La identidad nacional en Pura Emeterio Rondón

Por Camelia Michel

Con la creación del reglamento de aplicación de la tan esperada Ley de Mecenazgo Cultural y la gran suma de posibilidades que esta normativa ofrece, resulta impostergable retomar el tema de la identidad nacional, pues las ejecutorias y proyectos oficiales en beneficio de la cultura deben reflejar nuestra realidad como pueblo. La República Dominicana fue la puerta por la que se introdujo la cultura occidental a esta parte del mundo. 

Desde el momento en que se iniciara el proceso de instalación de la colonia, la isla de Santo Domingo devino en el escenario donde se amalgamaron tres culturas de características arraigadas y muy diferentes. Ese devenir nos dotó de una historia, tradiciones y expresiones culturales con un perfil único y valioso, que merece ser conocido y proyectado. 

De hecho, el mayor derecho espiritual de un pueblo es que se le reconozca y respete su identidad, porque en caso contrario deviene en mutilación e ignorancia de sus propias raíces y esencias. Esporádicamente el problema de la identidad nacional se coloca en el centro del debate y más que un “problema”, a veces parecería un arma esgrimida contra el derecho de la sociedad dominicana a ser y a percibirse como un todo unitario -aunque multiforme- con sus peculiaridades, defectos y virtudes. Otras veces este tema deviene en enigma, y sobre todo, en punto de discusión que parece no tener cierre. 

Diversos intelectuales han abordado desde prismas diferentes lo concerniente a la percepción de la identidad nacional en el pueblo dominicano. En esta ocasión abordaré las reflexiones e investigación de la ensayista y crítica literaria dominicana Pura Emeterio Rondón, mujer de innegables luces y dilecta amiga, quien falleció el 4 de septiembre del 2017, luego de una intensa vida académica y de investigación. 

En el variopinto concierto de temas trabajados por esta intelectual dominicana, el problema de la identidad nacional constituyó un punto de primer orden, el cual abordara desde una perspectiva amplia, aunque enfatizada en su dimensión literaria. 

Para Pura Emeterio la identidad nacional del dominicano no se trata de un asunto nebuloso, o inexistente, sino que se reviste de claridad, aunque muchos

intelectuales y ciudadanos en sentido general, no parezcan advertirlo, en parte por determinadas circunstancias históricas que nos han llenado de dudas, y empañan, en su opinión, nuestra posibilidad de percibirnos como somos, en todas nuestras vertientes identitarias. 

En su investigación realizada para el número 15 de la colección Cuadernos de Sociedad y Educación editado por el Centro Cultural Poveda, bajo el título El derecho a la identidad y su expresión literaria, Pura Emeterio afirma que “Existe una identidad nacional dominicana. Bajo múltiples variantes es palpable lo dominicano, como conjunto de rasgos culturales geográfica e históricamente situados, que caracterizan a unos seres humanos determinados, así como a elementos de distintos géneros ligados a ellos/as”.

Pero aclara que se trata de “una identidad llena de contradicciones, afirmada y negada al mismo tiempo dentro y fuera de ella, vivida con diferentes grados de  conciencia, vapuleada en los vendavales políticos, debilitada por la estructura socio-económica, puesta en jaque en cada nueva interpretación de la historia nacional, pero precisamente, así es”.

Esta dificultad la indujo a centrar su interés en transmitir esa luz. Explicar su visión de la identidad nacional como una realidad subjetiva y objetiva del pueblo dominicano, susceptible a ciertas resquebrajaduras, pero por eso, necesitada de una clara ofensiva de autoafirmación. 

Partiendo de las ideas de algunos especialistas en el tema, como Ana Margarita de la Torre y Margarita Mejuto, Pura Emeterio Rondón define la identidad como “la forma en que se autopresentan y reconocen  los individuos con sus tradiciones, creencias religiosas, aspiraciones, valores, costumbres, límites territoriales, utilizando el territorio como punto de referencia y no necesariamente como geografía común. La identidad significa la manera en que los hombres  son, que los pueblos, los grupos y las colectividades humanas son, pero también la forma en que ellos se sienten ser, se expresa por tanto, como son y como creen ellos que son”.

Es preciso destacar la amplitud de las fuentes en que Pura Emeterio Rondón abrevó y que enriquecieron su visión de este importante concepto, que ha sido manejado con un enfoque multidisciplinario. 

