La deuda de los países pobres frena su recuperación de la pandemia, según la ONU

Naciones Unidas, 12 abr (EFE).- Los enormes recursos que las naciones en vías de desarrollo tienen que dedicar al pago de su deuda están complicando enormemente su recuperación de la crisis económica desatada por la pandemia y ampliando aún más la brecha entre países ricos y pobres, según alertó este martes la ONU.

En un informe, la organización analizó en detalle cómo la financiación de la deuda está obligando a muchos gobiernos a recortar en políticas clave para el desarrollo, incluidas la protección social, la salud o la educación.

Como resultado, Naciones Unidas teme que rápidamente se apaguen las posibilidades de que el mundo cumpla con los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible, las grandes metas contra la pobreza y para la protección del planeta que la comunidad internacional acordó buscar entre 2015 y 2030.

A este «momento crítico» marcado por la pandemia y la crisis climática se ha sumado ahora la guerra en Ucrania, que está teniendo consecuencias en todo el mundo, especialmente en los mercados de energía y alimentación, según destacó hoy la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed.

«Los países menos responsables por las crisis están pagando el precio más alto», aseguró Mohammed en una conferencia de prensa para presentar este informe, que habla del problema de una «gran brecha financiera» que se ha creado en el mundo entre los países desarrollados y los que tienen menos recursos.

EL PROBLEMA DE LA DEUDA

Mientras que los países ricos pudieron aprovechar durante la pandemia los bajos tipos de interés para financiar enormes paquetes de estímulo con los que proteger sus economías y a sus ciudadanos, la carga de deuda que arrastran las naciones en vías de desarrollo les impidió actuar de la misma manera.

Al contrario, algunos de los países más pobres se encontraron con «menguante espacio fiscal» y con «costes prohibitivos» para financiarse en los mercados, señaló Mohammed.

En el informe de la ONU se apunta que, de media, los países con menos recursos gastan un 14 por ciento de sus ingresos para pagar intereses de la deuda que tienen, lo que significa casi cuatro veces más que los países en desarrollo.

Los problemas de deuda de muchos de estos Estados se agravarán además con la guerra en Ucrania y con la covid-19 aún lejos de superarse, en especial en el mundo en desarrollo, donde todavía muchos ciudadanos siguen sin poder vacunarse.

CRISIS QUE SE ACUMULAN

Según datos de la ONU, la pandemia llevó en 2021 a que 77 millones de personas cayesen a situación de pobreza extrema y al término del año pasado muchas economías seguían sin recuperar los niveles previos a la crisis.

El informe prevé que para el final de 2023 el PIB per cápita de uno de cada cinco países en desarrollo siga sin volver a donde estaba en 2019, incluso sin tener en cuenta el posible impacto de la guerra en Ucrania.

La ONU avisa ya de que el conflicto agravará la situación, con precios más altos de la energía y otras materias primas, nuevos problemas en las cadenas de suministro, un aumento de la inflación combinado con un menor crecimiento y una mayor volatilidad en los mercados financieros.

Los recortes a los que se han visto y se están viendo obligados muchos Gobiernos en esta coyuntura están, según dijo Mohammed, creando un «legado de desigualdad» que será la «semilla» de un futuro descontento social en muchos países.

LAS RECOMENDACIONES

Ante esta situación, Naciones Unidas pide acciones urgentes en tres grandes áreas, empezando por dar respuesta a los crecientes problemas de deuda de muchos países, incluidos algunos de ingresos medios, con nuevas medidas de alivio o ampliando la elegibilidad a más naciones.

Además, la ONU subraya que todos los flujos de financiación deben alinearse con los objetivos de desarrollo sostenible y que es necesario reforzar la transparencia en el ámbito financiero para combatir los flujos ilícitos y la evasión fiscal con el fin de dotar a los países de los recursos que necesitan.

Además, la organización destaca que los programas de inversión y protección social puestos en marcha durante la pandemia por los países más ricos ofrecen un ejemplo claro para el resto del mundo y han demostrado que con los programas adecuados se puede sacar de la pobreza a millones de personas.

Mario Villar

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