
Marco Rubio y Bisonó hablan de comercio e inversión en medio de preocupación dominicana por arancel de 12.5 % de EE. UU.
Washington, 22 agosto.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, conversó este sábado con el recién designado canciller dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, sobre la ampliación del comercio y las inversiones entre ambos países, en momentos en que sectores productivos de República Dominicana siguen con preocupación la aplicación de un arancel adicional de 12.5 % dispuesto por la administración del presidente Donald Trump sobre una amplia gama de productos dominicanos.
La conversación, reportada inicialmente por la agencia EFE a partir de informaciones oficiales estadounidenses, se produce apenas semanas después de que República Dominicana quedara incluida entre 60 economías sometidas a nuevas medidas arancelarias por Washington dentro de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
De acuerdo con el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, Rubio llamó a Bisonó para felicitarlo por su designación como ministro de Relaciones Exteriores y reafirmar la “sólida asociación” existente entre Estados Unidos y República Dominicana.
Durante el intercambio, ambos funcionarios abordaron asuntos de interés común, particularmente las posibilidades de aumentar el comercio y las inversiones bilaterales, uno de los temas de mayor importancia actualmente para República Dominicana debido al peso que tiene Estados Unidos como principal destino de sus exportaciones.
Aunque el comunicado divulgado por Washington no hace referencia expresa a los nuevos aranceles, el tema comercial adquiere especial relevancia después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) dispusiera un gravamen de 12.5 % para productos procedentes de República Dominicana, con determinadas excepciones. La medida entró en vigor el 24 de julio.
La decisión estadounidense fue adoptada después de investigaciones realizadas a 60 socios comerciales bajo la Sección 301. Washington examinó si esas economías habían establecido y aplicado efectivamente prohibiciones a la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso. República Dominicana estuvo entre los países investigados.
En el caso dominicano, la USTR determinó aplicar la tasa de 12.5 %, el nivel general más alto establecido dentro de esta nueva estructura arancelaria. Otros países recibieron una tasa de 10 %, particularmente aquellos que, según Washington, cuentan con prohibiciones sobre las importaciones producidas mediante trabajo forzoso o asumieron compromisos para establecerlas y hacerlas cumplir.
La medida no significa específicamente que Washington haya acusado a todas las exportaciones dominicanas de ser fabricadas mediante trabajo forzoso. El fundamento de la investigación estadounidense se refiere a lo que considera una falta de prohibición y aplicación efectiva de controles contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso dentro de las cadenas internacionales de suministro.
El arancel ha generado inquietud entre sectores exportadores dominicanos por sus posibles efectos sobre la competitividad frente a países que recibieron tasas menores o productos exceptuados. La preocupación adquiere particular importancia para las zonas francas, responsables de alrededor del 55 % de las exportaciones nacionales y con una fuerte dependencia del mercado estadounidense.
El gravamen tampoco afecta necesariamente de manera uniforme a todas las mercancías dominicanas. La disposición estadounidense contempla excepciones para determinados productos, entre ellos algunas materias primas, artículos cuya imposición podría provocar problemas de abastecimiento en Estados Unidos y otros bienes para los cuales Washington determinó que el arancel no contribuiría sustancialmente a corregir las prácticas cuestionadas.
En ese contexto, el diálogo entre Rubio y Bisonó cobra una dimensión adicional para las relaciones económicas entre ambos países, aunque hasta el momento ninguna de las dos partes ha informado que durante la conversación se planteara directamente una revisión del arancel impuesto a los productos dominicanos.
Según el comunicado estadounidense citado por EFE, Rubio destacó además la importancia de disponer de una infraestructura digital “segura y confiable” como instrumento para fortalecer la resiliencia económica y respaldar la seguridad regional.
Rubio y Bisonó también conversaron sobre nuevas oportunidades para que compañías estadounidenses participen en el crecimiento económico dominicano mediante inversiones y asociaciones que Washington definió como “transparentes y mutuamente beneficiosas”.
El acercamiento ocurre en una etapa especialmente sensible para las relaciones comerciales dominico-estadounidenses. Estados Unidos no solo constituye el principal mercado para las exportaciones de República Dominicana, sino también una de sus mayores fuentes de inversión extranjera y el destino fundamental de numerosos productos manufacturados en las zonas francas.
La imposición estadounidense forma parte de una política mucho más amplia. La USTR aplicó aranceles de 10 % o 12.5 % a 60 socios comerciales, que en conjunto representan el 99.4 % de las importaciones estadounidenses, según datos oficiales de esa dependencia.
Bisonó fue designado el pasado domingo por el presidente Luis Abinader como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, en sustitución de Roberto Álvarez, quien ocupaba el cargo desde agosto de 2020.
Antes de asumir la Cancillería, Bisonó se desempeñaba como ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones. Esa posición pasó a ser ocupada por Jean Luis Rodríguez como parte de los recientes cambios realizados por el Poder Ejecutivo.
La conversación con Rubio constituye uno de los primeros contactos de alto nivel de Bisonó desde su llegada al Ministerio de Relaciones Exteriores y se produce con el comercio bilateral colocado entre los asuntos más sensibles de la agenda dominicana con Washington, particularmente por el desafío que representa el nuevo arancel de 12.5 % para la competitividad de las exportaciones nacionales. EFE
