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martes, 22 de septiembre de 2026
Infantino acepta posible revisión independiente de la FIFA tras fracaso de plan con inversionistas privados

Infantino acepta posible revisión independiente de la FIFA tras fracaso de plan con inversionistas privados

·22 de septiembre de 2026·6

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Ciudad de México.– El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, manifestó su disposición a someter a una evaluación externa e independiente el sistema de gobernanza del organismo y considerar posibles reformas después de las críticas provocadas por el fracasado proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE).

Infantino presentó la propuesta mediante una carta enviada el lunes a los integrantes del Consejo de la FIFA y a las 211 asociaciones nacionales afiliadas al organismo rector del fútbol mundial.

El documento fue remitido antes de la próxima reunión del Consejo de la FIFA, pautada para el 15 de octubre, en momentos en que Infantino enfrenta un intenso escrutinio y crecientes cuestionamientos por la manera en que fue gestionado el controvertido proyecto comercial.

En la carta, consultada por The Associated Press, Infantino anunció que preguntará al Consejo si desea encargar una evaluación externa e independiente del actual sistema de gobernanza de la FIFA para las principales iniciativas estratégicas.

La revisión tendría como objetivo examinar los procedimientos utilizados por la organización y recomendar posibles mejoras.

Infantino también propondrá que el Consejo establezca un proceso de consultas directo, estructurado y con un período definido junto con las confederaciones continentales y las asociaciones nacionales.

El propósito de esas conversaciones sería identificar mecanismos para fortalecer los procesos mediante los cuales la FIFA adopta sus principales decisiones.

Proyecto permitía entrada de inversionistas privados

El concepto FIFA Forward Enterprise contemplaba que inversionistas privados adquirieran participaciones en la Copa Mundial y otras competiciones administradas por la FIFA.

El proyecto pretendía crear una filial comercial valorada inicialmente en 20,000 millones de dólares, encargada de gestionar torneos como la Copa Mundial de selecciones y el Mundial de Clubes.

La FIFA esperaba recaudar hasta 4,200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias y sin control a inversionistas seleccionados. La operación se desarrollaba con la colaboración de J.P. Morgan.

Entre los inversionistas potenciales figuraba Thrive Eternal, una empresa impulsada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.

Los fondos obtenidos serían destinados parcialmente a programas de desarrollo y a incrementar los recursos entregados a las asociaciones nacionales afiliadas.

Sin embargo, los detalles del proyecto fueron divulgados públicamente antes de lo previsto por Infantino y antes de completar el proceso institucional interno.

La filtración generó fuertes críticas, provocó divisiones entre las asociaciones nacionales y debilitó el respaldo político al presidente de la FIFA.

Varios dirigentes y organizaciones importantes, entre ellos representantes de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), retiraron su apoyo a Infantino.

Infantino reconoce preocupación

En su comunicación, el presidente de la FIFA reconoció que la presentación anticipada e incompleta de la propuesta generó inquietud y creó la impresión de que las principales decisiones ya habían sido adoptadas.

Infantino sostuvo que el proyecto llegó al conocimiento público antes de concluir el proceso institucional previsto por la FIFA y antes de que pudiera ser presentado completamente al Consejo y a las asociaciones nacionales.

El dirigente aseguró que no se habían tomado decisiones definitivas sobre la operación.

La falta de información completa, admitió, provocó preocupación entre los integrantes del fútbol internacional y alimentó la percepción de que la dirigencia de la FIFA había actuado sin efectuar las consultas correspondientes.

Confederaciones denunciaron falta de transparencia

La UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) acusaron anteriormente a Infantino de engaño y de cometer un incumplimiento fundamental de la confianza depositada en su liderazgo.

Las tres confederaciones rechazaron la posibilidad de que los intereses comerciales de la Copa Mundial fueran colocados parcialmente en manos de inversionistas privados.

También exigieron garantías vinculantes de que el sistema de gobernanza de la FIFA y sus competiciones no volverían a ser sometidos a procesos de privatización.

Las federaciones de Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Islandia y las Islas Feroe declararon conjuntamente que habían perdido la confianza en Infantino.

Esas asociaciones respaldaron una investigación externa sobre la propuesta y solicitaron una revisión integral del sistema de gobernanza para determinar si la FIFA respeta los principios de independencia, equilibrio institucional, transparencia y rendición de cuentas establecidos durante el programa de reformas aprobado en 2016.

Presión legal contra Infantino

Las consecuencias del proyecto superaron las diferencias internas dentro de la organización.

La UEFA comenzó el mes pasado a preparar acciones penales contra Infantino ante tribunales de Estados Unidos relacionadas con el plan FIFA Forward Enterprise.

El organismo europeo también solicitó la entrega de todos los documentos relevantes vinculados con la propuesta y con el proceso mediante el cual fue elaborada.

El proyecto fue finalmente retirado ante la creciente oposición de las confederaciones y asociaciones afiliadas.

Pese al fracaso, Infantino mantiene su objetivo de generar mayores ingresos para la entidad que gobierna el fútbol mundial y aumentar los recursos destinados al desarrollo del deporte.

En su carta, el dirigente sostuvo que retirar la propuesta no reduce la ambición ni la responsabilidad de reinvertir una mayor proporción de los beneficios generados por la FIFA.

Aseguró que la organización continuará estudiando alternativas sostenibles para incrementar sus recursos económicos.

Según Infantino, lo que cambia después de la controversia no es la ambición de la FIFA, sino la necesidad de fortalecer los procedimientos empleados para impulsar y aprobar futuros proyectos estratégicos.

Crisis surge antes de nueva elección

La controversia se produce en un momento político decisivo para el futuro de la FIFA y para el liderazgo de Infantino.

El dirigente de 56 años tiene previsto presentarse por cuarta vez a la presidencia del organismo durante las elecciones de marzo de 2027.

Los posibles candidatos interesados en disputarle el cargo tendrán hasta el próximo 18 de noviembre para formalizar sus postulaciones.

Infantino llegó a la presidencia de la FIFA en 2016, después de la crisis de corrupción que provocó la salida de Joseph Blatter y de otros altos funcionarios de la organización.

La posible evaluación externa anunciada por Infantino se presenta como un intento de reconstruir la confianza entre las asociaciones afiliadas y responder a los reclamos de mayor transparencia.

El Consejo de la FIFA deberá decidir el 15 de octubre si acepta encargar la revisión independiente del sistema de gobernanza y establecer las consultas propuestas con las confederaciones y asociaciones nacionales.
Con información de AP

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