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miércoles, 28 de octubre de 2026
Netanyahu encabeza el recuento sin mayoría y los partidos árabes podrían decidir el próximo gobierno de Israel

Netanyahu encabeza el recuento sin mayoría y los partidos árabes podrían decidir el próximo gobierno de Israel

·28 de octubre de 2026·5
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Jerusalén, 28 de octubre de 2026.— El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mantiene la ventaja en el escrutinio de las elecciones legislativas, pero el retroceso de su coalición de derecha y extrema derecha abrió un escenario de negociaciones en el que los partidos árabes podrían resultar decisivos para determinar quién encabezará el próximo gobierno.

Con el 84 % de los votos contabilizados, el bloque de Netanyahu reunía 54 escaños, frente a los 49 de la oposición encabezada por el centrista Gadi Eisenkot. Las formaciones árabes sumaban otros 17 representantes. Ninguno de los dos grandes bloques alcanzaba los 61 diputados necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí, integrado por 120 miembros.

El Likud conservaba su condición de partido más votado, pero esa primera posición no garantiza a Netanyahu la continuidad en el poder. Eisenkot podría desplazarlo si consigue articular una mayoría alternativa, aunque para ello tendría que superar las diferencias entre sus posibles aliados y las resistencias a cooperar con las fuerzas árabes.

La participación se acercó al 78 % del electorado, el nivel más elevado desde 1999. Los resultados definitivos se conocerán cuando concluya el escrutinio, incluidos los cientos de miles de votos emitidos mediante procedimientos especiales por militares y diplomáticos.

El respaldo árabe, en el centro de las negociaciones

Netanyahu rechazó la posibilidad de formar un Ejecutivo que dependa de los partidos árabes, cuyos electores pertenecen a una comunidad que representa alrededor del 20 % de la población israelí.

Tras votar, el mandatario defendió la formación de un gobierno fuerte, de derecha y nacionalista, y sostuvo que depender de agrupaciones árabes que calificó de antisionistas pondría en peligro al país.

Eisenkot, en cambio, dejó abierta la posibilidad de cooperar con esas fuerzas bajo determinadas condiciones, entre ellas el reconocimiento de Israel como Estado judío y el rechazo a Hamás. Sin embargo, algunos de sus eventuales socios ya se han pronunciado contra esa alternativa, lo que complica la construcción de una mayoría.

El dirigente árabe-israelí Yussef Jabareen llamó a establecer una alianza entre judíos y árabes que permita terminar con el gobierno de Netanyahu. En declaraciones a medios israelíes, sostuvo que quienes aspiren a ofrecer una alternativa deben dialogar con sus representantes y abrir un camino hacia el cambio.

Las dos principales listas árabes emergieron como actores fundamentales: la Lista Conjunta, que agrupa a tres partidos de mayoría árabe, y la Lista Árabe Unida, conocida como Raam y encabezada por Mansour Abbas.

Durante una celebración en la sede de su partido, Abbas reivindicó el protagonismo de su comunidad en la vida política. Su agrupación se convirtió en 2021 en la primera formación árabe en integrar una coalición de gobierno israelí, aunque aquella experiencia fue breve.

Ciudadanía, identidad y representación

Yussef Jabareen La eventual participación de los partidos árabes en un gobierno alternativo vuelve a situar en el debate la identidad del Estado y el lugar de su minoría árabe, descendiente de los palestinos que permanecieron en el territorio tras la creación de Israel en 1948.

Aunque sus integrantes poseen ciudadanía israelí, denuncian discriminación y cuestionamientos a su lealtad por expresar solidaridad con la causa palestina. Esa tensión se profundizó después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Yair Golan, líder de Los Demócratas y partidario de incorporar a las formaciones árabes a una coalición opositora, consideró que el resultado debe servir para superar la separación política entre electores judíos y árabes, una división que atribuyó a Netanyahu.

El retroceso del oficialismo también reflejó el desgaste de algunos de sus socios más radicales, entre ellos el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, conocido por sus posiciones de línea dura en materia de seguridad y frente a los palestinos.
El peso de las guerras y del reclutamiento militar
Las elecciones estuvieron marcadas por el cansancio social provocado por las guerras y las consecuencias del ataque del 7 de octubre, así como por el malestar ante las exenciones del servicio militar obligatorio de las que se benefician sectores judíos ultraortodoxos.

Esos privilegios han alimentado las críticas contra el Ejecutivo en un país donde la mayoría de los ciudadanos judíos está obligada a cumplir el servicio militar.

El resultado, sin embargo, también mostró las dificultades de la oposición para convertir todo el descontento en una mayoría parlamentaria.

Los detractores de Netanyahu lo acusan de prolongar el conflicto por conveniencia política, debilitar la independencia judicial y permitir que los ultraortodoxos eludan el reclutamiento. Sus seguidores, por el contrario, lo consideran un dirigente capaz de proteger la seguridad nacional y la identidad judía frente a las presiones internacionales.

Eisenkot construyó su candidatura sobre su trayectoria militar y la promesa de recuperar la confianza de los ciudadanos y mejorar la posición internacional de Israel.

Su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza, una experiencia que sus simpatizantes destacan como muestra de su cercanía al sufrimiento de las familias afectadas por la guerra. Entre las prioridades de las fuerzas que podrían respaldarlo figuran ampliar el reclutamiento de los ultraortodoxos y fortalecer la independencia del Poder Judicial.

Herzog deberá evaluar quién puede formar gobierno

Aunque el Likud termine como la fuerza más votada, el presidente israelí, Isaac Herzog, no está obligado a encargar a Netanyahu la formación del Ejecutivo. Su decisión dependerá de las posibilidades de cada aspirante de reunir los apoyos parlamentarios necesarios.

Otra opción sería un gobierno minoritario, obligado a negociar con partidos ajenos al gabinete para aprobar leyes y sostener su gestión.

Si las conversaciones fracasan, Israel podría celebrar nuevas elecciones a comienzos del próximo año. Ese desenlace recordaría el prolongado bloqueo que llevó al país a organizar cinco comicios entre abril de 2019 y noviembre de 2022.
Hezbollah no anticipa cambios regionales

Desde el exterior, un funcionario político de Hezbollah, que habló bajo condición de anonimato, sostuvo que un eventual relevo de gobierno no modificaría sustancialmente la política israelí hacia el Líbano, Siria, Gaza y Cisjordania.

El representante del movimiento chiita afirmó que su organización no espera una transformación de lo que describió como la postura expansionista de Israel y aseguró que mantendrá su respaldo a los palestinos y su política de resistencia frente a la ocupación.

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