
Hutíes toman islas estratégicas mientras daños en oleoducto agravan presión sobre exportaciones saudíes
El Cairo, Egipto, 14 sept..- Un oleoducto esencial para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí permanecerá mayormente fuera de servicio durante varias semanas, luego de resultar dañado en un ataque, mientras los rebeldes hutíes de Yemen ampliaron su dominio sobre varias islas estratégicas del sur del mar Rojo.
Los dos acontecimientos representan nuevos golpes para los esfuerzos de Arabia Saudí por transportar su petróleo hacia los mercados internacionales sin utilizar el estrecho de Ormuz, donde los ataques iraníes han limitado la navegación desde el inicio de la guerra entre Irán y Estados Unidos.
El reino saudí depende del oleoducto Este-Oeste para trasladar el crudo desde sus instalaciones ubicadas cerca del golfo Pérsico hasta los puertos de su litoral occidental, en el mar Rojo. Desde allí, el petróleo puede ser cargado en buques cisterna y enviado hacia los mercados internacionales.
La infraestructura, de unos 1,200 kilómetros de longitud, fue cerrada el pasado jueves después de un ataque con drones que Arabia Saudí atribuyó a milicias iraquíes respaldadas por Irán.
Dos funcionarios regionales informados sobre la situación dijeron a The Associated Press que las reparaciones podrían prolongarse entre tres y cinco semanas debido a la magnitud de los daños, que alcanzaron una importante estación de bombeo.
Uno de los funcionarios indicó que parte del sistema podría volver a funcionar mientras continúan los trabajos. El oleoducto posee capacidad para transportar hasta siete millones de barriles de petróleo diariamente.
Los informantes solicitaron mantener sus identidades bajo reserva porque no estaban autorizados a ofrecer detalles a los medios de comunicación.
La petrolera estatal Saudi Aramco, responsable de operar el oleoducto, no respondió inmediatamente una solicitud de comentarios. El Centro de Comunicación Internacional del Gobierno saudí señaló que investigaba cuánto tiempo sería necesario para completar las reparaciones.
Hutíes toman las islas Hanish
Funcionarios del gobierno yemení y representantes hutíes confirmaron que los rebeldes, respaldados por Irán, tomaron las islas Gran Hanish y Hanish Menor.
El archipiélago está situado aproximadamente 160 kilómetros al norte del estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo. Esa ruta conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, el océano Índico y los principales mercados asiáticos de Arabia Saudí.
La ubicación de las islas permite vigilar y ejercer presión sobre las rutas utilizadas por los barcos comerciales y petroleros que atraviesan el sur del mar Rojo.
Durante más de un mes, los hutíes han atacado instalaciones petroleras saudíes y embarcaciones que navegan por la zona. Esas acciones han elevado la presión sobre los precios internacionales del crudo y fortalecido la capacidad de Irán para presionar a Estados Unidos durante el conflicto.
Las fuerzas del gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudí, intentan reorganizarse para detener la ofensiva. Sin embargo, los hutíes han conseguido sus recientes avances territoriales con poca resistencia.
Cientos de combatientes aliados del gobierno abandonaron el archipiélago antes de que los rebeldes desplegaran sus fuerzas en Gran Hanish y Hanish Menor, según dos funcionarios gubernamentales y un representante hutí.
La ocupación se produjo después de que los insurgentes capturaran la semana pasada la ciudad portuaria de Moca, situada en tierra firme, y la isla de Mayún, localizada dentro del estrecho de Bab el-Mandeb.
El avance coloca a los hutíes a unos 32 kilómetros de una base militar estadounidense instalada en Yibuti, al otro lado del estrecho.
Las islas Hanish habían sido controladas por Emiratos Árabes Unidos y sus aliados separatistas del sur de Yemen. No obstante, las fuerzas emiratíes desmontaron sus instalaciones militares después de que Abu Dabi rompiera relaciones con Arabia Saudí y el gobierno yemení a comienzos de este año.
Miles de personas abandonan sus hogares
La intensificación de los combates amenaza con devolver plenamente a Yemen a la guerra civil, después de una tregua que había reducido considerablemente la violencia desde 2022.
Además de avanzar por el litoral del mar Rojo, los hutíes mantienen una ofensiva hacia el interior del país, especialmente en la provincia de Taiz, escenario durante años de enfrentamientos entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales.
