
Inflación, desempleo y sanciones empujan a las familias iraníes a una lucha diaria por sobrevivir
Teherán, Irán, 21 agosto.– Los supermercados y mercados de Teherán todavía exhiben alimentos en sus estantes, pero una parte creciente de la población iraní carece del dinero necesario para comprar incluso los productos más básicos.
El desempleo aumenta y quienes conservan sus puestos deben trabajar jornadas más extensas a cambio de una moneda que vale aproximadamente la mitad que hace un año. El desplome del poder adquisitivo está alejando del alcance de las familias los alimentos, las medicinas y otros bienes esenciales.
La gasolina, fuertemente subsidiada por el Gobierno, constituye una de las pocas excepciones, aunque las autoridades han advertido que esos precios reducidos podrían ser difíciles de mantener.
Ahmad Karimi, taxista de 52 años y padre de dos hijos, trabaja hasta 15 horas diarias para cubrir los gastos de su hogar. Aun así, su familia ha tenido que eliminar las frutas, las proteínas, el entretenimiento y el descanso de fin de semana.
“Prácticamente hemos renunciado a muchas cosas”, relató Karimi a The Associated Press.
Guerra y bloqueo golpean la principal fuente de ingresos
A casi seis meses del inicio de la guerra contra Estados Unidos e Israel, la economía iraní sufre las consecuencias de las sanciones y de un bloqueo naval que dificulta considerablemente la exportación de petróleo, su producto más valioso.
Todavía no está claro si el deterioro económico conseguirá obligar a Teherán a realizar concesiones políticas o militares. Varios especialistas dudan que la presión produzca resultados inmediatos.
Desde que comenzó la guerra, Irán ha atacado países vecinos productores de petróleo y bases estadounidenses en la región. También ha interrumpido el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, considerado su principal instrumento de presión estratégica.
Las acciones iraníes han elevado los precios internacionales de la energía. Teherán intenta aprovechar esa presión para conseguir el final del conflicto en las mejores condiciones posibles.
Entre sus exigencias se encuentran el levantamiento de las sanciones, algún grado de control sobre el estrecho de Ormuz y la facultad de exigir pagos a los barcos que atraviesen esa ruta transportando energía y otras mercancías.
Trump promete una ofensiva económica más severa
La Administración del presidente Donald Trump, involucrada en una guerra iniciada con el propósito de limitar el programa nuclear iraní, promete aplicar sanciones todavía más duras para obligar a la República Islámica a someterse a las exigencias estadounidenses.
Sin embargo, algunos expertos consideran que Trump podría estar subestimando la capacidad de resistencia de Irán.
El país lleva años sometido a sanciones occidentales y ha desarrollado métodos para evadir parcialmente las restricciones. Entre ellos figuran el aumento de la producción interna, el comercio informal a través de las fronteras, la adquisición de mercancías restringidas mediante terceros países y el uso de una flota clandestina para transportar petróleo.
Hadi Kahalzadeh, especialista en economía iraní de la Universidad Brandeis, explicó que esa capacidad no solamente permite evitar un colapso, sino que impide que el sufrimiento económico se transforme con facilidad en la presión política esperada por Washington.
Arroz sube 60 % y carne de res 150 %
El Gran Bazar de Teherán permanece habitualmente lleno de consumidores que buscan productos más baratos que los ofrecidos por los supermercados.
Desde el inicio de la guerra, el precio del arroz ha aumentado un 60 %, mientras la carne de res cuesta un 150 % más.
Una madre de dos hijos residente en el norte de Irán publicó en la red social X una fotografía de una compra compuesta por leche, huevos, papel higiénico y algunos artículos adicionales, pero sin carne.
Los productos le costaron 89 millones de riales, equivalentes a unos 65 dólares. La mujer, de 41 años, habló con AP bajo condición de anonimato por temor a posibles represalias.
Explicó que adquirir bienes indispensables se ha convertido en la principal prioridad de su familia, mientras la cesta de compras es cada vez más pequeña y limitada.
La mujer describió también el impacto emocional de tener que negarles constantemente cosas a sus hijos, desde actividades educativas hasta artículos que desean. Cada decisión de consumo debe ser evaluada cuidadosamente debido a la falta de recursos.
Inflación podría acercarse al 70 %
El Fondo Monetario Internacional proyecta que la inflación de Irán se acercará al 70 % antes de terminar 2026.
También pronostica que la economía se contraerá más de un 5 %, después de haber sufrido durante una década los efectos de las sanciones anteriores a la guerra.
El alza de los precios ocurre en medio de una fuerte devaluación del rial, que ha reducido aproximadamente a la mitad el valor del dinero recibido por los trabajadores respecto del año anterior.
La gasolina sigue siendo barata gracias a los subsidios estatales, pero un asesor presidencial informó a la televisión pública que Irán consume actualmente más combustible del que produce.
