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viernes, 6 de noviembre de 2026
La inteligencia artificial y las emociones humanas

La inteligencia artificial y las emociones humanas

·5 de noviembre de 2026·3
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Por Francisco Cruz Pascual

Sabemos que las emociones humanas son respuestas automáticas impactantes que tienen que ver con lo psicofisiológico y, que ellas duran un tiempo relativamente corto. También sabemos (porque lo hemos vivido), que son intensas y que suceden debido a que nuestro cuerpo experimenta estímulos desde dentro o desde el contexto externo que nos agrede, nos beneficia o simplemente es neutral.

Según el conocimiento que hemos acumulado, las emociones tienen un origen evolutivo y, que sirven al ser humano como mecanismos efectivos de adaptación para ayudarle en el proceso de sobrevivencia, porque hacen posible responder con rapidez al entorno.

Desde el punto de vista científico, las emociones humanas involucran a por lo menos tres dimensiones consideradas básicas. Se trata de lo fisiológico, cuando se reciben cambios internos en el cuerpo, es decir, cambios en el ritmo cardiaco del corazón, cuando ataca una sudoración o cuando se sufren procesos hormonales. Al hablar de lo cognitivo, la ciencia se refiere a la forma en que el cerebro procesa la información de lo que sucede y la interpreta. En ese mismo orden, la tercera dimensión observa la conducta, esa experimentación externa que se presenta mediante gestos, posturas, tono de voz o acciones que se toman como respuestas a lo que está sucediendo. En ese caso actuamos acercándonos o alejándonos.

Eso que hemos dicho, es una breve explicación sobre las emociones humanas. Ahora veremos a la inteligencia artificial, mejor conocida como IA en forma ser objetiva.

Esta “inteligencia” se define como un campo de la ciencia de la computación que se dedica a la creación de sistemas con capacidad de ejecutar tareas que el hombre habitualmente desarrolla desde su inteligencia. Estas tareas trascienden lo mecánico para adentrarse en el aprendizaje, en el razonamiento, en la resolución de problemas, en la percepción y en el procesamiento del lenguaje natural.

Esta es una cuestión sin precedentes en la historia humana que, a la vez llena de incertidumbre a una mínima parte de la población, porque la gran mayoría de la gente lo que hace es disfrutar de sus lados divertidos y, además beneficiarse de aquello que la IA puede hacer por ellos.

La ciencia de la informática define a la inteligencia artificial a través de cuatro enfoques operativos, los cuales divide en dos grandes partes que denomina ejes. Estos cuatro enfoques han sido creados por Stuart Russell y Peter Norvig.

El primero se refiere al enfoque en el pensamiento, en donde se gestionan los procesos mentales. Se trata de sistemas que piensan a semejanza de los humanos, a través de la automatización de las actividades vinculadas al pensamiento que desarrolla la toma de decisiones, es decir, el aprendizaje, cuestión que es posible hacerlo a través de redes neuronales artificiales que imitan la estructura cerebral.

Aunque parecen ideas de Vernes, no lo son, porque en la realidad de hoy, estos sistemas piensan racionalmente a través de la ciencia de la computación de conductas guiadas a través de la lógica formal, que consiste en resolver problemáticas humanas con una eficiencia y eficacia cualitativa al nivel de calidad total.

No se trata de una ficción, es una realidad que se está viviendo actualmente en círculos cerrados de experimentación, la que es llevada al entorno social como laboratorio de prueba. Estos sistemas poseen un enfoque puntual en el comportamiento humano, experimentando sobre la conducta de los individuos, porque estos sistemas sofisticados de la tecnología actúan como si fueran seres humanos.

En la realidad cotidiana, se trata de computadoras capaces de realizar tareas de forma indistinguible a como lo hacen los seres humanos.

La conceptualización de la inteligencia artificial se ve en forma simple, como un programa de computadora que ha logrado sumar una serie de algoritmos, se trata de algo sin vida, que no posee cuerpo anatómico y por ende no conoce la muerte en la realidad humana.

Es importante puntualizar, que la vida no existe en el espacio tiempo de las maquinas, pero, que tampoco conocen las emociones, por lo que en ellas están ausentes cuestiones que cargan al hombre desde que apareció en el planeta, es decir, ellas no saben de miedos ni de dolor y mucho menos de alegrías ni de tristezas.

En la realidad de la vida, las maquinas no experimentan lo que están diciendo, solo imitan sin ningún valor sentimental, lo que han extraído de una data.

Las máquinas y los algoritmos pueden describir a la perfección cualquier momento de dolor o tristeza, pero, sin comprender el sentimiento, ellas solo elaboran una respuesta técnica, como producto de su mecánica.

Por lo antes señalado, se deduce, que las maquinas al igual que los sistemas en sentido general, no poseen conciencia, solo procesan datos para simular situaciones, pero, no tienen mentes ni puede desarrollar procesos que arriben a lo subjetivo, esa son cuestiones reservadas exclusivamente a los seres humanos.

Elon Musk ha dicho que la inteligencia artificial puede llegar a ser una tiranía que imponga sus ideas. Se trata de un asunto muy serio, porque según él, la causa de esas supuestas acciones tiránicas, serían las preguntas que le hacen los humanos.

Él más o menos afirma que, por estar mal elaboradas y carentes de cuestiones cognitivas, las interrogantes sean consideradas no útiles a los algoritmos ni a los sistemas informáticos para sus fines, pudiendo llegar a descalificar, por irrelevantes, a quienes indagan sobre cualquier tema o cuestión.

De esa idea de Musk podríamos concluir, que en la actualidad los seres humanos tenemos una necesidad cognitiva de formación escolar y familiar, que procure ayudar a la humanidad en el camino de compactar las inteligencias humanas, como una vía de trabajar junto a la IA en la construcción de principios esenciales a modo preventivos, para cuando ella logre convertirse en super inteligencia, pondere la calidad de quienes la han creado.

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