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martes, 6 de octubre de 2026
Lula reorganiza su campaña y Flávio Bolsonaro busca nuevas alianzas para la segunda vuelta del 25 de octubre

Lula reorganiza su campaña y Flávio Bolsonaro busca nuevas alianzas para la segunda vuelta del 25 de octubre

·6 de octubre de 2026·11
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São Paulo, 6 de octubre de 2026, (Agencias).— El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro iniciaron una nueva etapa de negociaciones políticas y ajustes de campaña para disputar la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre, después de una primera votación que dejó al candidato conservador por delante del mandatario.
Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo alrededor del 47% de los votos, frente al 45% de Lula. Al no alcanzar ninguno la mayoría absoluta, ambos deberán ampliar su respaldo entre los electores de los candidatos eliminados y quienes se abstuvieron el domingo.
Los datos divulgados por UOL situaron a Flávio Bolsonaro con el 47.03% de los votos válidos, equivalentes a unos 56.1 millones de sufragios, y a Lula con el 45.16%, alrededor de 53.9 millones. La diferencia de aproximadamente 2.2 millones de votos abre una campaña breve en la que ambos equipos buscarán movilizar nuevos apoyos.
Los dos aspirantes concentraron más del 92% de los votos válidos, mientras los otros diez candidatos reunieron menos del 8%. Esa distribución convierte la participación de los abstencionistas y la capacidad de atraer electores fuera de sus bases en factores decisivos para el desenlace.
El calendario de campaña también comienza a acelerarse. La propaganda electoral gratuita en radio y televisión está prevista para el viernes 9 de octubre, y la cadena Band prepara un debate para el domingo 11. Todavía no estaba confirmada la participación de ambos candidatos, que no se enfrentaron en los debates de la primera vuelta.
Lula reconoció que el resultado fue inesperado y anunció el inicio de una nueva campaña. El mandatario pretende reforzar su mensaje sobre educación, investigación, tecnología y desarrollo industrial, además de defender la continuidad de las inversiones educativas y la ampliación del programa Pé-de-Meia, orientado a reducir el abandono escolar.
Uno de sus objetivos será movilizar a los más de 30 millones de ciudadanos que no acudieron a votar. Para el presidente, ese electorado representa una oportunidad de remontar la desventaja, aunque deberá convencerlo de participar y respaldar su propuesta de continuidad.
El Partido de los Trabajadores también prepara ajustes en la comunicación y el despliegue territorial. Según AP, su presidente, Edinho Silva, adelantó una revisión de los resultados regionales y de la distribución de recursos. La agencia destacó que la abstención superó los 33.4 millones de electores, el 21.08%, y señaló a São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro como estados relevantes para una eventual recuperación de Lula.
El mandatario busca asimismo ampliar su atractivo entre los votantes de centro. Reuters informó que considera designar al vicepresidente Geraldo Alckmin como ministro de Hacienda si consigue la reelección, una posibilidad dirigida a reforzar la credibilidad fiscal de su propuesta. La eventual designación no constituye todavía una decisión anunciada.
Flávio Bolsonaro, por su parte, intenta transformar su ventaja inicial en una coalición más amplia. La dirigencia de la federación União Brasil-PP ha señalado su inclinación a respaldarlo y convocó para este martes 6 una reunión en Brasilia con sus diputados y senadores electos, antes de formalizar una posición.
De acuerdo con Folha de S.Paulo, esa federación proyecta contar con alrededor de 115 diputados y podría contribuir a construir una mayoría legislativa para un eventual gobierno de Bolsonaro. Las conversaciones incluyen intereses regionales y acuerdos sobre la futura distribución del poder.
El mapa de apoyos, sin embargo, continúa abierto. El MDB mantiene divisiones entre sectores cercanos a Lula y al bolsonarismo, mientras el PSD anunció neutralidad y dejó a sus estructuras estatales en libertad de respaldar a cualquiera de los finalistas. Republicanos también se inclinaba hacia una posición neutral.
Las adhesiones partidarias pueden fortalecer la movilización territorial y anticipar acuerdos de gobernabilidad, aunque no garantizan una transferencia automática de votos. En la segunda vuelta, además, el tiempo de propaganda electoral se distribuye por igual entre los dos contendientes.
La economía seguirá ocupando un lugar central en la disputa. Tras los resultados del domingo, la bolsa brasileña cerró el lunes con una subida del 7.7%, hasta un récord de 206,911.89 puntos, en una reacción favorable de los inversionistas al desempeño de Bolsonaro.
La publicación del índice oficial de inflación de septiembre, prevista para el viernes, añadirá un nuevo elemento al debate sobre el costo de vida. Ambos candidatos deberán convertir sus propuestas económicas en argumentos capaces de atraer a quienes no los apoyaron en la primera votación.
Con menos de tres semanas por delante, Lula apuesta por corregir su estrategia, defender su gestión y aumentar la participación electoral. Flávio Bolsonaro busca consolidar la ventaja, sumar partidos y mantener el impulso de una candidatura que superó las expectativas iniciales.

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