
Informe ante la ONU denuncia reclutamiento engañoso de dominicanos para combatir por Rusia
Santo Domingo, 28 oct.— Ciudadanos dominicanos figuran entre las víctimas de una red de reclutamiento que, mediante falsas ofertas de trabajo, engaños y coacción, llevó a extranjeros a incorporarse a las fuerzas armadas rusas para combatir en Ucrania, según un informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania presentado ante la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con el documento, la comisión encontró pruebas de que nacionales de República Dominicana y otros 28 países fueron sometidos a prácticas que calificó como trata de personas y otras violaciones de derechos humanos.
La investigación señala que, desde 2024, hombres extranjeros respondieron a ofertas de empleos civiles en Rusia que parecían legítimas y ofrecían remuneraciones atractivas. Sin embargo, después de llegar al país fueron presionados para firmar contratos con el Ministerio de Defensa ruso e incorporarse al servicio militar.
Los investigadores describieron un patrón que incluía la organización del traslado internacional, la confiscación de pasaportes y teléfonos y la firma de documentos en ruso que los reclutados no comprendían.
Las víctimas tenían entre 18 y 60 años y procedían, en su mayoría, de comunidades vulnerables o marginadas. Muchos estaban desempleados, atravesaban dificultades económicas y tenían un bajo nivel educativo.
Además de dominicanos, el informe identificó casos de ciudadanos de Perú, Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Azerbaiyán, Bangladesh, Belarús, Botsuana, Camerún, Ghana, India, Jordania, Kenia, Marruecos, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica, Somalia, Sri Lanka, Tayikistán, Túnez, Türkiye, Uganda, Uzbekistán, Yemen y Zimbabue.
Falsas ofertas y viajes presentados como excursiones
La comisión identificó dos modalidades de captación: personas contactadas cuando todavía estaban en sus países y extranjeros que ya se encontraban en territorio ruso por diferentes motivos.
Para quienes fueron reclutados desde el exterior, el proceso comenzaba generalmente con anuncios en redes sociales que prometían empleos bien remunerados. Los intermediarios se presentaban como representantes de empresas legítimas o entidades respaldadas por gobiernos.
Estos agentes gestionaban visados y documentos de viaje y, en ocasiones, acompañaban a los grupos durante el desplazamiento.
En los casos relacionados con República Dominicana, Colombia y Perú, la agencia de reclutamiento indicó a los interesados que viajaran sin visado, con documentos que presentaban el desplazamiento como una excursión turística a Turquía o a Rusia, según el reporte.
La mayoría de los hombres captados carecía de experiencia militar y desconocía el idioma ruso, lo que les impedía comprender las condiciones de los contratos que posteriormente eran obligados a firmar.
El informe describe un ambiente de fuerte coacción y recoge la conmoción de los reclutas al descubrir que debían convertirse en soldados. Uno de los entrevistados explicó que le dijeron que, antes de ejercer el trabajo para el cual había solicitado empleo, debía cumplir un año de servicio militar.
Promesas de salarios, ciudadanía y alojamiento
Las ofertas incluían puestos de guardias de seguridad, conductores, mecánicos, electricistas, trabajadores de la construcción, soldadores, reparadores, transportistas y técnicos.
También se documentaron propuestas adaptadas a perfiles específicos en tecnología de la información, medicina, deporte y agricultura.
Uno de los casos corresponde a un deportista profesional al que un compañero de trabajo informó de supuestas oportunidades para atletas extranjeros en equipos rusos. El contacto lo condujo hasta un agente de reclutamiento.
Al deportista le aseguraron que podía viajar y decidir después si aceptaba las condiciones. No obstante, una vez en Rusia fue entregado a las autoridades militares, según el testimonio recogido por la comisión.
Entre los incentivos utilizados figuraban salarios elevados, la posibilidad de obtener ciudadanía rusa, alojamiento confortable y una pensión al concluir el servicio.
