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miércoles, 12 de agosto de 2026
José Ignacio Paliza:  gigante del trabajo y conductor de las victorias del PRM

José Ignacio Paliza: gigante del trabajo y conductor de las victorias del PRM

·12 de agosto de 2026·15

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Por Pedro Richardson

En la política vernacula hay dos tipos de liderazgos. El que se ve en la primera fila y el que construye la primera fila. El que da el discurso en tarima y el que, meses antes, armó la tarima, convocó la gente, financió el sonido y diseñó el mensaje.

José Ignacio Paliza pertenece al segundo grupo sin desdecir de sus extraordinarias condiciones oratorias. Y quizás por eso cuesta tanto dimensionarlo. No hace ruido innecesario. Trabaja. Y los resultados terminan hablando por él. Por eso hoy podemos decir sin exagerar: es el gigante del trabajo y el conductor de las victorias del PRM.

Cuando Paliza asumió la presidencia del PRM en enero de 2016, el panorama era cuesta arriba. El partido tenía 3 años de fundado, 16% en las encuestas y una estructura frágil. El PLD llevaba 12 años en el poder y parecía invencible.

Lo que hizo Paliza en esos 4 años fue una tarea de ingeniería política. Primero, territorializó. Entendió que sin comités de base activos no hay campaña que gane. Viajó el país completo. De Pedernales a Dajabón, de Samaná a San Juan. Se reunió con dirigentes, sanó heridas internas y creó una estructura que no dependiera de un solo nombre.

Segundo, profesionalizó. Metió data, encuestas, estrategia de comunicación y disciplina de mensaje. Dejó atrás la idea del partido de amigos y lo convirtió en una maquinaria electoral moderna.

Tercero, pactó con inteligencia. Las alianzas de 2020 no fueron improvisadas. Fueron quirúrgicas. Sumaron sin restar identidad.

El resultado ya lo conocemos: en julio de 2020 el PRM ganó la Presidencia con Luis Abinader y logró mayoría en ambas cámaras. Rompió 16 años de gobierno del PLD. Cuatro años después, en 2024, no solo revalidó, arrasó: 57% en primera vuelta, 29 de 32 senadores, 136 de 158 alcaldías, 187 distritos de 235 y 146 diputados de 190 para mayoría calificada en el Congreso.

Eso no se logra con suerte. Se logra con trabajo de hormiga. Con un conductor que no duerme. Ese conductor fue Paliza.

En agosto de 2020, el presidente Abinader le entregó el Ministerio Administrativo de la Presidencia. Y ahí Paliza demostró por qué era más que un buen dirigente partidario.

Le tocó el gobierno más difícil de las últimas décadas. Pandemia, caída del turismo, inflación global, huracanes y la reconstrucción institucional del Estado. En ese contexto, Paliza, se convirtió en el centro de coordinación del gobierno.

Paliza fue el articulador. El que bajaba a las provincias a dar respuestas. El que peleaba presupuesto para las obras. El que mediaba entre ministros. El que traducía la visión del presidente en ejecución.

Mientras otros buscaban cámara, él buscaba resolver. Y se notó. El gobierno mantuvo la estabilidad macroeconómica, recuperó el empleo, aceleró la inversión pública y ganó la confianza de la gente. Cuando en 2024 el pueblo fue a votar, lo hizo premiando esa gestión. Y detrás de esa gestión, en gran parte, estaba la mano de Paliza coordinando

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