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viernes, 2 de octubre de 2026
Investigan muerte inusual de crías de ballena en Argentina; bacterias y ataques de gaviotas, entre las hipótesis

Investigan muerte inusual de crías de ballena en Argentina; bacterias y ataques de gaviotas, entre las hipótesis

·2 de octubre de 2026·5

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PENÍNSULA VALDÉS, Argentina, 02 oct.— La aparición de decenas de crías de ballena franca austral muertas en las costas de la Patagonia argentina ha movilizado a investigadores, veterinarios y autoridades ambientales, que buscan determinar las causas de una mortalidad inusualmente elevada en una de las principales zonas de reproducción de la especie.

Los cadáveres han sido encontrados en playas de Península Valdés y sectores próximos a Puerto Madryn, en la provincia de Chubut. Estas aguas reciben cada año a las ballenas que llegan para reproducirse, parir y amamantar a sus crías.
Una de las principales hipótesis es que bacterias presentes en el ambiente marino podrían provocar infecciones en los ballenatos al ingresar por heridas causadas por gaviotas cocineras. Sin embargo, los científicos todavía no han establecido la causa de las muertes ni confirmado que ese mecanismo explique el episodio actual.

La investigación está encabezada por la veterinaria Marcela Uhart, directora del Programa de América Latina del Instituto Una Salud de la Universidad de California en Davis y coordinadora del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral.

Su equipo reúne observaciones de campo, resultados de necropsias y análisis de laboratorio para comparar esta temporada con más de dos décadas de seguimiento. Participan especialistas argentinos e internacionales, guardafaunas y autoridades locales.
Entre los integrantes del equipo de campo figuran Santiago Fernández, Matías Di Martino y Marcos Ricciardi, quienes trabajan en la localización de los animales y la obtención de muestras antes de que la descomposición limite los estudios.

Los análisis se realizan, entre otros centros, en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Silvia Estein dirige las pruebas microbiológicas, mientras Juan Manuel Herrera prepara tejidos para su evaluación por la patóloga Denise McAloose, de Wildlife Conservation Society. Los investigadores advierten que encontrar una bacteria no basta, por sí solo, para determinar por qué murió un animal.
Los ataques de gaviotas constituyen una amenaza conocida en la zona. Estas aves arrancan piel y grasa de las ballenas vivas, provocándoles lesiones y alteraciones de comportamiento durante la crianza.

El Instituto de Conservación de Ballenas recordó que un estudio publicado en 2016, encabezado por Carla Fiorito, detectó bacterias en heridas asociadas a ataques de gaviotas en dos crías examinadas en 2013. Aquel trabajo identificó una posible vía de entrada de microorganismos, pero no demostró que la infección hubiera causado sus muertes.

Para comprender lo que ocurre ahora, el instituto considera necesario estudiar también las condiciones de las aguas de los golfos Nuevo y San José, además de consolidar los registros de animales muertos sin duplicaciones. Instituto de Conservación de Ballenas
Aunque algunos reportes mencionan cientos de ejemplares, todavía no existe un balance definitivo de la temporada.

AP señala que los investigadores esperan completar el seguimiento antes de divulgar una cifra oficial. La magnitud del episodio deberá evaluarse también en relación con los nacimientos registrados.
El antecedente más preocupante corresponde a 2012, cuando se documentaron 113 crías muertas. Según el Instituto de Conservación de Ballenas, los registros preliminares de este año sugieren que el episodio podría superar aquella escala, aunque esa comparación aún requiere confirmación.

EFE informó que el primer censo de septiembre de 2026 contabilizó 1.375 ballenas en las costas de Chubut, incluidas 409 crías, según el Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos del Conicet. En 2025 se habían registrado 2.110 ejemplares, unos 800 de ellos crías.
Los especialistas piden cautela al comparar esos censos: la diferencia entre temporadas necesita una evaluación científica y no constituye, por sí sola, una medida de las muertes.

Las autoridades provinciales han señalado que, hasta el momento, no se identificaron evidencias que permitan atribuir la mortalidad a actividades humanas. Esa evaluación es preliminar y las investigaciones continúan.

El monitoreo sanitario incluye fotografías, mediciones, localización de los varamientos y evaluación de heridas y condición corporal. Cuando el estado del cadáver lo permite, se recolectan tejidos y órganos para estudiar enfermedades, toxinas, contaminantes y otros factores.
El objetivo es distinguir las posibles causas y comprender cómo interactúan, para orientar medidas de conservación. Ante el hallazgo de una ballena varada, viva o muerta, las instituciones recomiendan no acercarse ni tocarla, mantener alejadas a las mascotas y avisar a las autoridades de fauna de Chubut.
Fuente: AP

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