La Cruda y Dura Realidad

Por: LUIS FERNANDEZ

A nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza sigue en aumento y según la organización internacional  OXFAM,que es un movimiento global formado por personas que trabajan juntas para combatir la desigualdad y, así, acabar con la pobreza y la injusticia ,los dos últimos años han supuesto un retroceso de décadas en la lucha contra la pobreza en todo el mundo y lo más «lamentable», es que «billones de dólares han sido acaparados por un pequeño grupo de hombres poderosos que no tienen ningún interés en romper con esta tendencia.

Oxfam Internacional fue fundada en 1995 en Londres por un grupo de organizaciones no gubernamentales independientes. Su objetivo es trabajar en conjunto para lograr un mayor impacto en la lucha mundial por reducir la pobreza y la injusticia, el nombre «Oxfam» proviene del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxford Committee for Famine Relief), fundado en Gran Bretaña en 1942, la institución está compuesta por 21 organizaciones   que tienen sus sedes en: Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Hong Kong, India, Irlanda, Italia, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Quebec, Sudáfrica, España, Turquía  y Estados Unidos.

Oxfam Intermón que es una ONG afiliada a la Oxfam está presente en la República Dominicana desde 1992, dónde trabaja con y a través de otras entidades locales y nacionales, que incluyen organizaciones sociales, ONG, redes e instituciones públicas,  al día de hoy, la Oxfam trabaja en cerca de 70 países junto a miles de organizaciones socias y aliadas, así como con las comunidades, para salvar y proteger vidas en situaciones de emergencia, ayudar a las personas a recuperar sus medios de vida y luchar por un cambio sostenible y duradero.

La Oxfam internacional público el pasado 17 de Enero de este año 2022, un informe en el cual eleva a 860 millones el número de personas que vivirán con menos de 2 dólares al día antes de que finalice 2022 y agrega esta desgarrante y dura realidad, ‘los diez hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna, mientras que los ingresos del 99 % de la población mundial se habrían deteriorado a causa de la COVID-19, las crecientes desigualdades económicas, raciales y de género, así como la desigualdad existente entre países’’.

Agregando que, ‘esto nunca ha sido fruto del azar, sino el resultado de decisiones deliberadas: la “violencia económica” tiene lugar cuando las decisiones políticas a nivel estructural están diseñadas para favorecer a los más ricos y poderosos, lo que perjudica de una manera directa al conjunto de la población y, especialmente, a las personas en mayor situación de pobreza, las mujeres y las niñas, y las personas racializadas. Las desigualdades contribuyen a la muerte de, como mínimo, una persona cada cuatro segundos’’.

La República Dominicana que es un país con grandes desigualdades. Pese a que ha registrado desde hace algunos años un crecimiento sostenido ampliamente superior al promedio regional, no ha logrado mejorar la situación de la población más desfavorecida y la escasa inversión en gasto social se encuentra entre las más bajas de América Latina, siendo el tercer país de la región que menos ha aprovechado el crecimiento económico para mejorar la salud y la educación, manteniendo alrededor de un 50% de la población bajo el umbral de la pobreza.

La Pandemia,  la desigualdad ,la  guerra y los conflictos violentos, son una peligrosa combinación que atenta de manera directa contra el bienestar de la humanidad que solamente en este año 2022  llevará a más de 250 millones de personas a los niveles de pobreza extrema, África, Asia y Latinoamérica serán las zonas más afectadas, en el caso de República Dominicana la pobreza pasó del 23,36 % al 23,85 % en 2021, un aumento de 0,49 puntos porcentuales con respecto a 2020 y  el ingreso real de los hogares, disminuyó un 3,83 % y la inflación alcanzó el 8,5 % en 2021 según datos divulgados por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Como puede verse, la pandemia es la principal causa del aumento de la pobreza extrema. Su efecto se vio agravado por la desigualdad y, mucho más, por el aumento de los precios de los alimentos, que se han disparado tras el conflicto en Ucrania, de acuerdo con la investigación de Oxfam, durante la pandemia se han hecho más evidentes las desigualdades haciendo que el 99% de los ingresos de la humanidad se deterioren, empujando a la pobreza según estimaciones “conservadoras” a más de 160 millones de personas.

