
Investigación periodística documenta contradicciones en versiones de muertes durante operativos policiales
Santo Domingo, 27 oct.— Videos de vigilancia, testimonios de familiares y relatos de vecinos contradicen versiones policiales sobre varias muertes presentadas como intercambios de disparos, según una investigación publicada este martes por Diario Libre, que contabiliza 98 fallecimientos en alegados enfrentamientos entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre.
El registro corresponde al levantamiento del periódico. Los casos examinados plantean interrogantes sobre las circunstancias de las intervenciones y muestran las dificultades para obtener testimonios de personas que temen hablar.
Uno de los episodios documentados es la muerte de Cristhofer Carlos Belliard, conocido como “Cri Cri”, en Villa Vásquez, Montecristi. Según el análisis periodístico de una cámara de vigilancia, el joven se detuvo, levantó las manos y recibió un disparo a corta distancia, sin que se observe un arma en sus manos. La Policía había sostenido que abrió fuego contra una patrulla.
El reportaje también recoge la denuncia de Yajaira Féliz sobre la muerte de su hermano Carlos Julio Féliz Sena, de 33 años, en Cabral, Barahona. La mujer aseguró que trabajaba en la construcción de una cancha promovida por una iglesia y rechazó que hubiera enfrentado a los agentes.
La versión oficial sobre este último caso indica que Féliz Sena fue localizado durante un operativo del Departamento de Investigaciones Criminales en las inmediaciones de la laguna El Rincón. Según la Policía, el hombre agredió físicamente a los investigadores cuando intentaron abordarlo y posteriormente disparó con un arma de fabricación artesanal, conocida como “chilena”.
La institución afirmó que los agentes respondieron a esa agresión y que el hombre falleció a consecuencia de las heridas. También señaló que tenía cuatro órdenes judiciales pendientes por su presunta vinculación con distintos hechos delictivos. Estas afirmaciones forman parte del relato policial, cuestionado por su familia.
Otro caso que ha generado controversia es el de Aneury Santiago Cabrera Estévez, conocido como “la Araña”, muerto tras una intervención del Dicrim en el ensanche La Paz, del Distrito Nacional. Su hermana, Judith Estévez, reconoció sus antecedentes delictivos, pero negó que hubiera disparado contra los agentes y reclamó que se investigara su muerte.
La Policía sostuvo que Cabrera Estévez enfrentó a tiros a sus miembros y que era buscado mediante dos órdenes de arresto por su presunta participación en asaltos y robos con violencia. La familia cuestionó esa reconstrucción y el uso de fuerza letal durante la intervención.
Judith relató, además, que había intentado convencer a su hermano para que se entregara. Sus restos fueron sepultados sin velatorio en el cementerio Cristo Redentor, después de ser entregados a los familiares.
La muerte de Juan Carlos Ventura García, de 39 años, en Villa Duarte, Santo Domingo Este, también provocó cuestionamientos. La Policía informó que era buscado mediante dos órdenes de arresto relacionadas con robos y otros delitos y que falleció después de enfrentar a una patrulla.
A raíz de ese hecho y de otras intervenciones, el presidente del Comité Dominicano de los Derechos Humanos, Virgilio Almánzar, reclamó respeto al debido proceso y cuestionó que los operativos concluyan con la muerte de personas que debían ser apresadas y puestas a disposición de la justicia.
Los testimonios y las grabaciones descritos en la investigación periodística requieren ser contrastados con los informes forenses, las pruebas balísticas y los demás elementos de cada expediente. Las diferencias entre los relatos oficiales y las denuncias de los familiares mantienen abiertas preguntas sobre la actuación de los agentes y las circunstancias precisas de esas muertes.
