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domingo, 27 de septiembre de 2026
León XIV lleva a Lourdes su defensa de la vida en una visita marcada por los abusos en la Iglesia

León XIV lleva a Lourdes su defensa de la vida en una visita marcada por los abusos en la Iglesia

·27 de septiembre de 2026·10

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LOURDES, Francia, 27 sept.— El papa León XIV llevó este domingo al santuario de Lourdes su mensaje de rechazo a la eutanasia y a la muerte con asistencia médica, en una jornada que también contemplaba un encuentro con sobrevivientes de abusos sexuales del clero, según informó Associated Press.

El pontífice se reunió con los obispos franceses antes de celebrar una misa en la pradera situada junto a la basílica principal del santuario, donde se congregaron unas 150,000 personas, de acuerdo con las estimaciones citadas en el reporte.

Desde primeras horas del domingo, cientos de autobuses llegaron a Lourdes en una caravana de varios kilómetros para trasladar a los peregrinos. Los asistentes recibieron al papa con aclamaciones y saludos cuando recorrió el lugar en su papamóvil antes de la ceremonia.

Situado cerca de la frontera con España, Lourdes se convirtió en uno de los principales destinos de peregrinación del catolicismo después de que la Iglesia reconociera oficialmente las apariciones de la Virgen María que una joven afirmó haber presenciado en 1858.

El santuario recibe cada año a millones de visitantes, entre ellos numerosos enfermos y personas con discapacidad que acuden con la esperanza de sanar mediante el agua del manantial de la gruta donde, según la tradición católica, ocurrieron las apariciones.

León XIV llegó el sábado por la noche procedente de París. Poco después de su llegada, rezó en la Gruta de las Apariciones y bebió agua del manantial.

“Ha dado un mensaje de esperanza para Francia, un mensaje de esperanza y grandeza para Francia, y renovación para Francia”, expresó a AP Pierre Caziljc, un peregrino parisino.

Durante su visita de cuatro días a Francia, el papa ha insistido en la necesidad de renovar el respeto por la vida humana, conforme a la doctrina católica que establece su protección desde la concepción hasta la muerte natural. Esa posición sustenta la oposición de la Iglesia al aborto y a la muerte con asistencia médica.

El mensaje se produce en un país cuya Asamblea Nacional consagró en 2024 el aborto como un derecho constitucional y que, según la información de AP, recientemente dio la aprobación definitiva a un proyecto de ley que permite a adultos con enfermedades incurables recibir medicación letal.

En Lourdes, donde la Iglesia ha reconocido 72 curaciones como “milagrosas”, la defensa de las personas enfermas, frágiles y vulnerables adquiere un significado particular.

El santuario también se ha convertido, en años recientes, en un espacio al que acuden sobrevivientes de abusos sexuales del clero como parte de su proceso de recuperación. El programa del pontífice incluía una reunión este domingo con siete sobrevivientes, entre ellas una mujer agredida cuando ya era adulta, una dimensión de la crisis de abusos que plantea nuevos desafíos a la Iglesia.

La Iglesia francesa ha afrontado un profundo examen de su historial de violencia sexual. Una investigación independiente publicada en 2021 estimó que, durante un período de 70 años, unos 330,000 niños habían sufrido agresiones por parte de aproximadamente 3,000 sacerdotes y trabajadores de la institución.

Aunque la metodología y las conclusiones del informe recibieron críticas, los obispos franceses establecieron un mecanismo independiente de compensación para las víctimas. Hasta la fecha, ese sistema ha recomendado pagos de la Iglesia superiores a los 20 millones de euros, equivalentes a unos 22.7 millones de dólares.

El mismo día en que León XIV llegó a París, un grupo de víctimas difundió una carta abierta en la que le solicitó reconocer la responsabilidad de la Iglesia. Sus firmantes también cuestionaron que los siete sobrevivientes convocados al encuentro con el papa hubieran sido seleccionados por la institución y no por organizaciones de víctimas.

“La Iglesia debe renunciar a su posición de ser a la vez juez y parte en el procedimiento”, señalaron en la carta publicada por el periódico francés Libération.

La visita a Lourdes también sitúa al pontífice ante el caso del reverendo Marko Rupnik, uno de los artistas de mosaicos más conocidos del mundo católico, cuya obra decoraba la fachada de una de las basílicas del santuario.

Rupnik está siendo juzgado por un tribunal del Vaticano tras las acusaciones de más de dos docenas de mujeres, quienes afirman haber sufrido abusos psicológicos, espirituales y sexuales desde la década de 1990, incluidos episodios ocurridos durante la elaboración de sus obras.

Según el reporte de AP, sus superiores jesuitas encubrieron el caso durante tres décadas. También surgieron sospechas de que el papa Francisco había protegido a Rupnik, quien pertenecía a la misma orden religiosa. Ante la indignación pública y la atención mediática, Francisco ordenó en 2024 un proceso canónico que continúa abierto.

Las denuncias generaron, además, un debate sobre el destino de los mosaicos del sacerdote, presentes en basílicas de distintas partes del mundo.

En Lourdes, el obispo Jean-Marc Micas decidió en 2024 suspender la iluminación nocturna de la fachada de la basílica de Notre Dame du Rosaire. Posteriormente dispuso cubrir las puertas decoradas y, más recientemente, ordenó ocultar por completo los mosaicos de la fachada.

Micas fundamentó su decisión en que las víctimas de abusos que visitan el santuario en busca de sanación no deberían verse obligadas a contemplar esas obras.

El sábado por la noche, cuando León XIV se dirigía a la gruta, su papamóvil pasó junto a la basílica, cuyos mosaicos permanecían cubiertos.

Antes del viaje papal, cinco mujeres que afirman haber sido víctimas de Rupnik enviaron una carta a León XIV en la que valoraron la decisión del obispo de ocultar las obras. Sin embargo, criticaron la respuesta del Vaticano a sus denuncias y las tres décadas que debieron esperar para ser escuchadas.

“Este prolongado y estruendoso silencio ha sido vivido por nosotras, las víctimas, como una violencia adicional y continua”, escribieron.

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