
Joaquín Balaguer cumpliría 120 años: luces y sombras de una figura que marcó la política dominicana
Por Manuel JIménez
SANTO DOMINGO, 1 sept.– Este martes 1 de septiembre se conmemora el 120 aniversario del nacimiento del expresidente Joaquín Balaguer Ricardo, una de las figuras políticas más influyentes, longevas y controvertidas de la historia contemporánea de la República Dominicana, quien gobernó el país durante 22 años en diferentes períodos y cuya trayectoria estuvo marcada tanto por una vasta política de obras públicas como por graves cuestionamientos sobre derechos humanos y libertades políticas.
Balaguer nació el 1 de septiembre de 1906 en Villa Bisonó (Navarrete), provincia Santiago, por lo que, de estar vivo, cumpliría este martes 120 años. Abogado, escritor, poeta, diplomático y político, desarrolló una carrera pública que atravesó buena parte del siglo XX dominicano, desde la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo hasta los primeros años del siglo XXI.
Su ascenso político estuvo estrechamente vinculado al régimen de Rafael Leónidas Trujillo, durante el cual desempeñó numerosas posiciones públicas y diplomáticas. Fue secretario de Educación, secretario de Relaciones Exteriores, embajador y vicepresidente de la República, entre otras funciones. En 1960 llegó formalmente a la Presidencia, aunque el poder efectivo permanecía en manos de Trujillo.
Tras el asesinato del dictador, el 30 de mayo de 1961, Balaguer permaneció durante varios meses al frente del Gobierno mientras el país atravesaba una compleja transición política. Las crecientes presiones internas e internacionales terminaron provocando su salida del poder en enero de 1962.
Posteriormente se refugió en la Nunciatura Apostólica y salió hacia el extranjero, estableciéndose principalmente en Nueva York, donde permaneció varios años fuera del país. Regresó a República Dominicana en 1965, en medio de la crisis política y militar derivada de la Guerra de Abril y la intervención estadounidense.
Los controvertidos 12 años
Balaguer ganó las elecciones presidenciales de 1966, encabezando el Partido Reformista, e inició el período conocido históricamente como “los 12 años”, que se extendió hasta 1978 luego de sus reelecciones en 1970 y 1974.
Aquellos gobiernos estuvieron caracterizados por una fuerte concentración del poder y por denuncias de persecución política. Organizaciones de derechos humanos, dirigentes opositores y estudios históricos han documentado asesinatos, desapariciones, encarcelamientos, deportaciones y exilios de adversarios del Gobierno, así como la actuación de grupos represivos vinculados o tolerados por organismos estatales.
Entre las víctimas de la violencia política de aquella época estuvieron dirigentes, estudiantes, sindicalistas y militantes de organizaciones de izquierda. El período sigue siendo uno de los capítulos más debatidos de la historia dominicana reciente por el número de opositores asesinados o perseguidos y por las restricciones que afectaron las libertades públicas.
Balaguer defendió durante años su actuación argumentando que gobernó una sociedad profundamente convulsionada por las secuelas de la dictadura de Trujillo, la Revolución de Abril de 1965, la intervención militar estadounidense y los enfrentamientos ideológicos asociados a la Guerra Fría.
Sin embargo, las acusaciones sobre violaciones de derechos humanos constituyen una parte inseparable de la evaluación histórica de esos gobiernos y contrastan con otra de las características por las que Balaguer todavía conserva reconocimiento entre sectores de la población: su extraordinaria política de construcción de infraestructura pública.
Una transformación basada en las obras públicas
Durante sus administraciones se levantaron carreteras, avenidas, presas, acueductos, viviendas, hospitales, escuelas, edificios gubernamentales, instalaciones deportivas y otras grandes obras de infraestructura.
Balaguer convirtió la construcción pública en uno de los principales instrumentos de su política económica y de generación de empleos. Numerosas obras realizadas durante sus gobiernos modificaron sustancialmente la infraestructura de Santo Domingo y otras provincias y permanecen como parte importante del patrimonio público dominicano.
También impulsó programas habitacionales y diferentes mecanismos de asistencia dirigidos a los sectores de menores ingresos. Su estilo de gobierno combinaba las grandes inversiones estatales con ayudas directas, entrega de viviendas y programas sociales, una fórmula que fortaleció durante décadas su respaldo entre importantes segmentos populares.
Otra faceta destacada de Balaguer fue su preocupación por la protección de los recursos naturales, particularmente los bosques y las cuencas hidrográficas. Esa visión ambientalista quedó reflejada tanto en decisiones adoptadas desde el Gobierno como en algunos de sus escritos.
Regreso al poder en 1986
Después de entregar la Presidencia en 1978 al perredeísta Antonio Guzmán, Balaguer permaneció como principal dirigente de la oposición reformista. Ocho años después protagonizó uno de los regresos políticos más importantes de la historia nacional.
Ganó nuevamente las elecciones de 1986, cuando tenía 79 años, y gobernó durante otros 10 años, hasta 1996. Fue reelegido en 1990 y volvió a presentarse en las controvertidas elecciones de 1994.
Los comicios de ese año estuvieron rodeados de denuncias de irregularidades y de una profunda crisis política. Como resultado de los acuerdos alcanzados entre las principales fuerzas nacionales se aprobó el denominado Pacto por la Democracia, que redujo a dos años el mandato presidencial iniciado en 1994 y abrió el camino a nuevas elecciones en 1996.
Balaguer dejó definitivamente la Presidencia el 16 de agosto de 1996, cuando entregó el poder a Leonel Fernández. Para entonces su deteriorada visión había avanzado considerablemente, aunque continuaba ejerciendo una notable influencia política.
Incluso después de abandonar el Palacio Nacional mantuvo el liderazgo del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y volvió a aspirar a la Presidencia en las elecciones del año 2000, cuando ya tenía 93 años.
Balaguer murió en Santo Domingo el 14 de julio de 2002, a los 95 años.
A 120 años de su nacimiento, su figura continúa generando interpretaciones encontradas. Para unos representa al gobernante constructor que transformó buena parte de la infraestructura nacional, defendió los recursos naturales y desarrolló programas sociales destinados a los sectores pobres. Para otros, su legado no puede separarse de su participación en la estructura política de la dictadura trujillista ni de la represión y las violaciones de derechos humanos atribuidas a los gobiernos de los 12 años.
Esa combinación de autoritarismo, pragmatismo político, grandes obras públicas, asistencialismo social, conservacionismo y una excepcional capacidad para mantenerse en el centro del poder convirtió a Joaquín Balaguer en una de las personalidades fundamentales —y también más polémicas— para comprender la historia política dominicana del siglo XX.
