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León XIV concluye histórica visita a España con un llamado a la unidad, la solidaridad y una migración más humana

Tenerife, Islas Canarias, 12 junio. – El papa León XIV concluyó este viernes su primera visita oficial a España tras una intensa agenda de siete días que lo llevó desde Madrid hasta las Islas Canarias, donde centró buena parte de sus mensajes en la defensa de los migrantes, la dignidad humana, la fraternidad entre los pueblos y la necesidad de construir sociedades más inclusivas y solidarias.

El viaje apostólico culminó en Tenerife con una multitudinaria misa celebrada en el puerto de Santa Cruz, encuentros con migrantes, recorridos por las calles de San Cristóbal de La Laguna y una serie de actividades pastorales que marcaron el cierre de una visita considerada histórica por la Iglesia católica española.

Antes de abandonar territorio español, el pontífice envió un mensaje al rey Felipe VI en el que expresó su agradecimiento por la acogida recibida durante toda la semana.

“Al regresar a Roma a la conclusión de mi viaje apostólico, deseo expresar una vez más mi gratitud a Vuestra Majestad, a las autoridades y al pueblo de España por la cálida bienvenida y la generosa hospitalidad brindada durante esta visita”, señaló León XIV en un telegrama divulgado por la Santa Sede.

Un último día centrado en la migración

La jornada final del pontífice estuvo marcada por una intensa agenda en Tenerife, donde dedicó sus principales intervenciones a reflexionar sobre el fenómeno migratorio y la necesidad de fortalecer los valores de acogida y convivencia.

La primera actividad del día tuvo lugar en el centro de acogida Las Raíces, donde el papa compartió con migrantes procedentes principalmente de Senegal y otros países africanos.

Durante su intervención, pronunciada en francés para facilitar la comunicación con los residentes del centro, León XIV afirmó que las migraciones pueden convertirse en una oportunidad de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos.

“El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se entrega a todos y nos reúne en la unidad”, expresó el pontífice ante decenas de migrantes.

Posteriormente se trasladó a la plaza del Cristo de La Laguna, donde participó en un encuentro dedicado a la integración de las personas migrantes.

Allí defendió la necesidad de una acogida basada en el respeto mutuo y llamó tanto a las sociedades receptoras como a los inmigrantes a construir espacios de convivencia.

El papa sostuvo que quienes llegan a un nuevo país deben integrarse plenamente a la comunidad que los recibe, aprender su idioma, respetar sus leyes, conocer sus costumbres y participar activamente en la vida social.

Al mismo tiempo, insistió en la obligación moral de ofrecer oportunidades dignas a quienes abandonan sus países de origen en busca de mejores condiciones de vida.

Durante ese mismo acto lanzó una de las declaraciones más contundentes de toda su visita al condenar a las redes de tráfico de personas.

“Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada y cada trabajador explotado, quienes organizan estas rutas de muerte tendrán que responder ante la justicia divina”, afirmó.

Encuentro con migrantes y testimonios de inclusión

Más tarde, León XIV visitó San Cristóbal de La Laguna, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde escuchó testimonios de personas que trabajan en la acogida e integración de migrantes llegados a Canarias a través de pateras y cayucos.

Durante el encuentro también escuchó relatos de hombres y mujeres que vivieron personalmente el drama de la migración irregular y que hoy intentan reconstruir sus vidas en territorio español.

En el marco de esta actividad, varios jóvenes africanos agradecieron al pontífice la atención prestada a la crisis migratoria y le pidieron continuar sensibilizando a la comunidad internacional.

Los jóvenes recordaron que detrás de cada migrante existe una historia humana marcada por la esperanza, el sacrificio y la búsqueda de oportunidades.

“No basta con gestionar llegadas o reforzar fronteras. Detrás de cada embarcación hay una persona, una familia y un sueño”, señalaron durante el encuentro.

Una ciudad que recibió al papa entre vítores y tradiciones

La visita a La Laguna estuvo acompañada por una multitud de fieles que se congregaron a lo largo del recorrido realizado por el papa en el papamóvil.

Miles de personas ocuparon calles, plazas y balcones para saludar al pontífice durante su paso por una de las ciudades más emblemáticas del archipiélago canario.

