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martes, 27 de octubre de 2026
Lula moviliza a millones para ganar elecciones en Brasil, Bolsonaro impugna y Trump insinúa un amaño

Lula moviliza a millones para ganar elecciones en Brasil, Bolsonaro impugna y Trump insinúa un amaño

·26 de octubre de 2026·4
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BRASILIA, 26 oct. — La remontada del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para ganar la segunda vuelta electoral de Brasil ya enfrenta su primer obstáculo, después de que su contrincante, el senador Flávio Bolsonaro, anunció sus intenciones de organizar un rechazo generalizado de los resultados.

Lula, quien convenció a 10,4 millones de votantes adicionales para que le brindaran su apoyo en la segunda vuelta, tiene previsto asumir su cuarto mandato no consecutivo el próximo 5 de enero de 2027. Actuará como contrapeso en una región donde los gobiernos se han ido desplazando hacia la derecha para alinearse con las políticas del mandatario estadounidense Donald Trump. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, prometió acercarse a Washington.

Trump insinuó el lunes, sin aportar evidencias, que la reelección de Lula estuvo “amañada”.

“Las elecciones tienen que ser indiscutibles y me pareció que se veía muy mal”, dijo Trump antes de volar a Mississippi para un evento de campaña. Añadió: “Me pareció que tenía muy mala pinta, la forma en que se tabularon”.

Trump añadió: “Parecía otra elección amañada, francamente”.

Bolsonaro anunció el domingo en conferencia de prensa que solicitará que se anulen los comicios después de que se concedió una prórroga en los horarios de votación a solicitud de ambos candidatos a última hora de la jornada electoral, la cual provocó confusión y caos. Pero en un video publicado en sus redes sociales no repitió ese mismo mensaje , y en su lugar prometió organizar una oposición a Lula.

Bolsonaro afirmó que presionará al tribunal electoral para anular los resultados, algo que nunca ha sucedido.

Eso sería un enorme obstáculo: Bolsonaro tendría que presentar pruebas de que los 4,4 millones de votos por los que ganó Lula fueron fraudulentos —y convencer de ello a los ocho miembros del pleno del tribunal electoral. Además, tendría que hacerlo antes de la certificación de los resultados, el próximo 18 de diciembre.

“Voy a reunir a diputados y senadores electos para organizar nuestra estrategia y hacer de la Cámara baja y del Senado nuestra fortaleza para luchar contra la barbarie que sucederá durante cuatro años más con Lula”, declaró Bolsonaro.

Bolsonaro señaló también que el lunes visitó a su padre, quien cumple una sentencia de 27 años en arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado. Jair Bolsonaro impugnó sin éxito su derrota ante Lula hace cuatro años.

Las primeras señales provenientes de las instituciones de Brasil y de mandatarios de toda la región, incluidos gobernantes conservadores que se oponen a Lula, dejan entrever que la comunidad internacional y las instituciones nacionales respetarán los resultados.

Incluso con la prórroga de la votación, la victoria de Lula fue contundente. El mandatario, que pronto cumplirá 81 años, obtuvo más de 64 millones de votos frente a poco menos de 60 de Bolsonaro, una diferencia de casi el 4%.

El presidente de la autoridad electoral de Brasil, Kassio Nunes, quien fue designado para el Supremo Tribunal Federal por el expresidente Jair Bolsonaro, estuvo entre quienes reconocieron la victoria de Lula el domingo.

“Esta es una batalla realmente cuesta arriba para Flávio Bolsonaro. Importantes actores en Brasil están cerrando filas en torno a Lula, a veces a regañadientes”, observó Brian Winter, analista de Brasil y editor en jefe de Americas Quarterly.

“Percibo que estas figuras en el poder en realidad no quieren tomar la vía de realmente impugnar una elección”, añadió.

Los números detrás de la victoria de Lula

La clave del triunfo de Lula fueron los 14,1 millones de votantes adicionales que acudieron a sufragar en la segunda vuelta, incluidos quienes votaron por otros candidatos en la primera ronda.

Analistas señalan que tres cuartas partes de esos votos fueron para Lula, lo que le dio la victoria. Y, de manera notable, en la primera vuelta hubo un récord de brasileños que decidieron no votar, mientras que la segunda vuelta registró el menor número de abstenciones de la historia.

Lula entregó su campaña digital al legislador André Janones, quien montó una feroz y persistente operación en redes sociales que movilizó a muchos votantes indecisos. La herramienta clave de Janones fue un canal en la aplicación de mensajería WhatsApp llamado “El Ejército de Lula”, que reunió a casi 11 millones de personas y las movilizó para hacer campaña en redes sociales a favor del mandatario.