Esa diferencia podría obligar al Gobierno a subir los precios. En ocasiones anteriores, los aumentos de los combustibles provocaron protestas multitudinarias.
Parte del descontento se dirige contra Estados Unidos e Israel
Los dirigentes teocráticos iraníes ya enfrentaban un profundo malestar económico antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra el 28 de febrero.
A principios de año, las protestas se extendieron por diferentes zonas del país, pero fueron reprimidas violentamente. Miles de personas murieron y se cree que decenas de miles fueron arrestadas.
Hassan Golmoradi, economista residente en Teherán, explicó que una parte de la población dirige ahora su frustración contra los países responsables de las sanciones y los ataques.
Los bombardeos han destruido fábricas e infraestructuras esenciales y han causado decenas de muertes entre la población civil. Según Golmoradi, pese a las dificultades, los iraníes han mostrado una considerable paciencia frente a las presiones económicas.
Las autoridades han advertido que participar en protestas contra el Gobierno puede ser considerado un acto de traición castigable con la pena de muerte.
Mohammad Farzanegan, profesor de economía de Oriente Medio en la Universidad de Marburgo, Alemania, señaló que la población está sufriendo, pero no necesariamente considera que unirse a manifestaciones violentas pueda mejorar la situación de sus familias.
Washington amenaza a terceros países y empresas
Trump prometió el miércoles, a través de las redes sociales, lanzar contra Irán la que describió como la operación económica más devastadora impuesta contra cualquier país.
El mandatario también amenazó con sanciones secundarias contra naciones y empresas que continúen realizando negocios con Teherán.
Emiratos Árabes Unidos, que durante años ayudó a Irán a evadir sanciones y recibir mercancías procedentes de otros países, anunció esta semana la suspensión de todo intercambio comercial con el Gobierno iraní.
Trump conversó por teléfono con el presidente emiratí, jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, un día antes de que se anunciara la decisión.
La medida representa un golpe considerable para Irán, porque Emiratos Árabes Unidos había funcionado como un importante centro de reexportación y como una vía de conexión con los mercados internacionales.
Gobierno civil favorece una negociación
Ante el deterioro de las condiciones económicas, el Gobierno del presidente iraní Masoud Pezeshkian ha expresado su respaldo a una solución negociada para terminar la guerra.
Pezeshkian afirmó que la principal preocupación de su Administración es la subsistencia de la población y su situación económica. Aseguró que el Gobierno hace todo lo posible para enfrentar la crisis.
Sin embargo, el poder institucional más influyente sigue siendo la Guardia Revolucionaria, organización paramilitar que ha fortalecido su posición después de resistir los ataques aéreos estadounidenses e israelíes.
Los primeros bombardeos de la guerra provocaron la muerte de importantes dirigentes iraníes, pero no debilitaron de manera decisiva a la Guardia Revolucionaria.
La organización exige mayores concesiones de Estados Unidos, entre ellas el reconocimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz y una compensación financiera por los daños causados durante la guerra.
Como las negociaciones permanecen estancadas, los sectores más radicales creen que Irán puede resistir las consecuencias económicas del conflicto durante más tiempo que sus adversarios.
Línea dura gana espacio político
El líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei, designó este mes a un antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria para dirigir el poderoso Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
El nombramiento es interpretado como una señal de respaldo a la política de línea dura y a la exigencia de mayores concesiones antes de aceptar el final de la guerra.
Esta posición reduce el margen de actuación del Gobierno de Pezeshkian, pese a que el presidente y su equipo favorecen una salida negociada.
Más de un millón de empleos perdidos
Las estadísticas oficiales sitúan el desempleo en Irán en un 9.1 %. Sin embargo, medios vinculados al propio Estado han indicado que la cifra real probablemente sea varias veces mayor.
Un funcionario del Ministerio de Trabajo informó que, para finales de mayo, cuando apenas habían transcurrido tres meses de guerra, el país ya había perdido más de un millón de puestos de trabajo.
En una señal de que las autoridades mantienen cierta preocupación por la opinión pública, el Gobierno ha reducido la aplicación estricta de las normas obligatorias sobre el uso del hiyab.
La flexibilización representa una concesión social reclamada durante años por numerosas mujeres, aunque actualmente buena parte de la población está más concentrada en las limitaciones económicas que afectan su vida cotidiana.
Karimi, el taxista que trabaja jornadas de 15 horas, advirtió que los dirigentes iraníes deberán adoptar pronto medidas para aliviar las presiones financieras.
“La gente no podrá seguir viviendo así”, afirmó. Para muchas familias, agregó, la vida se ha reducido a respirar, sobrevivir y tratar de llegar al día siguiente.
Fuente: AP