Uno de los momentos más llamativos de la jornada ocurrió cuando el tradicional silbo gomero, ancestral sistema de comunicación reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, fue utilizado para dar la bienvenida al pontífice.

A través del proyecto “Dos Patrimonios Hermanados”, los silbadores transmitieron un mensaje especial: “¡Qué corran la voz, que ya viene el papa, alcemos la mirada!”.

El singular recibimiento fue acompañado por aplausos, vítores y expresiones de entusiasmo de miles de personas que siguieron el recorrido del pontífice.

Posteriormente, León XIV realizó una breve parada en la sede del Obispado de La Laguna, donde improvisó unas palabras desde uno de los balcones del edificio.

Ante una multitud congregada frente a la sede episcopal, destacó el valor de la fraternidad y la dignidad humana.

“Todos somos hermanas y hermanos. Algunos son peruanos, otros colombianos, venezolanos o canarios, pero todos formamos una sola familia”, expresó.

Añadió que toda persona merece ser reconocida con la dignidad que Dios le ha otorgado desde el momento mismo de su creación.

Misa multitudinaria en Santa Cruz de Tenerife

La última gran actividad del viaje apostólico fue una misa celebrada en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde miles de fieles participaron en una ceremonia que puso fin a la presencia del pontífice en España.

Durante la homilía, León XIV agradeció el recibimiento ofrecido por los habitantes de Tenerife y destacó el carácter hospitalario de la isla.

El pontífice elogió la capacidad de la sociedad canaria para convertirse en un espacio de acogida y convivencia, describiéndola como una tierra de “rostro amigo”, abierta a las personas y comprometida con la fraternidad.

Asimismo, aprovechó la ocasión para reflexionar sobre el modelo de desarrollo económico de los destinos turísticos.

Sin mencionar situaciones concretas, advirtió sobre los riesgos de reducir todas las actividades humanas a criterios exclusivamente económicos.

En referencia a la vocación turística de Tenerife, afirmó que el progreso no puede medirse únicamente en términos de rentabilidad o beneficios financieros.

El papa recordó enseñanzas de su predecesor, Francisco, acerca de la tendencia contemporánea a vivir con excesiva prisa y bajo una permanente presión por producir y consumir.

Según señaló, esta dinámica termina afectando las relaciones humanas y también el equilibrio ambiental.

Un mensaje final de unidad

Al concluir la celebración eucarística, León XIV dirigió un último mensaje a los españoles antes de emprender el regreso a Roma.

Visiblemente emocionado, aseguró que abandonaba España profundamente agradecido por el cariño recibido durante toda la semana.

“Regreso a Roma conmovido por el gran afecto que he encontrado durante estos días”, manifestó.

El pontífice dijo sentirse reconfortado por los testimonios de fe, solidaridad y amor a la Iglesia que pudo presenciar a lo largo de su recorrido por diversas ciudades españolas.

También hizo un llamado a fortalecer la unidad social y el diálogo en tiempos marcados por la polarización y los desafíos globales.

Una avería retrasa el regreso a Roma

Cuando parecía concluida la visita, un incidente técnico obligó a modificar los planes de regreso del pontífice.

El avión de Iberia que debía trasladarlo desde el aeropuerto Tenerife Norte hasta Roma presentó una avería técnica que impidió su salida.

La situación obligó a desembarcar a todos los pasajeros y a la delegación vaticana mientras se evaluaban las alternativas disponibles.

Inicialmente se contempló el envío de una nueva aeronave desde Madrid, pero posteriormente la Casa Real y el Gobierno español informaron que el rey Felipe VI puso a disposición del pontífice un avión Falcon del Ejército del Aire para facilitar su regreso a Italia.

Finalmente, la aeronave militar despegó del aeropuerto Tenerife Norte a las 18:09 horas locales con León XIV y sus colaboradores más cercanos a bordo, poniendo fin a una visita que dejó imágenes multitudinarias, mensajes de solidaridad hacia los migrantes y reiterados llamados a la fraternidad entre los pueblos.

Con su partida concluyó una semana que será recordada como la primera visita de León XIV a España y una de las más significativas realizadas por un pontífice en territorio español durante los últimos años.

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