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domingo, 28 de junio de 2026

La conservación de las playas dominicanas depende de los ecosistemas marinos: el 88 % de su arena es de origen biológico

·28 de junio de 2026·4
La conservación de las playas dominicanas depende de los ecosistemas marinos: el 88 % de su arena es de origen biológico
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Para fines del estudio, el levantamiento de muestras abarcó ocho de las principales zonas costeras del país, específicamente las playas de El Morro, Dorada, El Portillo, Bibijagua, Isla Saona, Guayacanes, Punta Salinas y Bahía de las Águilas
SANTO DOMINGO, 28 junio. – Un análisis estructural a ocho playas de alta actividad turística en República Dominicana determinó que el 88 % de sus arenas está compuesto por restos de organismos marinos. Este hallazgo establece que la existencia física de las costas nacionales y su resistencia a la erosión dependen directamente de la salud de los arrecifes de coral, y no de procesos geológicos de la tierra.
La investigación, liderada por el Laboratorio de Nanotecnología del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), bajo la dirección del PhD en Física Química, Melvin Arias, indica que la arena de las playas dominicanas es producida continuamente por “fábricas de carbonato”, compuestas por esqueletos de corales, algas rojas y moluscos. Los datos advierten que alteraciones en estos ecosistemas por contaminación, escorrentía terrestre o eventos climáticos extremos paralizarían la producción natural de arena, acelerando la pérdida de territorio costero.
Esta composición biológica de la arena es la que otorga a las playas dominicanas su distintivo color claro y textura fina, cualidades que constituyen el principal atractivo visual y comercial de las zonas hoteleras.
El doctor Arias señaló que esta capa costera presenta vulnerabilidad ante prácticas de manejo de residuos, como el enterramiento de sargazo en la playa, lo cual altera la composición química y el pH del suelo. A largo plazo, la modificación de la arena, sumada a la degradación de los arrecifes de coral, interrumpe el ciclo de reposición de los sedimentos marinos, lo que compromete tanto la estabilidad geomorfológica de las costas.
Con estos resultados, el país obtiene por primera vez una línea base mineralógica. Este registro permitiría al Servicio Geológico Nacional y a los gestores ambientales medir el ritmo de la erosión costera, comparando la composición química actual de las playas con futuras extracciones de terreno.
El escrutinio fisicoquímico arrojó resultados determinantes para la calidad ambiental del turismo: confirmó la ausencia total de metales pesados tóxicos (plomo, arsénico, cromo, níquel y cobalto) en las superficies evaluadas. Asimismo, en la arena de Bahía de las Águilas, compuesta en un 87.8 % por aragonito coralino, se documentó la presencia de diatomeas, un tipo de microalgas sensibles que operan como bioindicadores a corto plazo para medir alteraciones en la calidad del agua, su presencia califica la playa como un ecosistema libre de contaminación.
El estudio también evidenció cómo las desembocaduras de los ríos alteran drásticamente la composición costera. Punta Salinas (Peravia) rompe la norma biológica del país: su arena está formada por fragmentos de rocas de origen volcánico (cuarzo y magnetita) arrastradas desde las montañas por los ríos Ocoa, Baní y Nizao. De igual forma, el color rojizo en la arena de El Morro (Monte Cristi) es el resultado directo de la erosión de sus acantilados ricos en hierro.
El levantamiento, que incluyó a Dorada, El Portillo, Bibijagua, Isla Saona y Guayacanes, fue publicado en el Journal of Coastal Research. La recolección y análisis de datos estuvo a cargo de los investigadores Melvin Arias Polanco y Yolenny Mabel Cruz Salazar (INTEC), junto a especialistas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y las universidades de Calabria y Puerto Rico.

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