La Propuesta Digital
lunes, 19 de octubre de 2026
La corrupción es una gran preocupación de los votantes brasileños antes del balotaje Bolsonaro-Lula

La corrupción es una gran preocupación de los votantes brasileños antes del balotaje Bolsonaro-Lula

·19 de octubre de 2026·9
Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

Por ELÉONORE HUGHES

RÍO DE JANEIRO, 19 oct.— La corrupción es una de las principales preocupaciones para muchos votantes brasileños de cara a la segunda vuelta electoral del 25 de octubre entre el candidato de extrema derecha Flávio Bolsonaro y el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. Pero los expertos señalan que su mayor impacto quizá no esté en qué candidatos eligen los votantes, sino en si deciden abstenerse de participar en las elecciones por completo.

En la mente de muchos brasileños, ambos candidatos están asociados con la corrupción. Bolsonaro está bajo investigación por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, mientras que Lula pasó 19 meses en prisión por cargos de corrupción y lavado de dinero que posteriormente fueron anulados.

Para quienes apoyan firmemente a cualquiera de los dos candidatos, esos presuntos vínculos harán poco por frenar su entusiasmo. Pero los expertos indican que una percepción generalizada de corrupción puede aumentar la abstención y el sentimiento contra el oficialismo, lo que podría beneficiar a Bolsonaro, quien recibió 2,2 millones de votos más que Lula en la primera vuelta.

A continuación, un vistazo a cómo la corrupción podría afectar la segunda vuelta presidencial de Brasil.

Brasil está muy polarizado
Durante la primera vuelta, muchos hicieron fila para emitir su voto con gorras y camisetas rojas —señal de apoyo al partido de Lula— o con el amarillo y verde de la bandera brasileña adoptados por el movimiento de Bolsonaro, lo que reflejaba la polarización que se ha apoderado del país.

Los simpatizantes de Bolsonaro y Lula desconfían profundamente del otro bando y ven a sus adversarios como una amenaza. Según los expertos, esos votantes tienen menos probabilidades de priorizar las acusaciones de corrupción.

“Tenemos una gran capacidad para filtrar la información que va en contra de nuestras creencias”, manifestó Nara Pavão, profesora de ciencia política en la Universidad Federal de Pernambuco. “La gente no quiere descubrir la verdad sobre sus candidatos, quiere derrotar al oponente”.

Camila Tobji de Aquino, una estudiante de pedagogía y psicología de 19 años, considera que la corrupción es un tema transversal a los partidos y un problema importante en Brasil. Pero su principal preocupación es lo que ella ve como la amenaza que Flávio Bolsonaro representa para la democracia.

“Si yo fuera a votar sólo por un candidato que no estuviera vinculado a ninguna corrupción, votaría en blanco”, comentó. “Pero esa no es la elección a la que se enfrenta Brasil. Para mí es una cuestión de poder votar en la próxima elección”.

La abstención está aumentando
Un escándalo de gran alcance que involucra a políticos y jueces del Supremo Tribunal Federal de Brasil dominó los titulares antes de la elección presidencial, colocando la corrupción en el centro del debate público.

El juez Alexandre de Moraes, quien presidió el caso judicial que envió a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exjefe del fallido Banco Master, al igual que Flávio Bolsonaro. Ambos han negado haber cometido irregularidades.

Para muchos brasileños, el escándalo del Banco Master despierta recuerdos de la Operación Lava Jato, la mayor investigación por corrupción y lavado de dinero en la historia de Brasil, que atrapó a decenas de políticos después de que se iniciara en 2014.

Los escándalos de corrupción repetidos pueden impulsar la abstención y afectar a los votantes indecisos, señaló Laura Chelidonopoulos, quien ha estudiado la corrupción y es candidata a doctorado en ciencia política en la Universidad de Pittsburgh. “La gente se desencanta con la política”, expresó. “Tienen menos motivación para realmente elegir entre uno de estos dos bandos”.

Más de 33 millones de personas, o el 21% del electorado, no votaron el 4 de octubre, la tasa de abstención más alta en una primera vuelta desde 1998. La abstención en primera vuelta ha aumentado gradualmente desde 2006, según datos del tribunal electoral de Brasil.

Un deseo de cambio
José Tainan, un ayudante de cocina de 36 años del complejo de favelas de Penha, en Rio de Janeiro, dijo que le costaba recordar cuándo fue la última vez que votó en una elección, pero cree que probablemente fue por Lula allá por la década de 2000.

Mencionó la corrupción como la principal razón por la que dejó de votar.

“No hay buenas opciones. Ninguno de los dos me conviene. Prefiero justificar por qué no voté”, afirmó.

El voto es obligatorio para los ciudadanos de 18 a 70 años. Quienes no votan sin una razón válida se enfrentan a una pequeña multa.

Matusalem Aguiar, un taxista de 54 años del empobrecido municipio de Belford Roxo, en Río, dijo que preferiría que sólo se permitiera entrar en la política a candidatos con antecedentes limpios. Aun así, pasará por alto las investigaciones por corrupción que enfrenta Bolsonaro y votará por él de todos modos.

“Hace falta un cambio”, sostuvo Aguiar, mientras esperaba a su próximo pasajero en el centro de Río. “Algunas personas tienen mucho poder y no están gestionando el país de la manera correcta”.
Fuente: AP

AdSense — horizontal