
Inundaciones en Nepal y Tíbet dejan 669 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos
NUWAKOT, Nepal, 29 agosto.— Las autoridades de Nepal y China continuaban este sábado evacuando sobrevivientes y buscando a miles de desaparecidos, cuatro días después de que devastadoras inundaciones repentinas sepultaran comunidades situadas en la región fronteriza del Himalaya.
La mayoría de los damnificados llegaba a los centros de asistencia únicamente con la ropa que llevaba puesta. Allí se encontraban con centenares de familiares que aguardaban, entre la angustia y la desesperación, alguna noticia sobre sus seres queridos.
Tras la actualización ofrecida este sábado por las autoridades nepalesas, el balance conjunto de la tragedia en Nepal y la región china del Tíbet ascendió a 669 fallecidos y cerca de 3.000 desaparecidos. China informó de siete muertos y 554 personas cuyo paradero todavía se desconoce, según la información publicada por The Associated Press.
En Nuwakot, uno de los distritos nepaleses más golpeados por las inundaciones, los helicópteros reanudaron sus operaciones antes del mediodía, luego de que las malas condiciones meteorológicas obstaculizaran temporalmente las tareas aéreas de rescate.
Algunas aeronaves transportaban cajas y bolsas con ropa, arroz, fideos instantáneos, galletas y otros suministros básicos. Otros helicópteros regresaban de las comunidades afectadas llevando a bordo a sobrevivientes.
Un hombre de avanzada edad fue auxiliado cuidadosamente al descender de una de las aeronaves, mientras un soldado trasladó sobre su espalda a una anciana hasta una tienda médica. Allí, el personal sanitario revisó su presión arterial, respiración, ritmo cardíaco, dientes y encías.
De otro helicóptero descendió aproximadamente una docena de evacuados. Varios soldados cargaban en brazos a bebés rescatados. El grupo había sido trasladado desde la comunidad cercana de Trishuli.
Residentes regresan a sus viviendas destruidas
Mientras algunas personas seguían abandonando Trishuli, otros residentes comenzaron a retornar para comprobar qué podían recuperar de sus casas, muchas de ellas destruidas o cubiertas por el lodo y los escombros.
Un niño salió de la comunidad llevando unas sandalias embarradas que logró recuperar de su vivienda. Shoba Shretha regresó en busca de su perra Sweetie, a la que se vio obligada a dejar atrás cuando llegaron las inundaciones. Tras encontrarla, se sentó en el suelo para acariciarla y darle agua de una botella.
En determinado momento, los coordinadores de las labores de emergencia ordenaron retirar a residentes, periodistas y voluntarios de la entrada de Trishuli para permitir el acceso de excavadoras y otros equipos pesados destinados a remover el lodo.
Familias comienzan a perder las esperanzas
En Katmandú, la capital de Nepal, familiares y amigos de los desaparecidos se congregaron desde primeras horas del día frente al principal hospital gubernamental para buscar información.
Muchas personas caminaban repetidamente entre el puesto de asistencia y el tablero de avisos del hospital, llevando fotografías y revisando las listas de pacientes heridos con la esperanza de encontrar algún nombre conocido.
Dil Maya Lama lloraba frente al módulo de ayuda mientras buscaba información sobre su hermano de 26 años, quien trabajaba como conductor para una empresa hidroeléctrica en el distrito de Rasuwa. La mujer viajó desde Ramechhap, situado a unos 130 kilómetros de distancia.
Lama explicó que llegó al hospital con la esperanza de encontrarlo, pero hasta el momento no había recibido ninguna información.
Nelza Moktan también buscaba desesperadamente noticias de un primo que trabajaba como conductor en Rasuwa. La mujer dijo sentirse sin esperanzas después de cuatro días sin saber nada de él.
Las familias colocaron en las paredes del hospital carteles con fotografías, nombres y números telefónicos de sus parientes desaparecidos, en un intento por conseguir cualquier pista. Cerca de esos avisos, las autoridades exhibieron imágenes de cadáveres aún no identificados para facilitar su reconocimiento.
Gajendra Rawat, funcionario de seguridad asignado al puesto de asistencia del hospital, informó que alrededor de 1.600 desapariciones habían sido registradas allí desde que ocurrió el desastre. Indicó que las familias estaban llegando desde todas las regiones de Nepal.
Listas de muertos y desaparecidos
En Nuwakot, militares colocaron en una pared del centro de asistencia varias hojas con decenas de nombres de personas desaparecidas. Las familias se aglomeraron para examinarlas, tomar fotografías y buscar información sobre sus parientes.
Algunas personas lloraban mientras revisaban las relaciones de muertos y desaparecidos. Rajesh Kumar Ram buscaba desesperadamente el nombre de su hijo. Entre lágrimas, expresó su esperanza de que el joven pudiera encontrarse atrapado en algún lugar y fuera localizado con vida.
En las calles cubiertas de lodo todavía podían observarse las señales de la devastación. En una de ellas, un camión permanecía atascado, con la plataforma de carga levantada.
Con el paso de las horas, más personas llegaron a los cuarteles del Ejército con la esperanza de reencontrarse con sus familiares o recibir alguna información.
Priti Kharel permanecía frente a la entrada del recinto militar con un cartel que mostraba la fotografía de su hermano, Milan Kharel, geólogo de ingeniería que trabaja para la empresa Doosan Enerbility. Su familia no ha vuelto a comunicarse con él desde las inundaciones.
La mujer considera que su hermano podría encontrarse entre los trabajadores atrapados dentro de un túnel perteneciente a una central hidroeléctrica en construcción. Algunos sobrevivientes han sido rescatados de ese lugar y personas que estaban allí informaron a la familia que Milan posiblemente continuaba en el interior.
Kharel pidió al Gobierno que acelere las operaciones para rescatarlo.
Más de 100 personas atrapadas en un túnel
Las labores de búsqueda continuaban en varios puntos de Nepal y el Tíbet, entre ellos el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, localizado en el distrito nepalés de Rasuwa, y el paso fronterizo de Gyirong, gravemente afectado en el lado chino.
El portavoz del Ejército de Nepal, general de brigada Raja Ram Basnet, aseguró que los equipos seguirán trabajando en la instalación hidroeléctrica, donde se cree que más de 100 personas permanecen atrapadas dentro de un túnel lleno de lodo espeso.
Los rescatistas utilizaron canastas y cuerdas para llegar hasta algunas personas. Sin embargo, la operación sigue siendo extremadamente difícil debido a que el fango alcanza entre 1,2 y 1,5 metros de profundidad y existen pocos espacios donde puedan aterrizar los helicópteros.
Los equipos de emergencia también tuvieron que retirarse temporalmente de algunas áreas después de que las autoridades emitieran alertas sobre la posibilidad de nuevas inundaciones.
Los rescatistas permanecen en máxima vigilancia ante el desbordamiento de un nuevo lago formado en las montañas del Himalaya después de la catástrofe inicial del miércoles.
Especialistas explicaron que el lago surgió tras el colapso de un glaciar que desencadenó las inundaciones y advirtieron que sus aguas habían comenzado a desbordarse.
Mientras tanto, medios estatales chinos difundieron imágenes de evacuaciones en varias aldeas y de funcionarios coordinando las labores de emergencia. Entre los desaparecidos en ambos países figuran centenares de extranjeros que se encontraban en la región por motivos de trabajo, turismo, senderismo o peregrinación hacia el monte Kailash, considerado sagrado por varias religiones asiáticas.
Fuente: AP y otras agencias
