Inflación, el deflator y el PIB

Juan Guiliani Cury

A raíz de los problemas de desajustes de la cadena global de suministros empezaron a sentirse malestares en el comportamiento de los precios internacionales de las materias primas afectando la cotización de una amplia gama de productos intermedios y finales. Esta ruptura exógena interrumpió la fluides de los suministros de economías como la de China, convertida en el supermercado global. El gigantesco puerto de California no fue suficiente para alojar los miles de contendores provenientes del gigante chino y otros suplidores internacionales. Los precios de las materias primas empezaron a subir y la pandemia del Covid-19 empezó su descenso infeccioso a escala mundial. Esto último era una muy buena noticia. La primera no la era. Muchos expertos en estos temas predijeron en aquella ocasión que iba a ver un desabastecimiento en las compras de navidad como consecuencia del atascamiento de la cadena de suministro. Las cosas entonces empezaron a empeorar para los consumidores desde que estalló la guerra entre Ucrania y Rusia, el pasado 24 de febrero. La intensidad del conflicto y la incertidumbre comenzaron a sentirse con fuerza. El precio del petróleo despertó de una aparente estabilidad a convertirse en un dólar de cabeza para países consumidores grandes, medianos y pequeños. La guerra entre rusos y ucranianos hizo que más de 6 millones de ciudadanos de la antigua república del bloque soviético tuvieran que buscar refugios en naciones cercanas de la Europa Central y Oriental. Pero lo más preocupante ahora, es el tema del alza de los precios. Es bien sabido que ha habido un aumento en el precio de las materias primas. La inflación en Estados Unidos la mayor de las economías del mundo subió en junio a un 9% la más elevada en los últimos 40 años. Cuando hay inflación se produce una voracidad en el apetito que sustrae el dinero de la gente de su propio bolsillo. Este impuesto silente afecta quizás en menor medida a quien no depende de un salario fijo. Hay una serie de opciones de como medir la inflación para saber con precisión como estaría afectando el comportamiento de los precios. Pero el más preciso análisis para medir el fenómeno es el llamado, “deflator del Producto Interno Bruto PIB” o GDP, que es el término en idioma inglés. Este deflator tiene los méritos suficientes para medir que tanto han subido los precios de los bienes y servicios durante un periodo de tiempo determinado. Se usa esta importante variable macroeconómica para poder desinflar las cifras del (PIB) y decirnos con claridad y mayor certeza que tanto ha crecido una economía en términos “reales.” Posiblemente, ahí está la clave de saber por dónde andamos en el crecimiento económico. Dejamos, entonces, el ejercicio para los hacedores de política económica en este crucial tema que nos afecta a todos.

Publicado en Listín Diario

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