La bancarrota política demócrata

J.C. Malone

Muchos estadounidenses comparten la urticante sensación de que eligiendo a Joe Biden, para salir de Donald Trump, saltaron de la sartén, cayeron en las brasas.  Sólo el 36% de los demócratas aprueba la gestion de Biden, y el 64% quiere otro candidato presidencial en el 2024.
El Censo del 2020 demostró el descontento de la población con los demócratas. 

California, Nueva York e Illinois, estados controlados por los demócratas, perdieron representación congresual, mientras Texas, Florida y Carolina del Norte, controlados por republicanos, ganaron representación.

Votan con los piés, salen de estados controlados por demócratas a estados controlados republicanos. Quienes se quedaron, no participant en política, Eric Adams, el alcalde demócrata neoyorquino, ganó las elecciones con un 75% de abstención. En las recientes primarias para escoger candidatos a la asamblea y la gobernación estatal, sólo votaron unos 400 mil de los 5.2 millones de demócratas.

La defensa demócrata al aborto y las comuidades LGBTQ, podrían quitarle el apoyo de afroamericanos y Latinos, grupos profundamente cristianos, que siempre han votado por ese partido.

La lucha por los Derechos Civiles la libraron las Iglesias afroamericanas. La mayoría de los latinos son católicos, aunque evangélicos y católicos discrepan, coinciden contra el aborto y los derechos LGBTQ.

En Laredo, Texas, nueve de cada 10 latinos son católicos, eran demócratas, pero votaron por Donald Trump en las últimas dos elecciones, atraídos por sus “valores cristianos”.

Pastores evangélicos de Los Angeles le advirtieron a la vicepresidenta Kamala Harris que el apoyo abierto al aborto, podría restarle, no sumarle votos.     

Los demócratas no pueden ganar mientras “compitan con Dios”.

Los Estados Unidos tienen 330 millones de habitantes, 165 millones son mujeres, menos de un millón se hace abortos anualmente, y solo el 7% de la población es LGBTQ. Juntos suman 22 millones, mientras los Afroamericanos y Latinos suman 105 millones, los demócratas perderán más por menos.

Los demócratas ignoran temas puntuales que afectan a toda la población, como la calamitosa situación económica.

Ante la inflación, devorando bolsillos y presupuestos, con los aumentos en las tasas de interés aumentando el alto costo de la vida, los demócratas no articulan respuestas.
En noviembre, las urnas proclamarán la bancarrota política demócrata.

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