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martes, 6 de octubre de 2026
La recuperación del flujo petrolero en Ormuz y del oleoducto saudí empuja al Brent por debajo de los 98 dólares

La recuperación del flujo petrolero en Ormuz y del oleoducto saudí empuja al Brent por debajo de los 98 dólares

·6 de octubre de 2026·42
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Madrid, 6 de octubre de 2026.— La recuperación de las exportaciones petroleras de los países del Golfo y el aumento del bombeo por el oleoducto saudí Este-Oeste presionaron este martes a la baja los precios del crudo, en una jornada en la que el contrato de futuros del Brent para entrega en diciembre retrocedió alrededor de un 3 % y llegó a cotizar por debajo de los 98 dólares por barril.

A media sesión de los mercados europeos, el Brent se situaba en torno a los 97.42 dólares, según el reporte de elEconomista.es. El movimiento reflejaba una mejora de las perspectivas de abastecimiento, pese a la persistencia de ataques contra la navegación y las instalaciones energéticas de la región.

De acuerdo con datos de Reuters citados por el medio español, los flujos petroleros de los productores del Golfo, excluido Irán, superaron en septiembre el 81 % de los niveles anteriores a la guerra. Arabia Saudí encabezó esa recuperación mediante el envío simultáneo de crudo a través del estrecho de Ormuz y de su oleoducto hacia el mar Rojo.

El incremento se produjo a pesar de los ataques contra la infraestructura petrolera saudí y de la intensificación de las ofensivas iraníes contra la navegación regional. Aunque el tránsito por Ormuz continúa expuesto a elevados riesgos, la llegada de más barriles al mercado contribuye a reducir la prima que los operadores incorporan a los precios por la incertidumbre sobre el suministro.

Parte de esta recuperación responde a una adaptación de la logística marítima a las condiciones del conflicto. Según la información de Reuters recogida en el artículo, los productores recurren a los llamados «tránsitos oscuros», durante los cuales los petroleros desconectan sus sistemas de seguimiento para dificultar su detección.

Esta práctica ayuda a mantener las exportaciones, fundamentales para las economías de la región, y explica parcialmente la rapidez con la que se han recuperado los envíos. Los ataques iraníes siguen representando una amenaza, pero no han impedido que los países vecinos coloquen una proporción creciente de su producción en los mercados internacionales.

La situación de Irán contrasta con esa recuperación. Según los datos citados, el bloqueo estadounidense redujo sus exportaciones petroleras hasta llevar los envíos a cero en septiembre. Teherán conserva capacidad para perturbar la navegación y elevar los riesgos y costos del transporte, mientras su industria petrolera afronta un fuerte aislamiento.

Para el mercado internacional, el aumento del volumen total disponible está adquiriendo mayor peso en la formación de los precios, aun cuando persisten las tensiones militares.

A la recuperación de los flujos por Ormuz se suma la reactivación del oleoducto Este-Oeste, conocido como East-West, que atraviesa Arabia Saudí hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Esta infraestructura permite exportar petróleo sin pasar por el estrecho.

El ministro saudí de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, afirmó este martes que el bombeo había alcanzado los 5.8 millones de barriles diarios a primera hora de la jornada. Reuters indicó, además, que los flujos no habían sufrido interrupciones recientes, pese a informaciones sobre nuevos problemas relacionados con las hostilidades entre Arabia Saudí y los hutíes de Yemen.

La recuperación resulta relevante porque el oleoducto también fue afectado por el conflicto. El reino tuvo que suspender sus operaciones el 11 de septiembre tras ataques con drones que Riad atribuyó a milicias iraquíes. Los incidentes obligaron igualmente a detener las cargas de crudo en Yanbu.

Posteriormente, Arabia Saudí logró reiniciar las operaciones de una infraestructura que se ha convertido en una vía esencial para sostener sus exportaciones. Su funcionamiento reduce la dependencia saudí de Ormuz y limita la capacidad de Irán para obstaculizar sus ventas mediante acciones en el estrecho.

Desde que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán alteró los flujos regionales, Riad ha utilizado esta ruta para desviar alrededor de cuatro millones de barriles diarios hacia Yanbu, según Reuters. Ese volumen equivale aproximadamente al 4 % de la oferta mundial de petróleo.

Aunque el oleoducto no sustituye por completo la importancia de Ormuz, permite que una parte sustancial del crudo saudí llegue al mar Rojo y continúe hacia los mercados internacionales sin atravesar uno de los principales puntos de tensión del conflicto.

La combinación de ambas vías de suministro está debilitando el escenario de una pérdida prolongada de millones de barriles diarios que impulsó inicialmente los precios. Sin embargo, los ataques contra buques, la vulnerabilidad de las instalaciones energéticas y la posibilidad de una nueva escalada mantienen la incertidumbre.

En paralelo, el presidente y consejero delegado de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió el lunes que los inventarios mundiales de petróleo se encuentran en niveles «preocupantemente bajos». Señaló que, durante varios trimestres, la oferta deberá atender tanto la demanda de las refinerías como la reposición de las reservas consumidas durante la guerra.

Según Nasser, el uso de existencias por países y empresas para amortiguar las alteraciones del suministro y estabilizar el mercado ha reducido los inventarios en unos 1,000 millones de barriles. Estimó que recuperar ese volumen podría tomar cerca de dos años.

ElEconomista.es interpreta que esa advertencia también podría responder al interés comercial de Aramco de sostener los precios durante el mayor tiempo posible. Esa valoración pertenece al análisis del medio y no constituye un hecho demostrado sobre las intenciones de la compañía.

Pocas horas después de las declaraciones de Nasser, se conoció que Aramco había reducido considerablemente los precios de venta de su petróleo a los mercados asiáticos para noviembre. Según Reuters, el nivel anunciado es el más bajo desde junio de 2020, con un descuento de cinco dólares respecto al promedio de las referencias de Dubái y Omán.

La curva de futuros del Brent también refleja expectativas de un mayor abastecimiento y precios progresivamente menores. Mientras el contrato para diciembre se situaba alrededor de los 97.4 dólares por barril, el correspondiente a abril cotizaba cerca de los 90 dólares y el de diciembre de 2027 alcanzaba los 81.67 dólares.

Estas cotizaciones muestran cómo el mercado valora actualmente los distintos plazos de entrega, aunque su evolución seguirá dependiendo del suministro disponible y del desarrollo del conflicto.

Fuente: elEconomista.es

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