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domingo, 25 de octubre de 2026
Las protestas en Francia reavivan el debate sobre la legitimidad de Macron

Las protestas en Francia reavivan el debate sobre la legitimidad de Macron

·25 de octubre de 2026·4
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París, 25 oct.- Las protestas y movilizaciones sociales en Francia en favor del poder adquisitivo y de los servicios públicos han reavivado el debate sobre la legitimidad del presidente, Emmanuel Macron, cuya capacidad para gobernar se ve cuestionada por el bloqueo institucional, la fragmentación parlamentaria y el creciente descontento social.

El historiador francés Emmanuel de Waresquiel afirmó este domingo en la emisora France Inter que Macron ha perdido parte de su legitimidad política tras dos años de dificultades para gobernar, debido al adelanto electoral de 2024 que dejó una Asamblea Nacional fraccionada, y criticó que haya descartado tanto la dimisión como la cohabitación para afrontar la crisis institucional.

De Waresquiel estableció así un paralelismo entre la actual crisis política y dos precedentes de la Quinta República francesa: la dimisión del general Charles de Gaulle en 1969 y la cohabitación entre el presidente socialista François Mitterrand y un Gobierno de derecha encabezado por Jacques Chirac en 1986.

«Sin duda, nuestro presidente ha perdido parte de su legitimidad», aseveró el historiador, ya que, «durante dos años, el Gobierno ha sido incapaz de gobernar», constató.

Una persona sostiene una bandera francesa mientras varios manifestantes se enfrentan a agentes de policía durante una protesta contra el alto costo de la vida en Burdeos, Francia, el 24 de octubre de 2026. EFE/EPA/GUILLAUME PINON

Francia ha tenido varios primeros ministros desde las legislativas anticipadas de julio de 2024: Gabriel Attal, que permaneció en el cargo hasta septiembre; Michel Barnier (del 5 de septiembre al 13 de diciembre de 2024.

Cayó tras una moción de censura); François Bayrou (hasta el 9 de septiembre de 2025. Perdió una moción de confianza en la Asamblea Nacional) y Sébastien Lecornu, que dimitió en octubre de 2025, pero Macron lo nombró de nuevo el día 10 de ese mismo mes).

Y es que la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024, anunciada tras la victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas, desembocó en unas legislativas anticipadas que dejaron una Asamblea fragmentada y sin una mayoría clara.

Una situación que ha complicado la aprobación de iniciativas gubernamentales y ha obligado al Ejecutivo a buscar apoyos entre distintas fuerzas políticas, con un telón de fondo de tensiones sobre la orientación de la política económica y social.

Las críticas a la autoridad política de Macron también han sido objeto de análisis este fin de semana por parte de otros expertos debido a la ola de protestas que sacuden al país.

«Este acontecimiento, difícil de prever para la mayoría, ha afectado a un poder ejecutivo débil por razones constitucionalmente evidentes, ya que carece de mayoría y, por lo tanto, de legitimidad real», señaló el profesor de Derecho Público Denis Baranger en un artículo publicado por el diario Le Monde el sábado. «Un gobierno minoritario no puede gobernar bien», recalcó.

El politólogo Luc Rouban, en el mismo artículo, situó las movilizaciones en la continuidad del movimiento de los ‘chalecos amarillos’ y destacó la paradoja de un presidente que es tanto destinatario de las demandas ciudadanas como objeto de su ira y descontento, como ejemplifican muchos lemas y cánticos en las manifestaciones, y que trata de desactivar el Gobierno multiplicando sus reuniones con líderes políticos, sindicales y estudiantiles.

«Es una agitación estéril, porque no produce resultados y, sobre todo, el propio Emmanuel Macron está dando a los franceses la clave para comprender todo lo que ha fracasado en los últimos diez años», argumentó Jean-Jacques Urvoas, catedrático de Derecho Público de la Universidad de Brest.

«Faccioso»

De Waresquiel también cuestionó el uso del término ‘faccioso’ por parte de Macron para referirse a los autores de los actos violentos en la manifestación del 17 de octubre, que conmocionó a Francia y sorprendió al mundo.

El historiador señaló que esa palabra remite al vocabulario político de la monarquía francesa, incluido el utilizado en tiempos de María Antonieta y Luis XVI, y su utilización puede revelar una desconexión entre el poder y la sociedad.

«Cuando un fenómeno o un grupo de protesta se tacha de faccioso, indica un malentendido entre quienes ostentan el poder, por un lado, y lo que sucede en el seno de la sociedad, por el otro», concluyó. EFE

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