Los retos de Luis, Leonel y Danilo

Por Euri Cabral
En los últimos meses el panorama político dominicano ha tomado un giro muy interesante y llamativo. Debido a la difícil situación que vivió el PLD, con la agresiva campaña de destrucción que impulso el gobierno y el ministerio público, y la baja votación alcanzada en las elecciones del 2024, muchos pensaron que ese partido desaparecería como opción política, y que nuevamente se impondría una polarización bipartidista, ahora entre el PRM y la Fuerza del Pueblo.
Sin embargo, lo que ha sucedido es que el PLD ha renacido como el ave fénix, se ha fortalecido enormemente, está haciendo una campaña interna entre aspirantes presidenciales que ha llamado poderosamente la atención, y en muchas encuestas ya está superando el 20%.
Eso ha provocado que en la actualidad ninguno de los tres partidos principales tenga seguridad de que ganará en primera vuelta y todo apunta a una segunda vuelta electoral, donde tampoco se puede decir a ciencia cierta cuáles serán los dos partidos que van a clasificar.
Ante esa nueva realidad electoral, a cada líder principal de los tres grandes partidos dominicanos se les presentan grandes y graves retos, que deben asumir y resolver. En el caso del PRM, cuyo lider principal es sin lugar a dudas el presidente Luis Abinader, el más grande reto que debe asumir es ser la pieza fundamental de la unidad interna de ese partido y garantizar que pueda quedarse en el poder. Esa no es una tarea fácil. Los vientos huracanados entre los aspirantes presidenciales del PRM están muy altos y complicados, especialmente entre David Collado y Carolina Mejía, quienes se perfilan como los de mayor apoyo a lo interno de ese partido.
El presidente Abinader debe hilar muy fino y maniobrar con suma presteza para lograr que el PRM no quedé afectado de una posible división, pues partido en el poder que se divide, pierde el poder. El PLD en el 2020 es la muestra más clara.
Si David es el favorecido como candidato, el presidente Abinader debe emplearse a fondo para negociar importante cuotas de poder con Carolina y el expresidente Hipólito Mejía, de manera que estos no vayan a provocar problemas internos. Si la favorecida es Carolina, el presidente Abinader tiene que convencer a David de que no abandone el PRM y pueda ser un factor importante para que ese partido retenga el poder.
Es una tarea difícil, complicada, llena de espinas, pero no imposible de ser lograda. El presidente Abinader ha dado muestras de que tiene capacidad de negociar, de concertar y de convencer En el caso de la Fuerza del Pueblo, el lider de ese partido, Leonel Fernández, está enfrentando en estos momentos un reto complicado y peligroso. Es un exceso de triunfalismo que hay en un sector de la FP, que incluso se están repartiendo los cargos en el gobierno creyendo que ya ganaron las elecciones.
Ese triunfalismo es sumamente peligroso. Leonel lo sabe y ha dado pasos para frenarlo. Otro gran reto que debe saber manejar el presidente Fernández es la figura de su hijo Omar y su creciente popularidad.
Omar es un fenómeno político de gran dimensión que, de alguna manera, presiona la candidatura presidencial de su padre. Leonel debe entender y manejar esa situación con mucho tacto y mucho sentido estratégico.
El otro gran reto de Leonel es superar la debilidad del liderazgo municipal de la FP y enfrentar con acierto el creciente proceso que se está dando en militantes de la FP, de abandonar las filas de esa organización para volver al PLD.
En cuanto al PLD, su lider principal, Danilo Medina, tiene el gran reto de continuar la línea de fortaleza que lleva el PLD y llevarlo a ser una opción de poder, capaz de salir airoso en las elecciones municipales de febrero del 2028 y jugar un papel de primer orden en las presidenciales de mayo de ese año. Danilo es un gran estratega y un visionario.
Sabe muy bien cómo mover los hilos de la política para lograr buenos resultados. En ese orden, él tiene el gran reto de ser la garantía fundamental de la unidad interna del PLD, logrando que ese partido siga unificado y fortalecido, independientemente de que el candidato que se escoja sea Francisco Javier o Gonzalo Castillo.
Danilo no puede pemitir ningún tipo de fisura o fraccionamiento en el PLD, ya que eso frenaría la línea de ascenso y legitimación popular que lleva ese partido de cara a la población. Los buenos gobiernos del PLD, y en especial los de Danilo, son la referencia más inmediata para los votantes ante los desaciertos y errores de los gobiernos del PRM. Danilo sabe eso muy bien y debe aprovecharlo al máximo.
Euri Cabral
Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com
