Irán lanza ataques contra Baréin y Kuwait tras nuevos bombardeos de EE. UU. y amenaza con romper las negociaciones de paz
DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos, 28 junio.– La tensión en el Golfo Pérsico volvió a escalar este domingo luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán lanzara una ofensiva con drones y misiles contra Baréin y Kuwait en represalia por una nueva serie de bombardeos estadounidenses sobre objetivos militares iraníes.
Teherán advirtió, además, que cualquier nueva acción militar de Washington provocará una "parálisis total" de las negociaciones encaminadas a poner fin al conflicto que mantiene en vilo a Oriente Medio.
La nueva escalada ocurre en medio de una creciente disputa por el control del estrecho de Ormuz, el estratégico paso marítimo por donde tradicionalmente transita cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y una parte significativa del gas natural licuado.
La decisión de un organismo multinacional de seguridad marítima, coordinado por la Marina de Estados Unidos, de ampliar un corredor de navegación cercano a Omán para facilitar el tránsito de buques sin supervisión directa de Irán fue interpretada por Teherán como una provocación y se convirtió en el detonante inmediato del nuevo intercambio de ataques.
Las autoridades iraníes sostienen que, tras el conflicto, únicamente la República Islámica debe ejercer el control sobre el estrecho de Ormuz, rompiendo con la doctrina internacional que durante décadas ha considerado ese paso como una vía marítima de libre navegación, pese a encontrarse dentro de las aguas territoriales de Irán y Omán.
En los últimos días, embarcaciones comerciales que utilizaban la ruta cercana a Omán han sido atacadas en al menos dos ocasiones por fuerzas iraníes, incrementando la preocupación internacional por la seguridad del suministro energético mundial.
Estados Unidos responde con nuevos bombardeos
Horas antes de la ofensiva iraní, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas ejecutaron ataques contra infraestructura militar iraní, incluyendo sistemas de vigilancia, centros de comunicaciones, emplazamientos de defensa aérea, depósitos de drones y capacidades para la colocación de minas navales.
Washington justificó la operación asegurando que respondió al ataque sufrido por el petrolero Kiku, de bandera panameña, que transportaba crudo para la empresa estatal de energía de Qatar y fue alcanzado mientras navegaba cerca del estrecho de Ormuz utilizando la nueva ruta establecida junto a la costa de Omán.
Según las autoridades estadounidenses, Irán incumplió los compromisos asumidos dentro del acuerdo de cese de hostilidades al atacar esa embarcación comercial.
Trump endurece el tono
El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó mediante un mensaje publicado en su red Truth Social que las fuerzas estadounidenses destruyeron instalaciones de almacenamiento de misiles y drones iraníes, además de radares costeros.
El mandatario sostuvo que Teherán volvió a violar el acuerdo de alto el fuego y advirtió que, si continúa la escalada, Estados Unidos podría abandonar cualquier intento de contención militar.
"Podría llegar un momento en que ya no podamos seguir siendo razonables y nos veamos obligados a completar el trabajo militarmente", afirmó Trump, quien incluso aseguró que, de producirse ese escenario, "la República Islámica de Irán dejará de existir".
Baréin y Kuwait activan sus defensas
Tras los ataques estadounidenses, las alarmas antiaéreas se activaron tanto en Kuwait como en Baréin.
El ejército kuwaití informó que sus sistemas de defensa interceptaron varios drones y al menos dos misiles balísticos lanzados desde territorio iraní, sin reportarse víctimas ni daños de consideración hasta el momento. Kuwait alberga importantes instalaciones militares estadounidenses, incluida la base aérea Ali Al-Salem.
En Baréin, donde tiene su sede la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, también fueron activadas las sirenas de emergencia. Las autoridades confirmaron daños en un edificio residencial cercano al aeropuerto internacional, aunque no informaron de fallecidos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores bareiní condenó enérgicamente la ofensiva iraní, calificándola como "una peligrosa escalada" que demuestra que las acciones de Teherán responden a una estrategia deliberada y sistemática contra la soberanía del reino y la seguridad de sus ciudadanos y residentes.
La Guardia Revolucionaria reivindica la ofensiva
La Guardia Revolucionaria iraní asumió la responsabilidad de los ataques y aseguró que fueron dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses en ambos países del Golfo.
En su comunicado oficial, el poderoso cuerpo militar advirtió que cualquier nueva violación del alto el fuego por parte de Estados Unidos "conducirá a la paralización total de todos los procesos diplomáticos en curso", en referencia a las negociaciones impulsadas por mediadores regionales para consolidar un acuerdo de paz duradero.
La Guardia Revolucionaria, responsable del programa iraní de misiles balísticos y considerada la fuerza militar más influyente del país, responde directamente al líder supremo, el ayatolá Moytabá Jamenei, cuya influencia se ha fortalecido durante el desarrollo del conflicto.
Crece la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones
Los nuevos enfrentamientos ponen en serio riesgo el proceso diplomático iniciado semanas atrás para consolidar un cese definitivo de las hostilidades entre Washington y Teherán.
Diversos analistas internacionales consideran que el recrudecimiento de las operaciones militares, unido a la disputa por el control del estrecho de Ormuz, amenaza con abrir una nueva fase del conflicto que podría afectar el suministro energético mundial y aumentar aún más la inestabilidad en Oriente Medio.
