La otra Feria

Pablo McKinney

La de Madrid fue una feria de ensueños para el turismo dominicano. Ocho millones 300 mil turistas o cruceristas en 12 meses son muchos turistas y muchos cruceristas.  Compromisos de inversiones por 3,645 millones de dólares, -mil 645 millones solo este año-, son muchos dólares y muchas inversiones.

A la vice, Raquel Peña, que regresando de las grandes ligas de Davos representó al presidente Abinader en la Feria, uno podría repetirle las palabras emocionadas de Héctor Lavoe a Willy Colón, al cerrar aquel histórico concierto de La Fania:  “ No’ la comimo’, doña Vice, no’ la comimo’.

En Madrid, el país reafirmó su liderazgo turístico. Faltaron bancos para tanto financiamiento solicitado, inversiones comprometidas en un stand que logró transmitir ese sentir entre andaluz y africano que adorna el alma de los dominicanos que, como se sabe, al igual que los veganos, somos buenos y atenciosos, solidarios casi todos.

Hasta los reyes de España, -que en la gestión de Olivo Rodríguez Huertas como embajador ante el reino fortalecieron sus afectos hacia el país-, visitaron curiosos y sonrientes nuestro stand y hasta echaron en falta las bachatas de “Entre amigos” de Víctor Víctor que, según mis fuentes, gustan mucho a Letizia, la señora doña reina y colega periodista de alma y corazón.

Durante la Feria, Banreservas hasta inauguró sucursal en el Paseo de La Castellana, y el Banco Popular refrendó su título como principal banco privado del país. Fue una feria de ensueños la de Madrid. Solo que, en el país quedó la otra feria, la de los pobres golpeados por la inflación como un castigo, por el desempleo como una conjura; unos pobres, ay, “aturdidos y abrumados” de tanto padecer esa arrabalización institucional que nos arropa, la corrupción inoculada ya en todo el tejido social del país, y el miedo ciudadano empeorando, mientras los muy señores andan convencidos de que “ejecutando” sin pelotón ni derechos a supuestos delincuentes siempre pobres, -solo a los pobres-, se logrará la paz y disminuirá el miedo de la gente. ¡Insana virtud, la de meter la pata!

La Feria de Madrid fue un éxito. Pero en la isla continúa la otra, la que con el poema de León Felipe en las manos debemos montar entre todos, “con las riendas tensas y refrenando el vuelo/ porque no es lo que importa llegar solo ni pronto/, sino llegar con todos y a tiempo”.

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