sencilla: antes de gastar, asegura, hay que hacer más cálculos porque prácticamente todo resulta más costoso.
Trabajadores dicen que salarios no avanzan al mismo ritmo
Una de las principales fuentes de frustración es la percepción de que las remuneraciones no han acompañado suficientemente el incremento de los precios.
Aravena señaló que las cuentas y servicios son cada vez más caros, pero esos incrementos no se corresponden con reajustes equivalentes en los salarios.
A su juicio, existe un retraso acumulado de varios años entre la evolución de los ingresos y los gastos que deben afrontar los hogares.
La combinación de inflación, desempleo y bajo crecimiento está generando así una sensación de pérdida de poder adquisitivo que trasciende los indicadores macroeconómicos y puede observarse directamente en las decisiones cotidianas de los consumidores.
Gobierno de Kast busca acelerar la economía
El deterioro económico representa uno de los principales desafíos para el presidente José Antonio Kast, quien asumió el Gobierno chileno en marzo.
Su administración ha impulsado una agenda de reactivación económica destinada a estimular las inversiones y la creación de empleos, aunque enfrenta el desafío de lograr que las medidas se traduzcan en mejoras perceptibles para las familias.
El analista político Guillermo Holzmann explicó que las expectativas generadas por el nuevo Gobierno comienzan a transformarse en frustración porque, aunque se ha avanzado en la aprobación de inversiones importantes, los proyectos no se han materializado con la velocidad que requiere la situación económica.
El propio Kast reconoció esta semana que Chile enfrenta una inflación superior a la esperada y un crecimiento menor del proyectado.
Ante ese panorama, convocó una reunión con ministros y dirigentes de los partidos oficialistas y ordenó preparar un plan de “emergencia laboral”, que deberá ser presentado durante las próximas semanas.
Empleo y costo de vida, prioridades del oficialismo
La senadora Andrea Balladares, presidenta del oficialista partido Renovación Nacional, explicó después de las conversaciones con el mandatario que existe coincidencia dentro del Gobierno y su coalición sobre la necesidad de concentrar esfuerzos en tres áreas fundamentales: empleo, costo de vida y medidas conjuntas para responder al deterioro económico.
Las iniciativas deberán complementarse con otras reformas que ya han avanzado en el Congreso.
Entre ellas se encuentra una reciente reforma económica y tributaria, cuya entrada en vigor permanece pendiente debido a que el Tribunal Constitucional estudia recursos presentados por la oposición.
La legislación contempla, entre otras disposiciones, una reducción de impuestos para grandes empresas, la eliminación de mecanismos de doble tributación con el objetivo de incentivar la inversión privada y compensaciones económicas para compañías cuyos proyectos sean rechazados por razones ambientales.
Derecho al olvido financiero y límites al cobro de intereses
La reforma incorpora además medidas dirigidas directamente a consumidores y personas endeudadas.
Una de ellas es el denominado “derecho al olvido financiero”, mediante el cual se pretende limitar la utilización de determinadas deudas antiguas al momento de realizar evaluaciones crediticias.
También contempla la prohibición del anatocismo, práctica consistente en cobrar intereses sobre intereses acumulados.
El objetivo declarado del Gobierno es combinar medidas orientadas a estimular las inversiones con disposiciones capaces de mejorar las condiciones financieras de los consumidores.
Sin embargo, la administración enfrenta una carrera contra el tiempo para conseguir que las reformas estructurales y las iniciativas de mediano y largo plazo comiencen a producir efectos visibles en la economía cotidiana.
La frustración económica puede convertirse en problema social
Holzmann advirtió que el principal desafío consiste precisamente en lograr que las políticas gubernamentales tengan consecuencias directas sobre los bolsillos de los ciudadanos.
Para numerosas familias chilenas, explicó, llegar a final de mes resulta cada vez más complicado.
El analista considera que existe una creciente desconexión entre los ingresos disponibles para los consumidores y los precios que encuentran diariamente en establecimientos comerciales y servicios.
Esa diferencia, advirtió, puede alimentar una mayor frustración social si la población no percibe mejoras concretas.
En ese contexto, el humilde completo se ha convertido involuntariamente en una representación de la economía chilena: continúa siendo una alternativa más económica frente a una comida tradicional, pero su propio encarecimiento evidencia hasta qué punto la inflación y la pérdida de poder adquisitivo están llegando a los gastos más cotidianos.
En los negocios que rodean la Plaza de Armas de Santiago, trabajadores y estudiantes siguen haciendo fila para consumir uno de los platos más característicos del país. La diferencia es que ahora, antes de pedirlo, muchos también tienen que mirar con mayor atención cuánto dinero les queda en el bolsillo.
Con informaciónm de AP