En contraste, “los diez hombres más ricos del mundo han duplicado su fortuna, que ha pasado de 700000 millones de dólares a 1,5 billones de dólares (a un ritmo de 15.000 dólares por segundo)”, dice el informe., esta situación de desigualdad manifiesta está provocando efectos mortales por la dificultad que tienen ciertos grupos muy vulnerables de la población para acceder a servicios básicos como la salud, educación, vivienda digna y alimentación, algo que ha sido posible por la pobre gestión pública  y falta de compromisos con sus pueblos de muchos gobiernos.

Esta es la dura y cruda realidad de los pueblos del mundo , especialmente África , Asia y América Latina, los números son bien claros , los ricos siguen siendo cada día más ricos y los pobres más pobres, esto es algo que no puede seguir así, hay que redistribuir mejor la riqueza y tomar medidas para evitar la concentración de riqueza en pocas manos lo que es un obstáculo para el desarrollo de los pueblos y el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible solo será posible si se comparte la riqueza y se combate la desigualdad de los ingresos.

La situación de incremento de la pobreza ha sido impulsada no solo por la aplicación de medidas neoliberales, sino que en muchos países, incluyendo el nuestro la gestión pública ha estado conducida al debilitamiento del sector público, lo que ha permitido la acumulación sin precedentes de riqueza individual y una creciente concentración del mercado, en un numero pequeño de empresas multinacionales e individuos ultra ricos, que ha favorecido al sector privado en detrimento del papel del estado como única entidad en capacidad de asegurar las condiciones internas para un buen desarrollo de la economía y solucionar los diferentes problemas económicos de carácter nacional.

Mientras los políticos neoliberales y de derechas hablan de reducción del papel del Estado y privilegiar al sector privado, la pobreza, la desigualdad y el Hambre siguen creciendo lo que está presentando inmensos desafíos y la oportunidad de reformar drásticamente nuestros modelos económicos para que se basen en la igualdad mediante la aplicación de alternativas novedosas y progresistas, que podrían redistribuir eficazmente la riqueza y contrarrestar la concentración del poder económico.

Hay que controlar la riqueza extrema y descontrolada, no podemos seguir ese sendero que produce tanta pobreza, debemos tener un mejor sistema de protección social con cobertura universal y acceso a los servicios básicos, invirtiendo en medidas públicas eficientes para eliminar las desigualdades, y transformando las dinámicas de poder dentro de la economía y la sociedad.

Las  elites políticas y económicas que dirigen e  influyen en el manejo de las políticas de los Estados, instalando políticas que no benefician a las mayorías pero que son efectivas para maximizar los beneficios y ganancias para unos pocos privilegiados, negando los derechos de muchos, está llevando a que cada vez crezca más el movimiento por un verdadero cambio de políticas y de reglas que cambie la dura y cruda realidad por una mayor igualdad de oportunidades y derechos, que cierre la brecha cada vez más grande entre ricos y pobres.

Hay que enfrentar la dura y cruda realidad del mundo de hoy y de la región latinoamericana la más desigual del planeta, donde conviven personas con muchos privilegios, demasiado ricas con otras demasiado pobres y excluidas, provocando que el alto crecimiento de la riqueza en manos de unos pocos esté produciendo mayor pobreza y desigualdad y a que exista una ciudadanía privilegiada de primera y otra excluida de segunda.

Si mostramos la voluntad necesaria y escuchamos a los movimientos y organizaciones que están exigiendo verdaderos cambios, podremos crear una economía en la que una gran parte de la población dejará la condición de pobreza y tendrá mejor calidad de vida y los ricos no disfrutaran de una riqueza sin control, de modo que el país se dirija hacia una economía donde las desigualdades, la exclusión y la pobreza no sigan matando seres humanos.

Luis Fernández

Político y comunicador

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