
Irán propone a Estados Unidos poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz en siete días, pero Trump no responde al acuerdo
Teherán exige el levantamiento del bloqueo militar estadounidense sobre sus puertos, la liberación de activos congelados y la eliminación de sanciones a sus exportaciones petroleras. Washington asegura que mantiene conversaciones constructivas con los mediadores.
Nueva York, 26 sept..– Irán presentó al Gobierno del presidente Donald Trump una nueva propuesta para poner fin a las hostilidades y permitir la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz en un plazo de siete días, condicionada al levantamiento del bloqueo militar estadounidense sobre sus puertos, la liberación de activos iraníes congelados y la suspensión de las sanciones que afectan sus exportaciones de petróleo.
Según informó este sábado la agencia Associated Press (AP), la iniciativa fue presentada durante la visita del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, a Nueva York, con motivo de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin embargo, la intensa actividad diplomática desarrollada durante la semana podría concluir sin resultados concretos ante la ausencia de una respuesta definitiva de Washington.
Las condiciones planteadas por Teherán no representan exigencias nuevas respecto a negociaciones anteriores. La principal diferencia consiste en la rapidez con que Irán propone ejecutar el acuerdo, cuyo cumplimiento permitiría restablecer la navegación por una de las rutas comerciales y energéticas más importantes del mundo.
La propuesta también hace referencia al calendario político estadounidense, al sugerir que alcanzar un entendimiento en el corto plazo podría beneficiar a Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
Durante las primeras horas del sábado, el mandatario estadounidense ofreció una primera señal de su posición al publicar en redes sociales un mapa del estrecho de Ormuz en el que aparecía identificado como «Trump Strait», o estrecho de Trump. Casi simultáneamente, los medios estatales iraníes informaron que Pezeshkian emprendía su regreso a Teherán.
La situación mantiene a ambas naciones enfrentadas a las consecuencias económicas de siete meses de guerra, mientras intentan sostener sus respectivas posiciones diplomáticas y militares.
Primeras conversaciones indirectas en varios meses
Estados Unidos confirmó que sus enviados y representantes iraníes sostuvieron el martes tres horas de conversaciones indirectas mediante intermediarios, las primeras desde el fracaso del acuerdo alcanzado en junio, que buscaba detener los enfrentamientos y abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Aquel entendimiento se derrumbó pocos días después de su firma, dejando nuevamente a ambas partes sin una vía efectiva para resolver sus diferencias.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró el miércoles que las conversaciones recientes habían sido positivas y que Washington estaba dispuesto a continuar el diálogo.
No obstante, el tono de los discursos pronunciados ante Naciones Unidas reflejó la persistencia de las tensiones.
Trump amenazó el martes con aniquilar a la República Islámica, mientras que Pezeshkian respondió al día siguiente que su país continuaría resistiendo hasta el último aliento.
Pese a esas declaraciones, el mandatario iraní concluyó su intervención dejando abierta la posibilidad de una solución diplomática.
Irán presenta una nueva propuesta durante reunión privada
El jueves, durante un encuentro privado celebrado al margen de la Asamblea General, el ministro de Exteriores iraní expuso los términos de la nueva iniciativa presentada a Estados Unidos.
Las condiciones planteadas por Teherán son similares a las contempladas en el acuerdo de junio que terminó fracasando, pero buscan atender los principales problemas que enfrentan actualmente ambos gobiernos.
Para Washington, la reapertura del estrecho de Ormuz permitiría aliviar las presiones sobre los mercados internacionales y reducir las exigencias operativas sobre las fuerzas estadounidenses, que actualmente escoltan embarcaciones comerciales a través de esa vía marítima ante el riesgo de ataques iraníes.
Irán asumió el control del estrecho después de los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel contra su territorio.
Para Teherán, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y de las restricciones a sus exportaciones petroleras facilitaría la salida de mayores volúmenes de crudo y contribuiría a aliviar las dificultades económicas que enfrenta el país.
La economía iraní se encuentra afectada por una elevada inflación y una fuerte depreciación de su moneda, que ha registrado mínimos históricos frente a las divisas extranjeras.
Teherán intensifica gestiones antes de abandonar Nueva York
Como parte de los esfuerzos para alcanzar un entendimiento, Pezeshkian recibió durante las primeras horas del viernes al primer ministro de Qatar, cuyo Gobierno participa como mediador en las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos.
El encuentro se produjo antes del inicio habitual de las actividades diplomáticas en Nueva York, una circunstancia que reflejó la urgencia atribuida por Teherán a las negociaciones.
Posteriormente, el canciller Abbas Araghchi compareció ante los periodistas y sostuvo que correspondía ahora a Washington decidir si aceptaba avanzar hacia un acuerdo.
La Casa Blanca, por su parte, se limitó a informar que sus representantes mantenían conversaciones positivas y constructivas con los mediadores, sin anunciar una decisión sobre las condiciones iraníes.
Durante las últimas semanas, Teherán también ha sostenido conversaciones con Omán, situado al otro lado del estrecho de Ormuz, para examinar mecanismos destinados a regular el tránsito de embarcaciones por esa ruta marítima.
Elecciones estadounidenses y precios del petróleo influyen en las negociaciones
La proximidad de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos constituye otro elemento relevante en el escenario diplomático.
Según el análisis recogido por AP, las autoridades iraníes consideran que un acuerdo podría ofrecer beneficios políticos a Trump antes de los comicios, mientras que una eventual reanudación de las hostilidades podría impulsar nuevamente los precios internacionales del petróleo.
El investigador Danny Citrinowicz, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, planteó que Washington podría considerar conveniente mantener la presión sobre Irán hasta noviembre, evitar una nueva escalada militar antes de las elecciones y revisar posteriormente su estrategia.
Sin embargo, señaló que Teherán podría interpretar el calendario político estadounidense de una manera completamente diferente, circunstancia que contribuiría a explicar su interés en acelerar las negociaciones.
Trump ha manifestado que no tiene prisa por alcanzar un acuerdo, mientras Estados Unidos continúa ejerciendo presión sobre la economía iraní mediante las sanciones.
Hasta las primeras horas del sábado, la Casa Blanca tampoco había ofrecido explicaciones adicionales sobre la publicación presidencial en la que el estrecho de Ormuz aparecía identificado con el nombre de Trump.
Por parte iraní, no existían indicios inmediatos de que el ministro de Exteriores hubiese abandonado Nueva York, aunque los medios estatales ya habían anunciado el regreso del presidente Pezeshkian.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad iraníes advirtieron que todavía mantienen objetivos militares pendientes de atacar, lo que evidencia que, pese a los contactos diplomáticos, la posibilidad de nuevos enfrentamientos continúa abierta.
Fuente: Agencia Associated Press (AP)
