Las dos caras de Perú se encuentran en el corazón de Lima (Video)

Lima, 16 dic (EFE).- Las voces de los manifestantes que apoyan la actuación de las Fuerzas Armadas durante las protestas de Perú, que suman 21 muertos, se enredaron este viernes en Lima con las de aquellos que gritan que los muertos en la capital «importan más que los muertos de provincia», las dos caras de un país que hoy parecen irreconciliables.

Las proclamas de «¡Policía Nacional orgullo del Perú!» se mezclaron en la céntrica Plaza de San Martín, foco histórico de protestas en Lima, con los gritos de quienes exigen la destitución de la presidenta Dina Boluarte, el cierre del Congreso y la creación de una asamblea constituyente: «¡Vamos, pueblo, carajo! ¡El pueblo no se rinde, carajo!».

Identificados con camisetas blancas, emblemas de la selección de fútbol y pancartas, defensores de la actuación de la Policía Nacional de Perú (PNP) y los militares pidieron que cese la violencia «terrorista» que les recuerda al sanguinario pasado de Sendero Luminoso.

«Quiero la libertad, la democracia, quiero un futuro libre para mis hijos y para los hijos de mis hijos. Por eso estoy acá, porque no debemos revivir el terrorismo y el pasado del terrorismo que ¿cuántas muertes causó, cuántas familias derrumbó? No al senderismo, no a la violencia», cuenta Michel, manifestante limeño a EFE.

Al igual que Michel, Martino, quien fue ataviado con un casco militar y un bate para «defenderse» y «defender Perú», dice haber salido a manifestarse «por la libertad, por la democracia, por un Perú fuerte (y) unido, por salir de estos problemas».

«¡Es lo justo! ¡Tenemos que apoyarlo y ser fuertes!», exclama Martino, al ser preguntado por la actuación de las fuerzas del orden.

Desde el inicio de las manifestaciones 21 personas han muerto, tres de ellos menores de edad, y de las cuales 17 fallecieron en enfrentamiento directo con las Fuerzas Armadas, según la Defensoría del Pueblo. Ninguna de las víctimas murieron en la capital peruana.

«Al que se porta mal, al que no hace caso a la ley, le cae el sucho (ave carroñera). Nadie tiene porqué quejarse. Es lamentable la muerte, muy lamentable, pero ¿qué hacemos? Rompen, matan, queman, incendian,…», cuenta Martino.

SEPARADOS POR UNA MURALLA POLICIAL

Al otro lado de la interminable muralla humana que marcan los escudos antidisturbios de las fuerzas del orden para cortar el acceso a la plaza San Martín, centenares de manifestantes como Velázquez exigen la destitución de Boluarte, la creación de una asamblea constituyente y el cierre del Congreso.

«Ahorita gobiernan en el Congreso los fujimoristas y se ha vuelto como en los años noventa, pura represión. Sacan al Ejército, a la Policía, ya hay como 20 muertos», lamenta Velázquez, quien se identificó así y dice sentirse «indignado» por el número de víctimas.

Velázquez recuerda que durante las manifestaciones de 2020 contra el expresidente Manuel Merino la muerte de dos jóvenes limeños, Inti Sotelo y Bryan Pintado, fueron suficientes para que a su juicio la prensa presionara para la renuncia del entonces líder del Ejecutivo.

«Los muertos de Lima importan más que los muertos de provincia, que también somos seres humanos», sentencia el manifestantes.

Eloy, otro de los manifestantes que lleva días en los alrededores de la plaza San Marín, critica duramente que la policía permita el acceso de quienes les apoyan a la plaza, mientras que asegura que a ellos la PNP les ha «sacado de San Martín».

Ante lo que considera como un trato diferenciado, la corrupción y las víctimas durante las protestas, Eloy afirma que van a «colgar» y «guillotinar» a quienes dice que «han traicionado al pueblo».

«Esto va a ser una guerra civil, papá, pero vamos a dar nuestra vida por nuestro país», dice Eloy con la voz enardecida.

Eso sí, mientras las voces y las exigencias de unos y otros manifestantes se enreda en el bullicio de la capital, cientos de peruanos continúan con su día como si nada ocurriese.

Pablo Fernández Cermeño

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