Más de 240 testimonios
Según la información publicada, la investigación contó con testimonios de más de 240 víctimas. Algunos reclutados dijeron haber confiado en relatos de personas que supuestamente habían desempeñado los mismos trabajos y en autorizaciones gubernamentales mostradas por las agencias.
En otros casos, la captación se produjo a través de conocidos e incluso de políticos que mantenían vínculos con Rusia. Algunas personas recibieron cartas de invitación para respaldar el viaje.
La comisión examinó una invitación dirigida a un grupo de 30 reclutas que incluía una garantía de futura contratación empresarial. El documento aseguraba que los trabajadores no serían enviados al conflicto entre Rusia y Ucrania ni incorporados al ejército ruso.
Después de aceptar las propuestas, los hombres eran presionados para viajar en pocos días. Los intermediarios solían exigir pagos de entre 400 y 8,000 dólares por la organización del traslado, que debían entregarse antes de llegar o descontarse posteriormente del salario.
Los reclutadores eran, según la investigación, ciudadanos del país o de la región donde se realizaba la captación. Con frecuencia operaban mediante agencias que ocultaban la verdadera naturaleza de sus actividades bajo servicios de viajes y turismo.
Contratos bajo amenazas y restricciones de movimiento
Al llegar a Rusia, los reclutados perdían su libertad de circulación. Agentes locales se encargaban de trasladarlos y alojarlos hasta entregarlos a las fuerzas armadas.
En ese momento eran obligados a suscribir contratos redactados en ruso, mediante los cuales asumían el compromiso de prestar servicio militar durante un año. La comisión afirmó haber tenido acceso a documentos formalizados en nombre de la Federación de Rusia con su Ministerio de Defensa.
A varios hombres les retiraron sus teléfonos antes de la firma, lo que les impidió utilizar herramientas de traducción para conocer el contenido.
Quienes se resistían afrontaban amenazas y otras formas de coacción. Uno de los entrevistados relató que fue llevado a un lugar apartado, donde presenció cómo disparaban contra cuatro rusos. Según su testimonio, le advirtieron que correría la misma suerte si no firmaba, por lo que terminó aceptando.
Algunos intentaron negociar su liberación o buscar una oportunidad para escapar, pero la vigilancia se lo impedía. Posteriormente recibían una preparación militar básica que podía durar desde varios días hasta un mes.
Denuncias sobre los pagos y despliegue en el frente
A los reclutas les entregaban tarjetas SIM rusas y les abrían cuentas bancarias para recibir sus remuneraciones. Sin embargo, víctimas y familiares denunciaron pagos incompletos y retiros de dinero que no habían autorizado.
En varios casos, según el informe, intermediarios o miembros del personal militar retuvieron las tarjetas bancarias o conservaron una segunda tarjeta que les permitía acceder a las cuentas y retirar fondos.
La comisión señaló que los extranjeros fueron enviados a las líneas del frente en Ucrania y destinados a tareas peligrosas. Algunos murieron o permanecen desaparecidos.
A partir de las pruebas recopiladas, el organismo investigador concluyó que las autoridades rusas cometieron trata de personas y otras violaciones de derechos humanos.
Cancillería identifica a más de 30 dominicanos
En República Dominicana, el Ministerio de Relaciones Exteriores identificó a más de 30 nacionales que viajaron con contratos y se encuentran en el frente de la guerra entre Rusia y Ucrania, de acuerdo con la información reseñada.
La cifra fue divulgada al informar que el Gobierno dominicano contrató asesoría legal en Rusia para evaluar la situación jurídica de sus ciudadanos en ese país.
Las gestiones se producen después de que residentes de Haina, en la provincia San Cristóbal, denunciaran que sus familiares habían sido reclutados mediante engaños y solicitaran ayuda de las autoridades para conseguir su regreso.
También se informó del caso de cuatro dominicanos que desistieron de incorporarse al ejército ruso y para quienes se realizan trámites de retorno a República Dominicana.
