
La deuda que el porcentaje esconde
Por Daniel Toribio
En el primer semestre de 2026 la deuda del Sector Público No Financiero pasó de US$61,549.9 millones a US$67,370.7 millones. Un aumento de US$5,820.8 millones, equivalente a 9.5 % en medio año.
En el mismo período, la deuda como proporción del PIB bajó de 48.1 % al cierre de 2025 a 47.9 % en junio de 2026.
Ahí está la primera señal. El monto creció con fuerza. El indicador de la carga de la deuda apenas se movió.
La pregunta es otra. Si la deuda sube 9.5 % en un semestre y el porcentaje baja apenas dos décimas, ¿qué está midiendo?
La respuesta está en el denominador.
La relación deuda/PIB es una división. Arriba, lo que el Estado debe. Abajo, el tamaño nominal de la economía. Para junio, Crédito Público utiliza una estimación del PIB nominal de 2026. Ese denominador crece por actividad real e inflación. La deuda puede aumentar y el cociente mantenerse estable o incluso bajar.
El mismo aumento de precios que encarece el colmado también agranda el PIB nominal.
Por eso el porcentaje puede tranquilizar mientras la cuenta crece.
Hay otro indicador menos cómodo: el peso de los intereses sobre los ingresos tributarios.
El Presupuesto de 2026 contempla RD$1.237 billones de ingresos tributarios y RD$324,257 millones en intereses. Traducido: de cada 100 pesos que el fisco espera cobrar en impuestos, unos 26 están comprometidos con intereses antes de cualquier otro gasto.
Ese número llega al bolsillo. Son recursos que no van a un aula, un quirófano o una carretera.
