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martes, 20 de octubre de 2026
Los derechos de los trabajadores dominicanos

Los derechos de los trabajadores dominicanos

·20 de octubre de 2026·4
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Por: Luis Fernández

Para hablar de las luchas de los trabajadores dominicanos por sus legítimos derechos, debemos recordar las luchas de Mauricio Báez y el liderazgo obrero de la época, cuya heroica resistencia detonó con la gran huelga azucarera de 1946, que paralizó la producción de caña de azúcar en los ingenios de San Pedro de Macorís y la Romana, exigiendo el cumplimiento estricto de la jornada de 8 horas diarias y un aumento salarial justo.

Pasada la tormenta de la huelga y reanudada la producción de azúcar, la dictadura desató una sangrienta cacería selectiva contra los cabecillas del movimiento. Notables dirigentes sindicales como Ángel Dickson (Blanquita) y Porfirio Quezada (Negrito) fueron ejecutados de forma extrajudicial, para salvar su vida Mauricio Báez se vio forzado a asilarse en la embajada de México y salir al exilio hacia Cuba, donde el 8 de diciembre de 1950, fue secuestrado y desaparecido por agentes trujillistas.

Aunque el movimiento sindical fue descabezado mediante el terror, la histórica movilización de 1946 demostró que la dictadura no era invencible, lo que obligó al régimen Trujillista a promulgar regulaciones legales para contener el descontento social latente, como la ley 637 sobre prestaciones laborales, La Ley No. 1896 de Seguros Sociales y El Código Trujillo de Trabajo (1951).

Después de caída la dictadura y luego de una histórica elección en 1962, llega al poder un hombre con la firme convicción de que la democracia política era inviable sin justicia social y dignidad económica para la clase obrera, Juan Bosch inició una nueva era para la República Dominicana, promulgando una de las constituciones más progresistas de la historia dominicana.

En esta histórica constitución se consagraron formalmente el derecho a la huelga, la libertad sindical, la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas y una protección estricta contra los despidos injustificados, además estableció que la vivienda de un trabajador humilde no podía ser embargada por deudas, protegiendo el techo de su familia, con estos derechos las bases de la dignidad laboral y la conciencia de clase quedaron sembradas en la población.

Hay un hecho que relata de forma clara la actitud del gobierno de Juan Bosch en 1963, frente a los trabajadores y fue la situación originada cuando los trabajadores del central azucarero de La Romana (South Puerto Rico Sugar Compaña), la empresa privada más grande del país en ese momento, organizaron una huelga masiva exigiendo aumentos salariales justificables por los altos precios internacionales del azúcar.

A esta huelga los sectores conservadores le exigían al gobierno enviar al ejército para reprimir la huelga y desalojar a los obreros, Juan Bosch se negó rotundamente a usar las armas del Estado contra los trabajadores. En su lugar, el gobierno medió de forma justa, logrando que la empresa multinacional cediera gran parte de sus ganancias en beneficios directos para los jornaleros dominicanos.

La lucha de los trabajadores continuó ya que después del golpe de estado de 1963, el país entro en un claro proceso de retroceso que se profundizó, con el gobierno de los 12 años de Balaguer, donde destacados dirigentes sindicales como Francisco Antonio Santos, Julio de Peña Valdez, Barbarin Mojica, Miguel Soto, Nelsida Marmolejos Fernando de la Rosa, Eugenio Pérez Cepeda, Carlos Tomás Fernández y otros muchos dirigentes, de las organizaciones de trabajadores, libraron una dura lucha contra un régimen marcado por la confrontación política y la resistencia popular.

Luego de numerosas huelgas y conflictos llegamos al año 1992, donde nace como fruto de un histórico consenso alcanzado en un diálogo tripartito entre el Gobierno, los sindicatos de trabajadores y el sector empresarial, el Código de Trabajo de la República Dominicana (Ley No. 16-92).El código aprobado en 1992 fija oficialmente la jornada de trabajo en 44 horas semanales y 8 horas diarias, establece la escala obligatoria de indemnización por desahucio, obliga al pago del salario 13 libre de impuestos, retenciones o embargos y obliga a las empresas a distribuir el 10% de sus utilidades netas anuales entre sus trabajadores,

34 años después de su promulgación, el Código de 1992 se encuentra bajo un intenso debate de modificación en el Congreso Nacional, en la modificación del actual código de trabajo el tema más importante y sensible es la cesantía laboral, lo que ha generado intensos debates por la oposición del sector empresarial a reconocer esta conquista de los trabajadores, la que pretender limitar, reducirla o transformarla con esquemas que en la práctica debilitan su esencia, haciendo que el trabajador dominicano quede desprotegido.

En escritos anteriores alerté al movimiento sindical y a la sociedad, del peligro que había de caer en una contrarreforma laboral, si no se era firme en la defensa de los intereses de los trabajadores dominicanos, los que a través de sus organizaciones se han opuesto a las pretensiones del sector patronal, de poner topes o modificar el cálculo del auxilio de cesantía , indicando que la cesantía es innegociable ya que esto sería profundizar la desigualdad y crear más incertidumbre para el trabajador.

Los trabajadores dominicanos han logrado algunos avances después de la caída de la dictadura trujillista, pero estos que han sido frutos de mucha lucha, represión, persecución y muertes, no pueden ser erradicados ni mucho menos distorsionar conquistas históricas, por un sector patronal que muchas veces se resiste a redistribuir mejor la riqueza y frente a Estados que solo priorizan un crecimiento económico que favorece a unos pocos y solo produce más pobreza y desigualdad.

El bajo nivel de los salarios en la República Dominicana, el alto costo de la vida, la reducción de la informalidad laboral, equidad, justicia social, distribución justa de las riquezas del país y una auténtica libertad sindical, son parte de los desafíos actuales de los trabajadores dominicanos, en su lucha permanente por sus derechos, que hoy se enfrentan a un sistema que les exige todo y en cambio les devuelve muy poco.

Luis Fernández
Analista Político y escritor
Santo Domingo R.D.

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