Janones “básicamente adoptó el estilo de política agresiva de la derecha, mensajes muy intensos y constantes”, explicó Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales en la Fundação Getulio Vargas en Sao Paulo.

“La derrota en la primera vuelta sacudió a la campaña de Lula y la llevó a actuar. La estrategia durante la primera vuelta fue deslucida y hubo muchas disputas internas”, afirmó Stuenkel.

Juliano Cortinhas, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Brasilia, señaló que la iniciativa de Lula en redes sociales para la segunda vuelta también fue clave para presionar a Meta, propietaria de Instagram, WhatsApp y Facebook, para que pusiera fin a lo que denunció como un sesgo pro-Bolsonaro.

El máximo tribunal electoral de Brasil dictaminó el 15 de octubre que Meta debía adoptar medidas que aseguren un trato igualitario a los dos candidatos presidenciales, algo que la empresa dijo posteriormente que abordó.

Hubo “interferencia externa por parte de las principales plataformas”, apuntó Cortinhas. “No fue sólo Meta; muchas otras estaban plataformas usando sus algoritmos para repetir imágenes y mensajes de la extrema derecha, y no hacían lo mismo con la izquierda”.

Fue la primera vez desde 1989 que un candidato remontó tras perder en la primera vuelta.

Los resultados muestran que la participación electoral aumentó en general, en particular en centros metropolitanos de clases más altas, pero Lula consiguió sus mayores avances en municipios de menores ingresos, donde su base ya estaba establecida. Movilizó a no votantes, a quienes votaron en blanco en la primera vuelta y a simpatizantes de candidatos de otros partidos.

Jorge Henrique Oliveira Sena, un trabajador de mantenimiento de 26 años en Brasilia, fue uno de los que no votó en la primera vuelta. Ninguno de los candidatos lo entusiasmaba mucho, pero sufragó por Lula. “No es una cuestión de apoyar, pero entre los dos, tuve más conexión con él”, dijo.

El sistema de votación de Brasil y las afectaciones del domingo

Brasil celebra elecciones generales cada cuatro años, y sus urnas electrónicas han hecho que el escrutinio sea rápido y seguro.

Las autoridades brasileñas adoptaron las urnas electrónicas en la década de 1990 para combatir el fraude y el sistema ha sido en gran medida confiable desde entonces. Por lo general, los resultados se informan apenas horas después del cierre de las urnas.

En la antesala de la votación de 2022, Jair Bolsonaro sembró repetidamente dudas infundadas sobre el sistema de votación electrónica de Brasil. Nunca se ha detectado un fraude significativo.

Pero el proceso de votación, normalmente ágil, se vio sumido en el caos el domingo después de la decisión de último minuto de alargar la votación en todo el país a petición de ambos candidatos.

Lula hizo la solicitud debido a problemas con el transporte público en la metrópolis de Sao Paulo y en la ciudad nororiental de Salvador, dos de sus bastiones. Bolsonaro la pidió luego de que se registraron fuertes lluvias en el sur, región que ganó por un amplio margen en la primera vuelta.

Un juez del Supremo Tribunal Federal dio a conocer la decisión apenas minutos antes del cierre de urnas a las 5 de la tarde, y la rapidez del conteo en Brasil hizo que muchos centros de votación no recibieran la noticia hasta que ya estaban por concluir.

Aun así, tomando en consideración la confiabilidad del sistema de votación de Brasil y la victoria de Lula por un margen significativo, le será difícil a Bolsonaro encontrar una vía para anular los resultados.

Benjamin Gedan, investigador principal y director del programa para América Latina del Stimson Center, explicó que el rechazo de Bolsonaro a su derrota no era sorprendente.

“Las afirmaciones falsas de fraude se están volviendo comunes, aunque eso no las hace menos peligrosas”, señaló. También destacó “el margen de victoria de Lula y el rápido reconocimiento del resultado por parte de líderes conservadores de la región”.

No obstante, Lula aún enfrenta desafíos de cara al futuro, incluida la polarización política en el país, una posible crisis fiscal y un Congreso de derecha en el que el partido de Bolsonaro tendrá más escaños que cualquier otro. El propio Bolsonaro sigue siendo senador, aunque su periodo termina en enero.

“No deberíamos subestimar el poder de la familia Bolsonaro”, dijo Winter, el analista de Brasil. “Pueden hacerle la vida difícil a Lula durante las próximas semanas y meses”.
Fuente: AP

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