La identidad nacional es un derecho de los pueblos.

Veo como aporte principal de esta investigación, que fue publicada en el 2001, la concepción de que la preservación y conformación de la identidad es un derecho no sólo del individuo o del grupo, sino de la colectividad nacional.

Ella lo enuncia de esta manera: “Toda persona y todo pueblo tiene derecho a poseer una identidad que es y al mismo tiempo se va construyendo en un devenir histórico-cultural. Es un  derecho puesto que constituye una condición para el cabal desarrollo personal y nacional, un arma insustituible para la lucha en y por la vida”.  

Pero, tal como lo hemos planteado aquí, no se trata sólo de un derecho individual, o de los pueblos. Este derecho puede ser enfocado y reclamado desde  distintas perspectivas, por las implicaciones que conlleva en los planos individual y social, político y cultural; también económico, pues éste no está desvinculado del desarrollo de la personalidad”.

Pero su visión de la importancia de este derecho resulta radical. Veamos:  “El no reconocimiento o irrespeto a la identidad merma o destruye la capacidad de estar en el mundo con dignidad ante sí mismo/a y frente a los demás individuos o pueblos, lo cual trae como consecuencia la  alienación. Y esta falla en la personalidad no sólo perjudica a quien la sufre, sino al resto de la humanidad que disminuye  su pluralidad y riqueza”.  

En este punto podríamos preguntarnos: ¿acaso no se cercenan los derechos del pueblo dominicano a reivindicar su identidad cuando se le niega acceso a su verdadera historia, al conocimiento y disfrute de su folklore, al aprecio y reverencia a los símbolos patrios y a exaltar y valorar la memoria de los fundadores de la nación dominicana?

En otro orden cabe resaltar que este texto se encuentra enriquecido con el análisis de algunas piezas literarias de autores dominicanos, que expresan diferentes momentos y aspectos de la historia, conducta e idiosincrasia de la sociedad dominicana.

Pura Emeterio Rondón propone en esta investigación que el Estado adopte políticas tendentes a reforzar la imagen y la autoconciencia nacional a través, principalmente, de los programas educativos. También plantea a los maestros incorporar en sus mecanismos didácticos el conocimiento de los valores de nuestra sociedad, especialmente con la enseñanza de la historia y de la literatura, llegando a sugerir ejercicios de lectura de nuestros principales escritores.

Pero ella misma, como maestra, ensayista y patriota se trazó una línea de trabajo dinámica y coherente, en la que tuvo que distribuir su tiempo entre sus responsabilidades laborales, intelectuales, y como activista discreta de una causa crucial: contribuir a la elevación de nuestras percepciones y conciencia identitaria como dominicanos. 

Durante largos años llevó sus inquietudes y hallazgos a diferentes escenarios, nacionales e internacionales. Su labor de más de una década como catedrática y expositora en congresos y conferencias, es apuntalada por un esfuerzo similar a través de entrevistas televisivas y radiales, y sus enjundiosos textos difundidos en diversos medios de comunicación, revistas y publicaciones varias.

Esta reconocida escritora dominicana, ganadora del  Premio Nacional de Ensayo (en 1992 y 1999) fue una maestra de vocación y comunicadora por excelencia, que se manejó frente a los jóvenes con evidentes niveles de apertura y franqueza. Para muchos de ellos fue una especie de madre espiritual desde su ejercicio docente, que incluyó a universidades dominicanas y del extranjero. 

La otrora jurado de los Premios Nacionales de Ensayo (versión 2011) era graduada en Letras, Lengua y Literatura Española, Literatura Iberoamericana y Estudios Afro iberoamericanos, en universidades de Venezuela, México y Santo Domingo. Pura Emeterio Rondón dejó, además, un importante aporte bibliográfico. Entre sus más conocidas obras figuran: El derecho a la identidad y su expresión literaria, publicación del Centro Cultural Poveda (2002), ya citada; Estudios críticos de la literatura dominicana contemporánea (2005); Narrativa haitiana y dominicana: símbolos para una propuesta alternativa (2007); Literatura dominicana y otras ficciones, y Cimiento y búsqueda en la lírica dominicana (ambas de 2016). Muchos de sus ensayos figuran en reconocidas publicaciones nacionales e internacionales. También fue miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua.

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