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domingo, 13 de septiembre de 2026
Irak intenta contener crisis regional tras ataque a oleoducto saudí atribuido a milicias apoyadas por Irán

Irak intenta contener crisis regional tras ataque a oleoducto saudí atribuido a milicias apoyadas por Irán

·12 de septiembre de 2026·18

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Bagdad, Irak, 12 sept.– El Gobierno iraquí aceleró este sábado sus esfuerzos para contener una nueva crisis regional después de confirmar que los ataques con drones contra un estratégico oleoducto de Arabia Saudita fueron lanzados desde territorio iraquí, mientras milicias respaldadas por Irán rechazaron su responsabilidad en una acción que amenaza con ampliar las tensiones en Medio Oriente.

Las autoridades de Bagdad anunciaron una investigación sobre lo ocurrido y adoptaron medidas contra responsables de seguridad de la provincia de Maysan, fronteriza con Irán, desde donde se determinó que partieron los ataques contra territorio saudí. El comandante de las operaciones militares de la provincia y posteriormente el jefe de la Policía provincial fueron destituidos.

Un grupo que agrupa a milicias iraquíes respaldadas por Irán negó haber participado en el ataque contra el oleoducto saudí, aunque expresó su respaldo a los avances militares que los rebeldes hutíes están consiguiendo frente a las fuerzas apoyadas por Arabia Saudita en Yemen. Las milicias aseguraron que cooperarán con la investigación ordenada por Bagdad.

El incidente incrementa la presión sobre el Gobierno iraquí para impedir que grupos armados que operan dentro de su territorio participen en acciones militares junto a otras organizaciones aliadas de Irán en Medio Oriente.

Bagdad ha establecido como plazo el 30 de septiembre para que los grupos armados no estatales entreguen sus armas, pero varias de las milicias más poderosas han rechazado hasta ahora cumplir con esa disposición.

La crisis se produce en momentos particularmente delicados debido al rápido avance de los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, sobre la costa occidental del país y en las inmediaciones del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales rutas marítimas del planeta.

Los hutíes tomaron primero la ciudad portuaria de Mokha y posteriormente capturaron la estratégica isla de Mayun, también conocida como Perim, situada en la entrada meridional del mar Rojo. El avance representa uno de los mayores éxitos territoriales del movimiento rebelde en varios años y coloca bajo creciente presión una ruta por la que circula aproximadamente el 12 % del comercio mundial.

El control prácticamente dominante de los hutíes en esa zona amenaza además con aumentar las dificultades para las exportaciones petroleras saudíes, en momentos en que el transporte energético regional ya se encuentra afectado por la guerra entre Irán y Estados Unidos y las interrupciones en el estrecho de Ormuz.

Bab el-Mandeb se había convertido en una vía particularmente importante para Arabia Saudita después de las dificultades registradas en Ormuz. El petróleo saudí podía atravesar el territorio del reino mediante el oleoducto Este-Oeste hasta instalaciones del mar Rojo y desde allí continuar hacia los mercados internacionales.

Sin embargo, esa alternativa también quedó bajo presión después del ataque con drones contra el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura construida durante la década de 1980 y considerada estratégica para garantizar las exportaciones saudíes cuando existen problemas en las rutas del Golfo.

Arabia Saudita anunció el viernes el cierre temporal del oleoducto como una medida preventiva después de los ataques. Riad sostuvo que varios drones utilizados en la operación procedían de territorio iraquí.

Pese a responsabilizar a grupos procedentes de Irak, el Gobierno saudí informó que por el momento no respondería militarmente, con el objetivo de conceder a las autoridades iraquíes la oportunidad de adoptar las medidas necesarias para investigar el ataque y evitar nuevas acciones.

La importancia del oleoducto aumentó considerablemente durante la actual crisis regional. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, a principios de junio Arabia Saudita había elevado a más de cinco millones de barriles diarios sus exportaciones desde el puerto del mar Rojo ubicado al final de esa infraestructura.

El ataque provocó además condenas de varios países árabes. Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Egipto expresaron su rechazo a la acción contra la infraestructura energética saudí.

En otra decisión relacionada con el aumento de las tensiones, Irak cerró dos importantes pasos fronterizos con Irán. Las autoridades iraquíes investigan lo que calificaron como anteriores “violaciones e infracciones” registradas en esos puntos.

Los cruces afectados son Shalamcheh y Chazabeh, dos de las principales conexiones terrestres oficiales entre Irak e Irán. Medios estatales iraníes informaron que la medida suspende hasta nuevo aviso tanto el tránsito de pasajeros como las operaciones comerciales.

Las tensiones entre Arabia Saudita, las milicias iraquíes y los hutíes tienen antecedentes recientes. En julio, Arabia Saudita y Estados Unidos bombardearon milicias respaldadas por Irán en Irak después de responsabilizarlas de ataques con drones contra instalaciones petroleras saudíes.

Funcionarios regionales dijeron previamente a The Associated Press que representantes hutíes ayudaron a milicias iraquíes a planificar y ejecutar esos ataques, lo que revelaría un creciente nivel de coordinación entre organizaciones armadas vinculadas a Teherán.

La situación también fue abordada este sábado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien, al responder preguntas de periodistas durante una visita a Dublín, afirmó que Irán era “probablemente” responsable del ataque contra el oleoducto saudí.

Trump intentó, sin embargo, reducir los temores sobre una posible confrontación directa con los hutíes y reveló que su administración ha mantenido conversaciones con el movimiento yemení, aunque no precisó cuándo ocurrieron esos contactos.

Estados Unidos ya había sostenido al menos una ronda de conversaciones con los hutíes en mayo de 2025. Trump aseguró que el movimiento rebelde no desea enfrentarse directamente con Washington y sostuvo que la mayoría de los barcos continúan atravesando la zona.

La nueva escalada amenaza también con destruir la frágil tregua que desde 2022 había reducido considerablemente los enfrentamientos de la guerra civil de Yemen.

Los hutíes combaten contra el Gobierno yemení desde 2014, cuando tomaron amplias zonas del norte y centro del país, incluida la capital, Saná. Arabia Saudita intervino militarmente al año siguiente en respaldo del Gobierno reconocido internacionalmente.

La guerra dejó alrededor de 150,000 muertos y llevó a millones de personas al borde de la hambruna. Ahora, los nuevos combates vuelven a generar temores de una confrontación a gran escala en un país de aproximadamente 40 millones de habitantes.

La Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas informó que más de 46,000 personas han tenido que abandonar sus hogares durante la última semana debido al recrudecimiento de las hostilidades.

La combinación del avance hutí en Yemen, los ataques contra la infraestructura petrolera saudí, la actividad de las milicias respaldadas por Irán en Irak y las dificultades para la navegación tanto en Ormuz como en Bab el-Mandeb configura un escenario especialmente delicado para la seguridad regional y el suministro mundial de energía.

El Gobierno iraquí intenta ahora impedir que el ataque lanzado desde su territorio desencadene represalias saudíes y arrastre a Irak todavía más profundamente a una confrontación regional en la que los distintos aliados de Irán han adquirido un papel cada vez más activo.
Con información de AP

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