El Ministerio de Derechos Humanos del gobierno yemení informó que alrededor de 150 civiles han muerto desde el pasado 3 de septiembre. Entre las víctimas figura una mujer embarazada fallecida el sábado en una localidad de Taiz. Más de 200 civiles también han resultado heridos.
Miles de familias abandonaron sus viviendas en Taiz y otras provincias próximas ante la proximidad de los combates, informó Khanzad Shah, director interino de la organización humanitaria Islamic Relief en la zona.
Shah explicó que numerosos desplazados salieron únicamente con los artículos que podían cargar y ahora carecen de suficientes alimentos y agua. Indicó que, según los reportes recibidos por la organización, algunos poblados quedaron prácticamente vacíos.
Las Naciones Unidas calculan que más de 80,000 personas han sido desplazadas durante las últimas dos semanas. Entre ellas se encuentran más de 2,000 yemeníes que cruzaron en embarcaciones hacia Yibuti.
La reanudación de una guerra a gran escala amenaza con profundizar la catástrofe humanitaria que durante más de una década ha causado más de 150,000 muertes y colocado al país al borde de la hambruna.
Los hutíes controlan desde 2014 el norte de Yemen, incluida la capital, Saná, y buena parte de las regiones occidentales donde reside la mayoría de la población.
El gobierno reconocido internacionalmente, apoyado por diferentes milicias, conserva el control del sur y el este del país, incluida la importante ciudad portuaria de Adén.
Arabia Saudí encabezó durante años una campaña aérea contra los hutíes y respaldó a las fuerzas gubernamentales. Sin embargo, Riad ha mostrado resistencia a involucrarse nuevamente a gran escala, pese a los ataques contra su infraestructura petrolera y las rutas marítimas.
Continúan los ataques contra territorio saudí
Las autoridades saudíes activaron el domingo las sirenas de emergencia en la ciudad sureña de Abha y en la zona de Khamis Mushait, cerca de la frontera con Yemen, para pedir a la población que buscara refugio ante posibles ataques.
Ambos lugares han sido blanco reiterado de misiles y drones hutíes durante las últimas semanas.
El portavoz militar rebelde, general de brigada Yahya Saree, afirmó que los hutíes lanzaron decenas de misiles y drones contra la base aérea Rey Khalid, situada en Khamis Mushait.
Según Saree, los ataques estuvieron dirigidos contra hangares, instalaciones de radar y depósitos de municiones. El portavoz no precisó cuándo se produjo la ofensiva. Los hutíes suelen tardar horas o días en atribuirse sus operaciones.
Arabia Saudí no respondió inmediatamente a esa afirmación. La Defensa Civil saudí informó durante la noche que un proyectil cayó en otra zona cercana a la frontera yemení, en el litoral del mar Rojo.
El impacto dejó dos personas heridas y provocó daños en una mezquita y varios edificios. Las autoridades responsabilizaron a los rebeldes yemeníes.
Riad no anunció nuevos ataques contra posiciones hutíes en respuesta a estos incidentes.
Fuerzas gubernamentales intentan reagruparse
El ejército del gobierno yemení informó que el domingo lanzó ataques aéreos contra posiciones rebeldes en Moca, la localidad costera de Dhubab y otros puntos de Taiz.
Los hutíes también denunciaron bombardeos de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en Taiz y ataques de artillería en la provincia de Saada, bastión rebelde situado junto a la frontera saudí.
Sultan al-Arada, integrante del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, calificó de doloroso y lamentable el colapso de las fuerzas gubernamentales en Moca y otras zonas de la costa occidental.
Moca se encuentra aproximadamente a 80 kilómetros del estrecho de Bab el-Mandeb. Al-Arada aseguró que las tropas se están reorganizando y que regresarán al combate.
Rashad al-Alimi, presidente del consejo, intentó restar importancia a las derrotas y las describió como incidentes circunstanciales. Afirmó que el gobierno mantendrá su propósito de recuperar las instituciones estatales y restablecer su soberanía sobre todo el territorio nacional.
Personas que escaparon ante el avance hutí dijeron a AP que observaron a fuerzas gubernamentales retirándose y pidiendo a los habitantes que abandonaran las zonas amenazadas.
Con información de AP
